Coplillas de San Silvestre

Los mozos del Vado salían de ronda en Nochevieja y el día de año nuevo pidiendo el aguinaldo con este cantar:

Danos, danos, danos,
si nos has de dar,
que la noche es corta
y hay mucho que andar.
Torreznos y huevos
todo lo tomamos,
nueces y bellotas
no las despreciamos.
La limosna que nos des,
dánosla con alegría,
que para subir al cielo,
la limosna es la guía.

Después de cada cuarteta, hacían sonar los cencerros. Con lo recogido se hacían dos partes, una para los mozos (su aguinaldo) y otra para el Santísimo, que se unía a lo recolectado por el botarga. El Vado desapareció en los años setenta con la construcción del embalse, pero la costumbre se perdió con la guerra.

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Cantares de Nochevieja

Los mozos de Valdesotos salían de ronda después del baile de fin de año y entonaban coplas dedicadas a San Silvestre (los cantares). Se conserva este, con  9 cuartetas de las que transcribimos tres:

  • (Cuarteta 1) Esta noche es San Silvestre,
  • y mañana año nuevo.
  • Venimos a dar las pascuas
  • a los vecinos del pueblo
  • …………………….
  • (6) Danos la limosna Rosa,
  • dánosla con alegría.
  • Que para subir al cielo
  • la limosna es la que nos guía
  • …………..
  • (9) Pajarillo en col, en col,
  • vestido de paño francés.
  • La música se ha acabado
  • las faltas perdonareis.

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Cocodrilos en el Jarama

Hace unos días, en el bar de Puebla de Valles un vecino afirmó que había visto cocodrilos en el Jarama. En medio de las risas de los asistentes, el hombre explicó que cuando se disponía a cortar unas cañas en Tapas Blancas, sintió ruido y pudo ver como un enorme cocodrilo se alejaba río arriba. Las carcajadas ahogaron el relato y asi ocurría cada vez que nuestro amigo era invitado a contar en el bar su historia.

El jolgorio habría continuado semanas si no fuera porque, días después, el pastor dijo que había encontrado restos de  un corzo comido por alimañas a orillas del río.  Que por las marcas debían ser grandes y que el nunca había visto nada igual. A partir de entonces se acabaron las risas y los tertulianos trataban de explicar como había llegado el animal al Jarama, como sobrevivió, como no fue visto antes o que se debía hacer.

Casualmente yo estaba en el bar en ese momento, así que le pedí a Paco que cogiera la cámara y me acompañara a Tapas Blancas a tirar unas fotos; estas que ves aquí. No he vuelto a Puebla, así que no sé decirte en que ha quedado todo. Pero prometo contártelo (inocentemente).

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El Navajo de las Casas

Este navajo de Puebla de Valles pasa por ser el mayor de La Ribera. Su ubicación en lo alto de una loma, con vistas espectaculares sobre las cárcavas y excelentes comunicaciones con las Pueblas (de Beleña y de Valles),  le han dado una cierta importancia histórica.

No solo por ser un bebedero esencial para el ganado, sino porque en su orilla se establecía cada año un tejero ambulante. También fue zona de acampada en los veranos de los ochenta y zona de contemplación de las estrellas para familias de los pueblos vecinos. Ahora, una bonita excursión de 30’, nos lleva al Navajo de las Casas.

El camino sale desde la carretera a Puebla de Valles, a la izquierda, justo donde termina el pinar. Ancho y en perfecto estado, lo seguimos siempre a la derecha despreciando un par de desvíos. Pasaremos un navajo artificial, un pequeño pinar y campos de cereales, con vistas espectaculares. La vuelta por el mismo sitio.

¡Impresionante! Ideal en invierno para tomar el sol. No olvides la cámara.

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Nochevieja en La Ribera

Aunque cada pueblo de La Ribera celebraba el Fin de Año de acuerdo con sus tradiciones  particulares, todos coinciden en dar el protagonismo a los jóvenes. Los mayordomos, elegidos por los mozos (su número variaba, en Valdesotos y Puebla de Valles 2), eran  los encargados de recaudar dinero y organizar las fiestas.

En La Mierla los mayordomos organizaban el baile de Nochevieja en el salón del ayuntamiento y repartían rosquillas a los niños. En Valdesotos, después del baile, los mozos salían de ronda (cantares de San Silvestre) yendo casa por casa.  En El Vado, los mozos salían de ronda casa por casa pidiendo el aguinaldo (tocino, chorizos, …) y luego se retiraban a un local donde comían y bebían lo recogido.

La botarga de San Silvestre, de carácter pacífico y pidiendo limosna,  salía en algunos pueblos (El Vado, Muriel,…) en Nochevieja y luego repetía en Año Nuevo. En otros la botarga se retrasaba hasta el día de Reyes (Valdesotos, Tortuero,…) y hasta cambiaba de aspecto (en El Vado había botarga infantil).

Lamentablemente estas costumbres se perdieron con la guerra. Pero todo esto lo contaremos con detalle en los próximos días

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Navajos

La tradición habla de Navidades blancas, pero este año la nieve se adelantó una semana. Luego ha llegado la lluvia con intención de quedarse por unos días, que esperemos sean muchos y podamos hablar de Navidades Mojadas. La sequía ha dejado secos arroyos, fuentes, lagunas (Beleña y Tamajón) y navajos.  ¿Navajos?

Según el diccionario local de Tomás Sanz (incluido en el libro «Puebla de Valles, usos, …» ), NAVAJO es una pequeña laguna, en lugar elevado, donde el agua de lluvia queda retenida de modo natural, merced a la existencia de un estrato impermeable de fondo.  Eran utilizados de bebederos para el ganado, ya que mantenían el agua durante meses.  

Su éxito hizo que la mano del hombre creara otros navajos artificialmente. Aunque están distribuidos por toda La Ribera, son muy visibles en el camino de las cárcavas de Valdepeñas, en la carretera de Tamajón (antes de llegar al cruce de La Mierla) y en Puebla de Valles.

Ahora los navajos están llenos, los arroyos y fuentes fluyen.  Incluso los pantanos de Beleña, Pozo de los Ramos y El Vado empiezan a recuperarse. ¡Que siga la lluvia!

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Villancicos de La Ribera

Desde los años cincuenta no se ven a los mozos cantando villancicos y pidiendo el aguinaldo por las calles de nuestros pueblos; ya solo viven en nuestro recuerdo. De Puebla de Valles nos ha llegado este:

  • Danos, danos,
  •  danos si nos has de dar,
  • que la noche es corta
  • y hay mucho que andar.
  • En el portal de Belen
  • hay una piedra con picos,
  • pal que pase por allí
  • se rompa los hocicos.
  • Danos, danos,
  • no nos des bellotas,
  • que mi compañero
  • tiene las alforjas rotas
  • Ande, ande,  ande la marimorena,
  • que ya no tenemos ni cama ni cena.

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Cantares de Nochebuena (Villancicos)

Los mozos de La Ribera salían en grupo a recorrer las calles pidiendo el aguinaldo de casa en casa. Con   guitarras, zambomba, laúd, hierros, botella, … cantaban a coro el estribillo para dar paso a una voz que soltaba una cuarteta, a la que seguía de nuevo el estribillo y otra cuarteta, cambiando de cantante. Al repertorio de villancicos se unían cantares de ronda, y estrofas que se improvisaban sobre la marcha.  Con el aguinaldo se hacia una merienda.

De Valdesotos nos ha llegado este cantar:

  • Esta noche es Nochebuena
  • y no es noche de dormir
  • que esta la Virgen de parto
  • y a las 12 ha de parir.
  • Arre arre la marimorena,
  •  arre que mañana es Nochebuena
  • En el portal de Belen
  • hay un hombre haciendo gachas,
  • con la cuchara en la mano
  • va repartiendo a las muchachas.

 La costumbre se perdió después de la guerra, como tantas otras.

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Elementos navideños, su origen

El belén nació la Nochebuena del año 1.223, cuando San Francisco de Asís escenificó el nacimiento de Jesús con figuras humanas en una cueva. Santa Clara lo difundió por los conventos franciscanos de Italia y la expansión de la orden lo divulgó por toda Europa. En la Edad Media era costumbre representar escenas de Navidad en las iglesias. De ambas tradiciones surgen los belenes actuales con figuras de madera o similar.

El árbol de Navidad es un vestigio del culto a los árboles: los germanos consideraban los bosques sagrados el templo de los dioses y  la bruja Befana repartía regalos a niños y mayores en estas fechas. La iluminación del árbol significa la luz frente al mortecino sol invernal.

En la Edad Media los villancicos eran canciones profanas con estribillo, de origen popular y a varias voces, a veces acompañadas por vihuelas. Empezaron a cantarse en las iglesias en el siglo XV, asociándose a la Navidad.  En el siglo XVIII las capillas musicales presumían de su repertorio de villancicos, alcanzando gran éxito los escritos por el músico Antonio Soler (más de 120), que aún hoy son los más recordados.

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La fiesta de Navidad

En la semana del solsticio de invierno, el Imperio Romano celebraba “Las Saturanalias”, fiestas en honor del dios Saturno que alcanzaban su cenit el 25 de diciembre.  Durante las fiestas se suspendían guerras, disputas y negocios; se intercambiaban regalos y se liberaban a los esclavos por unos días. El Papa Liberio fijó la Navidad el 25 de diciembre y así ambas fiestas acabarían fundiéndose: de ahí el intercambio de regalos en estas fechas y que sean consideradas tiempo de paz.

El primer banquete de Navidad data del año 379 y tuvo lugar en Constantinopla patrocinado por San Gregorio. En el siglo V d.c. comenzó a extenderse la costumbre de celebrar en Navidad una misa a media noche. Los romanos denominaban canto del gallo al comienzo del día, que para ellos era a media noche. De ahí que a la misa de Nochebuena se le llame Misa del Gallo.

La primera Navidad se celebró en España en el año 380, según confirma un escrito del concilio de Zaragoza. Por entonces ya era práctica habitual  la cena en Nochebuena, donde amos y criados compartían mesa.

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