La cuenca del Jarama …

Arroyo Valdesotillo

… a su paso por La Ribera, desde el Vado hasta el puente de Valdepeñas, tiene una característica singular. Aunque todos los barrancos son angostos y muy bellos, su ubicación marca su color (gris a la derecha y rojo en la izquierda).

Arroyo Valdelacasa

Los barrancos de la margen derecha son calizos, tantos los que vierten en el Jarama como los subordinados, y sus aguas son siempre cristalinas. Algunos merecerían el calificativo de ríos por su caudal (Tiendas en Retiendas, Palancares en Valdesotos, Concha en Tortuero), si bien no corren todo el año.

Por el contrario, los arroyos de  su margen izquierda son arcillosos y con aguas de color chocolate. Solo fluyen en temporada de lluvias (abundantes), salvo el arroyo de Canrayao  en Puebla de Valles. Cárcavas y terreros alimentan estos barrancos creando paisajes espectaculares.

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La serpiente del Hocino

El barranco del Hocino, ubicado entre los arroyos Valdelacasa y Muradiel (Puebla de Valles), nace de pronto  como corresponde a los barrancos de La Ribera; tras un corto (y poco transitado) recorrido  muere en la vega del Jarama entre olivos. 

La leyenda cuenta que una gran serpiente vivía en una cueva de este barranco,  alimentándose de ovejas y cabras que pastaban en las cercanías.  Los pastores, hartos de perder ganado,  prepararon una piel de oveja, la llenaron de ascuas y la acercaron a la cueva de la serpiente. Esta se la tragó creyendo que era una oveja y cuando sintió la quemazón en su cuerpo, salió huyendo hacia el Jarama donde desapareció para siempre.

Hemos encontrado varias narraciones asturianas con serpientes que se comían el ganado y que fueron engañadas por los pastores con piedras al rojo vivo como si fuera una res, poniendolas en fuga hacia el mar. Sospechamos que algún asturiano vino a Puebla de Valles en el pasado y acomodó la leyenda a estas tierras.

Algo de mágico debe tener el barranco del Hocino cuando una cabra, extraviada de Matarrubia, anduvo errante y asilvestrada por la zona 4 años, hasta que fue abatida por los cazadores hace dos inviernos.

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¿Ríos o arroyos?

El río Palancares

¿El Guadalquivir es río? Su cauce queda seco tras su paso por la presa de Peñaflor (Sevilla) y lo mismo le ocurre algunos veranos al curso bajo de los ríos de La Ribera : Lozoya, Jarama y Sorbe. Según el diccionario RIO  es“una corriente continua de agua”, pero los pantanos y la sequía han cambiado el concepto. 

Rio Concha

 Y si esto es así ¿Por qué no aplicamos el apelativo de río a los arroyos Palancares (Valdesotos), Concha (Tortuero) y Tiendas (Retiendas)? Cierto que sus cauces se secan en verano, pero la mayor parte del año fluyen, y a veces con caudal abundante ¡Hasta alimentan presas con agua todo el año!

A este guardíán etéreo le parece de justicia reivindicarlo. Y si no me creen, miren las fotos tomadas esta semana.

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Botarga infantil de Reyes

El Vado, además de la botarga de año nuevo (véase blog 31 diciembre), tenía botarga infantil que salía el 6 de enero, día de los Reyes Magos. Sólo se conoce otro caso similar en la provincia de Guadalajara (Robledillo de Mohernando), si bien aquí la infantil salía el 24 de enero, día de la Virgen de la Paz. Apenas se conoce nada de la botarga infantil del Vado, si bien siguiendo al etnólogo J.R. López de los Mozos en su libro “Fiestas tradicionales de Guadalajara” creemos que podría establecerse un cierto paralelismo.

Botarga adulto de Robledillo de Mohernando

“Se elegía a un niño, menor de catorce años, vestido con un traje con figuras cosidas de lagartos, serpientes, dragones, astros, etc., de vivos colores. El botarga, sin careta, recorría el pueblo acompañado de otros niños danzantes, músicos y limosneros. Bailaban por las calles para conseguir donativos de los vecinos (huevos, legumbres, patatas, tocino,…) con los que luego se hacía una comida para el grupo.

 Acabada la fiesta, el traje del botarga infantil lo guardaban los padres del niño y luego lo entregaban al designado  para el año siguiente.”

La botarga infantil del Vado desapareció con la guerra. Trataremos de obtener más información de este personaje infantil tan peculiar.

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Lagunas y chortales

Tras casi tres semanas de lluvia empiezan a aparecer los charcos en sembrados y pastizales. Los barrancos arcillosos en los pueblos del sur de La Ribera (Puebla de Beleña, La Mierla, Puebla de Valles, Valdesotos, Valdepeñas y Retiendas) arrojan borbotones de chocolate por encima de las represas.

Los navajos están a su máximo nivel  y los chortales (zona de humedal permanente, según el diccionario local de Tomás Sanz incluido en el libro “Puebla de Valles, usos,…” ),  rebosan creando lagunillas de buen tamaño, orladas por las plantas de ribera que crecen en su seno. ¡Como estarán las lagunas de Beleña!

¡¡ SECAS !!  Ahora están secas del todo, tanto la Grande como la Chica. Aunque sus caminos están impracticables por los charcos y en sus alrededores abundan los chortales.  Dicen los mayores que aún tiene que llover mucho más para que se llenen. Una curiosidad más de nuestra comarca.

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Botarga de los Reyes Magos

El día 6 de enero salía el botarga de los Reyes Magos de Valdesotos y de Tortuero (también en Razbona, un pueblo próximo a La Ribera). De la primera poco sabemos (aún) y es más lo que imaginamos, gracias a la descripción de la botarga de Tortuero que hace S. García Sanz en Cuadernos de Etnología de Guadalajara.

Botarga de Razbona

El botarga de Tortuero, elegido por el ayuntamiento, tenía un fin pacífico. Vestido con un traje hecho de trozos de colchas de vivos colores y gorro cónico, no llevaba careta ni iba pintado. En la mano derecha una garrota y en la izquierda una reliquia que daba a besar a los que se cruzaban con él. Los chiquillos gritaban

  • El botarga caritativo
  • este año ha salido.
  • Botarga, botaaaaarga

Su objetivo era recoger limosnas en metálico ó en especie (garbanzos, alubias, patatas, trigo, aves de corral, conejos,..). Lo recogido se pesaba delante del alcalde y luego se subastaba para aumentar el valor de los donativos. El dinero se destinaba a comprar cera para el monumento del Jueves santo y la Semana Santa. Una expresión festiva que se perdió en la guerra

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La lluvia y el Jarama

A su paso por Valdesotos

En estos días de lluvia se han recogido 130 litros/m2 de media en la zona, pero la tierra se los ha tragado casi todos. Los barrancos arcillosos no fluyen y  nuestros pantanos (El Vado, Beleña y El Pozo de los Ramos) se recuperan lentamente; aún no están al 20% de su capacidad.

Pero las tierras calizas del norte ya han calmado su sed y vierten sus aguas a los arroyos, que presurosos, buscan los ríos de La Ribera. Aunque El Vado ha cerrado compuertas, ahora el Jarama puede presumir de caudal a su paso por Valdesotos (y eso que solo el arroyo de Retiendas le proporciona agua en cantidad).

En Valdepeñas, ya reunido con los arroyos Palancares  (Valdesotos) y Concha (Tortuero), el Jarama se muestra con todo su esplendor y hasta se permite el lujo de desbordarse para anegar los alisos de sus orillas. Como antes. ¡Bendita lluvia!

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Almiruete, un caso singular

Fuente de Carlos IV

Aunque la población de Almiruete ha evolucionado de forma similar a otros pueblos de La Ribera, su situación actual bien merece una reflexión.

En 1.845 tenía 195 habitantes, de los al menos 20 eran niños que iban a la escuela;  en 1.881 la población crece hasta 328 almas. La Guerra civil, la posguerra y la emigración a Madrid y/o Guadalajara la dejaron reducida a 265 habitantes en 1.957. A partir de este momento, la despoblación fue masiva y en los años setenta el pueblo estuvo prácticamente abandonado; en 1.970 fue anexionado a Tamajón.

 Afortunadamente en los ochenta los hijos de la tierra empezaron a  regresar, rehabilitaron el hogar de sus padres y/o se construyeron su casa de fin de semana.  El turismo floreció y surgieron varios alojamientos rurales, que hoy suman más de 65 plazas. Ahora la población permanente no llega a 10 personas,  si bien censadas hay 27.  Y esta es la singularidad de Almiruete,  de la que algunos presumen y a otros entristece.

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La primera semana del año…

… se vivía intensamente en Valdesotos. Y si no me creen, vean la agenda:

  • 31 diciembre: después de la medianoche, ronda de los mozos pidiendo el aguinaldo por las casas
  • 1 enero: los mozos nombraban 2 mayordomos para las fiestas del año, por orden de viviendas.
  • 4 enero: los jóvenes iban por las casas pidiendo garbanzos
  • 5 enero: los mozos daban una merienda por la noche al pueblo, donde ofrecían garbanzos tostados y vino
  • 6 enero: salía la botarga, elegida por sorteo entre los mozos, recogiendo por las casas cosas de la matanza. Por la noche en el Ayuntamiento se subastaban  junto a los garbanzos y el dinero recogido se guardaba para comprar cera para la Semana Santa.

Dicen que la despoblación acabó con estas fiestas. La realidad es que fue la guerra civil y apenas hay documentación. Pero su recuerdo forma parte de nosotros y por ello se recoge aquí. ¡Feliz año 2.010!

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Botarga de Añonuevo

Eran de carácter pacífico y salían el 1 de enero. Del botarga de Muriel solo sabemos que su traje era poco vistoso. Gracias al trabajo de J. R. López de los Mozos, etnólogo de Guadalajara, conocemos el botarga del Vado (también habia botarga de Añonuevo en  otros pueblos de Guadalajara: Alarilla, Humanes y Robledillo de Mohernando).

Botarga Humanes de Mohernando
Elegido entre los quintos del año, el botarga vestía gorra y traje de pana, cuanto más viejo y estropeado mejor; por encima de la chaqueta, un cinto del que colgaban grandes cencerros. En los pies calcetines de lana gruesos (peales) y albarcas. Usaba máscara de cartón,  hecha por el mismo y pintada con carbón,  con cejas y bigotes de crines de caballería.

Llevaba en la mano derecha una porra terminada en bola y en la izquierda un bote con barro rojizo (lo llamaban almagre), con el que untaba la cara  a cuantos encontraba por las calles, sobre todo a  mozas y chiquillos, que le cantaban:

Botarga la larga,
Cascaruleta
que mata los piojos
con una escopeta.

Podía entrar en todas las casas abiertas y coger algo de matanza (si lo había) ó dulces, sin que nadie pudiera decirle nada.  Por la noche, en el Ayuntamiento, se subastaban los productos recogidos por el botarga y los mozos. El dinero obtenido quedaba para gastos del pueblo (las fiesta, velas para la iglesia, …).

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