Ruta II: Tamajón y El Vado

  • Ruta circular: 34 kms en media jornada (o día completo, la excursión lo permite).
  • Salimos de Puebla de Valles (visítalo) por la carretera GU-195 hasta el empalme con la CM-1004, entre pinos y cárcavas. Aparecen encinas y el Pico Ocejón al fondo.
  • Primera parada en Tamajón con visita obligada del casco urbano y compra de bollos preñaos y/o pan artesano. Imprescindible la Plaza Mayor (la porticada más pequeña de España).
  • Salida en dirección a Majaelrayo (bonito crucero a la izquierda), preciosas vistas de la Ciudad Encantada y la ermita de los Enebrales, que bien merecen una parada.
  • Continuamos hasta el cruce (entre pizarras) y tomamos a la izquierda siguiendo el Pantano del Vado, entre pinos. Casa del peón caminero (de azul), el merendero y una breve excursión hasta el agua para ver la silueta de Santa María del Vado.
  • Cruzamos la falsa presa del Vado (peculiar construcción) y la auténtica. Vistas espectaculares y parada obligada. Al final de la presa, a la izquierda tomamos la ruta verde, siguiendo el cañón del Jarama. Atentos a las impresionantes vistas desde los miradores (hay muchos).
  • Ya en la carretera de Valdesotos, giramos a la izquierda para volver a Puebla de Valles; pero antes paramos en el puente románico y observamos las cuevas.

¡Una ruta preciosa!  Lar-ami

Ruta I: El Vado y Retiendas

Sean estas rutas propicias para visitantes cortos de tiempo y ávido de sensaciones; sean visiones de La Ribera en las que se mezclan paisaje, naturaleza, historia y cultura. De breve recorrido (en coche) y paradas en puntos clave, cada excursión presenta encantos que atrapan al viajero y le invitan a volver. (A pesar de que veces el firme de las carreteras no está en condiciones. Pero no hay problema)

Algunas carreteras no figuran en los mapas por un problema de competencias entre Administraciones y otras que aparecen, hoy están impracticables. Podemos asegurar que estas rutas son viables. Sea esta la primera:

  • Ruta circular: 28 kms en media jornada.
  • Salimos de Puebla de Valles (visítalo) por la carretera de Valdesotos.
  • Primera parada en el puente románico con posibilidad de baño; luego tomamos la ruta verde hacia El Vado. Atentos a los miradores y a las vistas desde la presa. Desde aquí hacia Retiendas siguiendo el cañón del Jarama y paramos en el parking, pasado el puente, para ver el Monasterio de Bonaval. De vuelta, visita al pueblo y caña en el bar. 
  • Salimos hacia la carretera de Tamajón entre encinas y en el cruce giramos a la derecha. Atentos a Pasos Malos y sus vistas de las torres de Madrid. Cárcavas y pinos hasta el cruce,  que nos devolverá a Puebla de Valles siguiendo el arroyo Valdelacasa.

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Fábricas de luz

El molino del Tio Puertas (cortesia As. Amigos de Beleña)

En los años cincuenta los molinos maquileros empezaron a proporcionar luz. Esto supuso una revolución, según se explica en  el libro “Puebla de Valles, usos, costumbres,…” El escaso consumo (solo para bombillas, una o dos por casa) hizo posible que estas fábricas de luz atendieran varios pueblos.

El molino de Valdepeñas de la Sierra, en la margen derecha del río Jarama a 1 km del puente, puso una turbina Peltón para dar electricidad a su pueblo y a Casa de Uceda. El molino de la Huelga, en Puebla de Valles, tuvo un pequeño generador para consumo propio.

El molino del Tío Puertas, situado por debajo de la presa de Beleña y hoy desaparecido, daba luz a Beleña de Sorbe, La Mierla, Puebla de Beleña y Puebla de Valles. Dicen que las Relaciones Topográficas de Felipe II se refieren a él cuando mencionan que aprovechando un recodo del Sorbe, la misma agua movía dos muelas.

A finales de los sesenta Hidroeléctrica se hizo cargo del abastecimiento y las fábricas de luz desaparecieron de La Ribera.

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Esos pueblos abandonados

Santotís

En los límites orientales de La Ribera, margen izquierda del río Sorbe (estribaciones de la Sierra Gorda), hay varios pueblos abandonados durante los años sesenta: La Iruela, El Robledo, La Cueva, Santotís, Jócar y Fraguas. Más abajo La Romerosa, y si cruzamos el río, Sacedoncillo.

No queremos contar aquellos núcleos que, si bien llegaron a estar vacíos (4), hoy tienen población estable. Así sumamos 12, lo que no deja de ser sorprendente en un territorio tan reducido. Algunos explican este hecho con las expropiaciones de ICONA, pero se olvidan que fue posterior (al menos una década después).

Las razones son las mismas de siempre, solo que aquí tuvieron un mayor impacto debido a la pobreza de la tierra, las malas comunicaciones y la ausencia de servicios (electricidad, agua corriente, electrodomésticos, …) que no llegaron nunca (Fraguas). Hoy presentan un estado ruinoso y solo nos queda el recuerdo.

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El cura de Tamajón

Cuando Fernando VII regresó a Madrid en 1.814, reconoció los méritos del cura de Tamajón (según se decía, autor intelectual del decreto que derogaba la Constitución de 1.812) y le nombró Capellán de honor de su Capilla Real. Poco le dura la alegría, ya que seis meses después el prior del Monasterio de Bonaval le acusa de latrocinio y concubinato, siendo desposeido de tal honor.

Personajes ilustres lo reivindicaron ante el rey quien, para recompensarle, le nombra arcediano de Tarazona en  1816. En el Trienio Liberal conspiró con los realistas escribiendo folletos contra del régimen constitucional, tan furibundos que se pidió su cabeza por las calles al grito de muera el cura de Tamajón”.

Llegó a maquinar un plan para apresar al Gobierno y volver al absolutismo, fue descubierto y el cura de Tamajón juzgado; aunque el fiscal pidió pena de muerte,  solo fue condenado a 10 años de prisión. El mismo día que se dictó sentencia, 4 de mayo de 1.821, una muchedumbre incontrolada asaltó la cárcel de la Puerta del Sol y lo mató a martillazos. Don Benito Pérez Galdós  inmortalizó esta historia en el  Episodio Nacional  “El Grande Oriente”.

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Matías Vinuesa, cura de Tamajón

La historia de este personaje es curiosa; nacido en 1.778, a los 24 años se graduó en Teología en Sigüenza. En 1.807 opta a la Lectoría de la Catedral que no consigue, y poco después accede al curato de Tamajón.

Tras el levantamiento del 2 de mayo, se despertó su patriotismo y participa en las batallas de Buitrago y Alcalá de Henares, así como en el apresamiento del bandido Velasco.  La Junta Superior de Defensa de Guadalajara y Sigüenza le encargó la intendencia donde consiguió éxitos notables, aportando 650 toneladas de grano y 1.400 armas.

Pero a pesar de ello, en Noviembre de 1.811 le cesan con la excusa de que había  abandonado Tamajón (acosado por los franceses). La realidad es que su afán de protagonismo y su exaltado patriotismo le enfrentaron con El Empecinado y con la Junta. 

Su oposición a las ideas llegadas de Francia, le llevó a comentar y ensalzar el libro reaccionario de D. Rafael Vélez “Preservativo contra la irreligión …”  publicada en 1.813.  Cuando Fernando VII regresó, Matías obtuvo su recompensa.  Pero esto lo contaremos mañana.

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Molinos maquileros

Los molinos de grano se llamaban maquileros porque sus dueños cobraban un porcentaje (maquila) por la molienda, entre un 8 y un 10%. En La Ribera  cada pueblo tuvo su molino (excepto Puebla de Beleña y La Mierla) aprovechando los cursos de agua; hasta 14 hemos contado. Su funcionamiento se describe con detalle en el libro “Puebla de Valles, usos, costumbres, cuentos y leyendas”.

Los ríos Jarama y Sorbe movían los molinos situados en las proximidades de los pueblos. Los arroyos que no corrían todo el año, necesitaban acumular el agua en balsas, que luego dejaban caer violentamente para mover la muela.  Así ocurría con los molinos del arroyo Palancares en Valdesotos, del Concha en Tortuero, del Reduvia en Alpedrete y del arroyo de las Huertas en Tamajón.

De algunos molinos nos quedan ruinas y de otros el recuerdo. El de Muriel junto al Sorbe se ha reconstruido con gusto y hoy es vivienda.

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Ermita de la Virgen de la Fuente

Situada a quinientos metros de Jócar, pueblo abandonado, para acoger a la patrona, la ermita está perdida en medio del pinar junto al arroyo de la fuente ; aunque aparece en los mapas no resulta fácil encontrarla.  Se accede desde la carretera por un camino (casi perdido) que sale a la derecha junto al arroyo, unos metros antes del refugio.

Tiene planta cuadrada, con tejado a cuatro aguas soportado por vigas de madera, con muros de tapial y portada con arco de medio punto que mira a poniente.  El interior encalado está dividido por tres arcos, que separan los fieles del altar, presidido por la virgen con el niño en una hornacina.

Nada sabemos de su origen, aunque por similitud con otras ermitas debió construirse  durante la Contrarreforma en el siglo XVI. Por su aspecto (reconstruida hace pocos años) y las flores, diríamos que los hijos del pueblo la mantienen viva, aunque no sabemos fechas (en algunos lugares se celebra la romería de la Virgen de la Fuente el 15 de agosto y en otros el 8  Septiembre).

Una joya y una razón más para darse una vuelta por Jócar.

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Jócar, según el Madoz

Esta es  la información de Jócar, pueblo abandonado, que recoge el Diccionario de Pascual Madoz de 1.848:

  • Situado en llano, con libre ventilación, clima sano y propenso. Tiene 43 casas, ayuntamiento y escuela con 13 niños;  maestro dotado con 7 fanegas de trigo y retribuciones de los discípulos. Iglesia parroquial, matriz de Fraguas. Una ermita (N. S. de la Fuente) y alquerías de Las Cuevas y de Robledo (también abandonadas).
  • Un manantial arroja un grueso caudal de agua; a veces deja de manar durante 2 ó 3 días y luego brota como antes. En 1.817 estuvo 19 días sin manar y luego brotó con tal fuerza que anego la vega y derribo tapias y árboles. Caminos en mediano estado.
  • Produce trigo, centeno, cebada, avena, legumbre vinos y alguna verdura.  Ganado lanar y cabrio. Un molino harinero. Población 42 vecinos, 164 almas
  • Capital: 690 reales; 55,2 reales impuestos. Contribución2,656 reales;  Presupuesto municipal 624 reales que se reparten entre los vecinos.

Y hoy no es más que un montón de piedras.

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La trilla

En La Ribera, los haces se amontonaban hasta que la siega se daba por concluida, a finales de julio. Los trabajos de trilla comenzaban extendiendo la mies por toda la superficie de la era de forma homogénea, con una altura no superior a  15 cms. Las eras estaban empedradas con gorrones; había muchas (más de 15 en Puebla de Valles) y de pequeño tamaño.

Al mediodía, cuando apretaba el calor y se había evaporado el rocío, comenzaba el trabajo del trillo de pedernal, sobre el que se situaba el hombre y del que tiraba la mula. Dando vueltas de forma sistemática sobre la mies se conseguía granar el trigo y tronzar la paja. Luego se recogía el resultado y se amontonaba a un lado de la era.

Ya solo había que esperar un día ventoso para separar el grano de la paja: con una pala se lanzaba  contra el viento, cayendo el grano a un lado y la paja a otro. El grano se guardaba en sacos que luego se subían a las cámaras  y la paja se llevaba a cuadras y corrales (aqui apenas había pajares al aire libre; ahora si, pero de alpacas).

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