Este personaje, eterno y extraño guerrillero, se incorporó a la partida de El Empecinado en el verano de 1.809, huyendo de la justicia. Participó en varios combates y perdió el brazo en el Casar de Salamanca (de ahí que fuera llamado el manco Abuín). Ya comandante, a finales de 1.810 lidera en Sigüenza una protesta por no recibir el ascenso que, a su criterio, tenía bien merecido.
En enero de 1.811 es cogido en Tamajón por los franceses con más de 40 hombres a caballo, que fueron enviados presos a Francia. Mientras, él participa en la derrota del Empecinado en El Rebollar días después, lo que confirma la traición que no lance de guerra, como su jefe creyó en principio. Juró obediencia a José Bonaparte en Madrid y fue nombrado jefe de los Húsares Francos de Guadalajara.
Tras la derrota se va a Francia y regresa en 1.820, creando una partida realista que pronto es derrotada. Huye de nuevo y regresa con los Cien Mil Hijos de San Luis; Fernando VII le premia dándole mando en el ejército. Más tarde participa en la Guerra Carlista en el bando isabelino y se retira en 1.843 a Tordesillas, donde muere de repente a los 79 años sin recibir la extremaución ¿Castigo divino?
Lar-ami















