El molino de Tortuero

La sequedad del invierno y el intenso frío están impidiendo que la maleza rebrote; hoy solo quedan ramas secas sin hojas. Gracias a ello, viejas ruinas se hacen visibles. Como el molino de Tortuero en el camino de la Hoz, abandonado en los años veinte (cuando lo compró la Tia Avelina)

El Catastro del Marques de la Ensenada ya explicaba que “… era un molino de cubo y muela, con una sola piedra que  muele 3 meses al año…” Los mayores recuerdan  que era de balsa y cubo (no podría ser de otra manera, dado el escaso caudal del río Concha) y en estos días se ve el muro del azud.

Las ruinas muestran muros de caliza y pizarra, unidos por argamasa. Los restos sugieren que tenía dos plantas, escalonadas, aprovechando el desnivel del terreno (más de 10 metros hasta el río). Arriba la estancia del molinero, pequeña y de forma trapezoidal; en la planta inferior la maquinaria, bajo la cual circulaba el agua que movía la muela.

El acceso desde el camino por la planta superior, que comunicaba con la planta de abajo por una escalera exterior (algunos dicen que interior). Aunque no es mucho lo que queda de este viejo molino, tenía que contarlo.

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Códigos QR en blog y web

La tecnología avanza a un ritmo imparable, que al profano le cuesta gran esfuerzo seguir. Una de las últimas novedades son los códigos QR (quick response): matriz de puntos que almacena información que puede ser leída a gran velocidad.

El sistema nació en Japón para controlar los repuestos en la fabricación de coches de forma rápida y sin teclear datos. Su fácil uso ha permitido que surjan aplicaciones enfocadas al consumidor y accesibles desde múltiples dispositivos (teléfono, Pc, Tablet, Smartphone, …).

Capturado el código, a través de Internet se tiene acceso a la web, a cuya dirección corresponde el QR.   Así se ha generalizado su uso en la Red y en revistas, siendo una pieza esencial en la publicidad y el comercio electrónico; incluso en el  Pop Art. Por ello incluimos el QR de la casa (arriba) y del blog (abajo). ¡No queremos quedarnos atrás!

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Una de árboles

El paso del tiempo, la erosión y la mano del hombre han cuidado de los árboles, cada uno a su manera. Un paseo por la naturaleza auténtica, como esta que vivimos en La Ribera, permite encontrar algunos ejemplares curiosos cuya imagen el invierno resalta.

Desde ese tronco seco con una pose que le asemeja a un dinosaurio, hasta esos quejigos que sobreviven agarrándose con desesperación a la arcilla. O ese joven olivo, con su tallo protegido para que no lo mordisqueen los corzos.

Parece que su cuidado por el hombre se limitó a esto; esperemos que le poden ahora en primavera y se convierta en un hermoso ejemplar. Aunque por el aspecto que presentan sus vecinos, parece poco probable.

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Erosión en la caliza

La erosión ha esculpido en la caliza lugares mágicos, algunos tan espectaculares como los karsts de La Ribera. Pero a veces este trabajo metódico resulta poco visible, y exige la atención del caminante para que esos rincones singulares no pasen desapercibidos.

Como en el camino de la Hoz de Tortuero, donde la naturaleza da una lección magistral en pocos metros. Cerca del puente de la ruta verde podemos ver:

  • Una roca perforada por decenas de agujerillos, como un queso gruyere.
  • Un poco más allá, una sima que baja al cauce del río Concha, y sobre la que crece un enebro.
  • Esa gran piedra junto al camino, que la humedad y el hielo ha descabalgado hace unas semanas de su soporte de siempre. Ahora ambas rocas, soporte y piedra, muestran sus heridas blanquecinas.

Quizás estas apreciaciones te parezcan insignificantes, pero a los que venimos con frecuencia, estos detalles son los que nos hacen volver.  Demuestran que en la naturaleza nada es inmutable.

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Rios en invierno

Otro efecto de este invierno frío y seco es el aspecto que presentan nuestros ríos (arroyos), sobre todo en los que escasea el caudal.

Así el Concha discurre revoltoso por el cañón de Tortuero, pero el hielo se vislumbra en los remansos; en algún caso junto a una pequeña cascada. El Palancares y el Tiendas transcurren entre troncos secos, de chopos y alisos, mostrando su aspecto triste.

Tampoco son tiempos alegres para Jarama y Sorbe; las presas de Beleña y El Vado apenas sueltan agua. Pero es lo que toca.

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Construccion de la iglesia de Bonaval (II)

Según proyecto, las naves eran tres y rectangulares; hoy solo existe una y trapezoidal. Podría ser que esta forma peculiar se deba a que fue preciso desplazar el pilar octogonal ya que coincidía con una vía de agua.  Esto y una menor cimentación podrán justificar que la cubierta de la nave sea de toba (menor peso).

D. José Torija sugiere que las otras dos naves se derrumbaron y no se reconstruyeron, si bien otros expertos opinan que nunca se edificaron. En un momento determinado, quizás por razones económicas, constructivas y/o de operatividad (solo  12 monjes ), decidieran no concluir el proyecto.

Se cierra la iglesia por el oeste (esta parte será modificada en el siglo XVII), se añaden dependencias para los monjes  y para el culto se dejan solo las tres capillas. Se eleva la escalera de caracol y sobre la cubierta de la capilla se construye un dormitorio para los monjes. ¿Y el claustro?

Por la misma época debió construirse al norte de la iglesia una dependencia aneja (la logia, una especie de almacén),  con sillares de canteros y arcos de medio punto. En una etapa posterior (sin precisar), se le adosa otra estancia, se cierra el conjunto con muros que la unen la iglesia y se abre una puerta en la capilla norte. El Monasterio de Bonaval empieza a tomar la forma que conocemos.

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Construccion de la iglesia de Bonaval

Tras el replanteo, la obra comenzó por la capilla más meridional, detectable por las nervaduras de la bóveda, que son más gruesas y menos apuntadas. En la capilla norte y en el presbiterio, más estilizadas y elegantes, de clara influencia francesa, según afirma el Dr. Jurado.

Las diferencias de tamaño y altura en las capillas, en la composición/elementos del arco triunfal, en los ornamentos de ábsides y arcos,… son típicas de estas construcciones de transición. Como ocurre con las bóvedas, que sus elementos no se correspondan exactamente con los apoyos.

Pero esto no justificaría que la ventana sobre la entrada principal no esté centrada respecto a la arquivolta ó que la escalera de caracol adosada a la capilla sur (se construyó para acceder a la cubierta), sobresalga de la fachada, dándole al Monasterio de Bonaval aspecto de fortaleza.

Aunque la caliza, el trabajo de cantería (sillares con marcas de cantero) y la decoración son excelentes, la ejecución no lo es. Sirva de ejemplo que, en la capilla norte, las columnillas se desmoronan. El mortero utilizado llevaba cal viva, que la humedad y el tiempo están descomponiendo.

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Efectos de la crisis

Dicen que en épocas de crisis se agudiza el ingenio. Yo más bien creo que la gente trata de sobrevivir, supliendo la falta de recursos a base de esfuerzo y de imaginación. Aunque este suponga volver al pasado y el éxito sea dudoso. Como en Tortuero, donde han vuelto las ovejas.

Aprovechando las ruinas de un viejo tinao junto al camino de la Hoz, se ha habilitado un corral que acoge un rebaño de cincuenta cabezas que salen a pastar por la zona. Es un comienzo, pero dicen los mayores que debía tener al menos 400 animales para que fuera rentable.

Resulta muy agradable encontrar restos de lana entre las jaras y oír el balido de las ovejas en esta zona, que presumió de ganadera desde los tiempos de La Mesta.  Nuestros mejores deseos para este pastor y su rebaño.

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El camino de la Hoz helado

El intenso frío de estos días de febrero está helando hasta el pensamiento. La noche provoca la congelación del agua que el sol no es capaz de solucionar.

En lugares resguardados entre montañas, como Tortuero, el hielo se acumula día a día, alcanzando un espesor de varios centímetros. Algunos arroyos, se convierten en glaciares.

En el camino de la Hoz las fuentes siguen fluyendo. El agua sobrante de los pilones intenta tomar el sendero abajo pero el frío la detiene, creando bellísimas imágenes. Como estas.

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La iglesia del Monasterio de Bonaval

El replanteo de la iglesia, según el arquitecto D. Tomás Nieto, es un compendio de soluciones que el Cister utilizó en la península. Lo demuestra con una relación pormenorizada de elementos similares de otros cenobios próximos. El nuevo proyecto proponía un modelo traído de la casa madre: tres naves, la del centro más alta, separadas por pilares octogonales en la que se apoyarían arcos dobles, apuntados, que soportarían bóvedas de crucería. La iluminación vendría de las naves laterales.

El crucero sería un tramo más de las naves, rematadas en ábsides, el mayor con arco triunfal sobre columnas. Se comunicaría con las capillas laterales por un arco ojival y todos (naves y ábsides) estarían cubiertos por bóvedas. La puerta principal estaría en el tramo sur del crucero, con arco ojival flanqueado por columnas con capiteles vegetales.

Pero la ejecución de la obra estuvo llena de vicisitudes como indica, en su artículo de 1.948, D. José Torija: “si bien sus elementos por separado presentan cierta armonía,… el conjunto adolece de falta de unidad que puede ser debido a la evolución natural del estilo y las formas durante el tiempo de ejecución, ó a diferentes criterios en la  dirección”. En próximos dias contaremos más de Bonaval.

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