Misteriosa desaparición en Valdepeñas

A principios de los años 80, un extraño suceso sobrecogió a los vecinos de La Ribera. La prensa nacional se hizo eco y fue muy comentado. Un funcionario del Ayuntamiento de Madrid pasaba los fines de semana en su casa de Valdepeñas de la Sierra. Aquel sábado por la mañana salió con su borrico a hacer leña y siguiendo la pista del Espanto, se dirigió al pinar de Tortuero,  a dos kilómetros de su pueblo.

Como al anochecer aun no había regresado, su mujer dio la voz de alarma;  los vecinos y la guardia civil salieron su búsqueda. Al día siguiente, a media mañana, encontraron al burro amarrado a un pino, cerca del arroyo de Gazachuela y de la pista forestal. (Este arroyo forma la cascada del Chorro dos kilómetros más abajo y desemboca en el río Palancares, en las cercanías de Valdesotos).

La búsqueda continuó varios días pero no hallaron ni rastro del hombre. Poco a poco dejaron de hacerlo y se dio por desaparecido.

Meses después su esposa acudió a una vidente de la radio que, en directo le dijo que su marido estaba muerto en el fondo de un acantilado, de difícil acceso. No tardando mucho sería encontrado por un cazador o un pescador.  Y así sucedió. Pero esto lo contaremos mañana.

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Los ojos del Palancares

Tras dejar el Chorro

Resulta muy conocido el fenómeno de los Ojos del Guadiana: “el río, después de alimentar las lagunas de Ruidera y aprovisionar el embalse de Peñarroya, desaparece bajo la superficie y surge 26 kilómetros más tarde en Villarrubia de los Ojos”.

... desaparece

Algo parecido, a menor escala pero igual de sorprendente, ocurre con el río Palancares y su afluente el Gazachuela, en Valdesotos. Un fenómeno curioso, bastante común en los arroyos de La Ribera que corren entre pizarras, visible cuando el caudal se mantiene en un nivel medio.

Así, tras dar vida al Chorro, el arroyo Gazachuela transcurre alegre hasta una balsa en curva, donde los pececillos quedan retenidos, y luego desaparece entre cantos pizarrosos. Resurge doscientos metros más tarde y se va en busca del arroyo de las Majadillas para formar río.

Palancares resurge

Pasado el puente, corriente abajo el río Palancares se sumerge entre pizarras y reaparece pasado el pueblo, unos metros más abajo del aparcamiento, tras estar perdido casi doscientos metros.

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Rutas para Semana Santa

La Ribera tiene infinidad de excursiones llenas de encanto (más de 100) desde cada uno de sus 12 pueblos ( pinche sobre ellos)  que a lo largo de tres años hemos intentado plasmar. Resultaría difícil hacer una selección, si bien podemos sugerir algunas excursiones impactantes que llevan a pueblos abandonados:

Y cuando estés allí, deja que te guíe la curiosidad e imagina como vivían nuestros antepasados. Ya me dirás.

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Una bonita excursión

De apenas un kilómetro (30 minutos), transcurre por la orilla del río Palancares entre chopos. Un camino ancho sale a la izquierda de la carretera GU-195 en dirección a Valdesotos, pasados 200 mts del cruce de la ruta verde a Tortuero. Un rellano permite dejar el coche.

A unos metros de la calzada, el camino se bifurca y tomamos a la izquierda hacia el Palancares (acotado de pesca), que cruzamos por un pequeño vado. Seguimos y al frente aparece un montículo, de un blanco resplandeciente, que bien merece un vistazo. A la derecha, el barranco del Despeñadero, espectacular.

Volvemos sobre nuestros pasos y tomamos el camino de la derecha, que va siguiendo la margen derecha del río; al otro lado huertos. Trescientos metros más allá muere en la carretera, junto al puentecillo. Ya solo falta retroceder por la calzada hasta el coche.

En primavera esta excursión tiene el aliciente del canto de los pájaros, el sonido del río y la posibilidad de encontrar algún corzo. Y los contrastes de color y paisaje. ¡Relajante!

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La decadencia del Monasterio de Bonaval

Algunos sostienen que la decadencia de Bonaval comenzó con el replanteamiento del Monasterio y el escaso número de monjes (nunca más de 12).  Acabadas las obras,  debió disfrutar de un periodo de tranquilidad, al menos hasta mediados del siglo XIV.

La decadencia del Monasterio de Bonaval esta ligada a la crisis del Cister (como el auge, por tamaño), si bien apenas hay información de este periodo. El Dr Jurado documenta varios abades comendatarios, que lo dejaron exhausto:

  • 1.476 ¿Abad Martín? puso un celo extraordinario, con presencia permanente, en los juicios contra el Arzobispado de Toledo, celebrados en Puebla de Valles, por los diezmos de unas viñas de Valdepeñas, lo que sugiere que defendía intereses propios.
  • 1.490 Pedro de Villalón, secretario en la corte del papa Inocencio VIII, al que devolvió sus derechos sin que se conozca la razón.
  • 1.502-4 François Busleyden, arzobispo de Besanzón y consejero de Felipe el Hermoso
  • 1.504-9 Alfonso Romero de Herrera, abad y representante del Cardenal Cisneros ante el papa,  cedió sus derechos a la abadía de Montesión por una pensión anual de diez mil maravedíes a cargo de las rentas del Monasterio de Bonaval.

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La decadencia del Cister

El Cisma  provocó que el Papa se reservara el derecho de elección de obispos y abades (en el Cister lo elegían los monjes del cenobio). En principio, para reforzar su autoridad y conseguir dinero fácil,  luego para atraerse partidarios a cambio del nombramiento.

El monasterio se convirtió en unidad económica (encomienda) más que espiritual, perdiendo independencia y recursos. Aunque no todas las vacantes se cubrían así, su uso se generalizo en el siglo XIV, a pesar de la oposición del Capitulo General. Con el tiempo se designaron abades ajenos a la Orden, incluso seglares.  Sixto IV en su bula de 1.475 precisa derechos y deberes de los abades comendatarios.

El abad, agradecido, compensaba su benefactor con rentas del monasterio y se reservaba otra cantidad para su servicio; el resto para gastos regulares y mantenimiento de edificios. Más preocupados de las rentas que de su gobierno, muchos  residían fuera del cenobio. La relación con la casa matriz se deterioró, desapareciendo la uniformidad de reglas que tanto prestigio dio a la Orden.

Los monjes, faltos de dirección, relajaron costumbres y perdieron el espíritu monástico del Cister; muchos abandonaron. Las vocaciones escasearon, por el mal ejemplo y la mejora del nivel de vida en el exterior. Lo que antes era riqueza y eficacia se tradujo en desidia y miseria. Todo esto aceleró la decadencia del Monasterio de Bonaval.

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Noticias viejas

Debería contaros como la (¿pertinaz?) sequía ha afectado a nuestros pantanos (Beleña, El Vado y el Pozo de los Ramos).

Que arroyos y fuentes han dejado de manar, aunque nuestros ríos (Jarama, Sorbe, Concha, Tiendas, Palancar) siguen fluyendo con caudal escaso.

O que han florecido cerezos y almendros en nuestra Ribera, embelleciendo nuestros pueblos.

Pero serían noticias viejas. Con la entrada de la primavera, 21 y 22 de marzo, llovió, nevó en algunos sitios y hasta heló de madrugada.  Algo ha cambiado desde entonces, aunque las consecuencias de este seco y frío invierno durarán todo el año.

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Contrastes en Beleña de Sorbe

Algunas imágenes expresan plenamente los contrastes de paisaje y de color de La Ribera. Como esta foto, tomada desde la carretera CM-1001.

En primer plano monte bajo. A la derecha cerros calizos, y sobre ellos se intuye Beleña de Sorbe. Al frente la vega del Sorbe; al fondo el pinar de La Mierla;  detrás Peña Cebollera (izquierda) y el pico de la Tonda. ¡Para disfrutarla!

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A caza de botargas, la fiesta y el rodaje

D. Julio Caro Baroja en su artículo de la Revista de Dialectología y Tradiciones Populares, publicado en 1.965, hace una breve introducción al origen de la botarga:

“Tiene una raíz europea y medieval evidente. A finales de la Edad Media y comienzos de la Moderna, en Francia, Flandes, Alemania, … había bufones pagados por el municipio que salían en  fiestas especiales. En  el siglo XVIII aún existía  el loco oficial en Lille, que salía en la octava del Corpus. Es posible que los bufones tengan antecedentes en mascaras de aire mas primitivo. El atuendo y la palabra botarga implican una modernización renacentista frente a los zamarrones, cachimorros, guirrios,… y demás mascaras terroríficas que  son habituales en las fiestas  del norte de España.”

Del botarga de Retiendas (descrito por D. Sinforiano en 1.953) y del rodaje dice: “El ciclo religioso-festivo de la botarga comienza el tercer domingo de enero, cuando sale a bailar al niño Jesús.  Hasta  la guerra había hasta 3 trajes; el alcalde se lo daba a un vecino con sigilo para que hiciera de botarga en las fiestas.

En 1965, el botarga se negó a seguir con la segunda parte de la fiesta si no se le pagaba bien. D. Julio le dijo que no se trataba de convencerle, sino de si había o no fiesta; si no la había,  no interesaba. Y  no la hubo. Parece que el pueblo acepta que el festejo haya perdido su significado”.

Sigue el artículo con Beleña de Sorbe, donde llegaron el 2 de febrero: “pueblo en ruinas, unas cuantas mujeres, algunos  ancianos y unos niños. Una botarga con mascara antigua, terrorífica, que antaño cumplía con un rito de cuestación,… Este enmascarado no es más que la proyección del  mismo pueblo en ruinas, de un pueblo que desaparece”.

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De película con Julio Caro Baroja

Los hermanos Caro Baroja con un equipo de cine (operador + ayudante) y el profesor Juan Uribe bajaron a Retiendas el 1 de febrero de 1.965 para rodar “A caza de botargas”. Llegaron por la mañana y aprovecharon para cambiar impresiones con los vecinos, como refleja  D. Julio en su artículo:

  • Las casas son de piedra rojiza, galgas y maderillas; pequeñas, de techos bajos y poco desahogo; pocas fachadas están revocadas. El pino ha matado al pueblo, ya no hay pastos para el ganado. Hubo hasta 5 rebaños de ovejas (más de 2.000 cabezas)  y ahora solo 400. Unas 1.800 cabras (hoy 500) y no quedan bueyes (hubo 80). Las aguas son bonísimas y hay mucha trucha. Ya no quedan hornos de carbón (hubo varios de 1.000 arrobas) y el molino no funciona.
  • Desde 1.957 la juventud se va, ya no se casa nadie. ”Solo estamos aquí los que no podemos ir a otra parte”. Hombres y mujeres de  más de 50 años  y algunos niños. Hay escuela de niñas (12) y de niños (8), aunque los maestros apenas duran, no como D. Antonio Rodríguez Conejero, que  estuvo 21 años.
  • El médico viene de Tamajón; el cura de Puebla de Valles, poco, ya que tiene 4 pueblos. Sacamos el Cristo en tiempo de tormenta para preservar las cosechas del granizo y celebramos el 15 de agosto la romería de la Virgen Blanca, con misa en medio de las ruinas del Monasterio de Bonaval. Hay quien  lo ha visto en pie. Hasta 1905 hubo guarda, luego comenzó la ruina.

Por la tarde filmaron las cabriolas del botarga; al día siguiente fueron a Beleña de Sorbe. Pero esto lo contaremos mañana.

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