El por qué de las cosas

Desde la carretera GU-143 hacia Muriel, al visitante le sorprende ver las lagunas de Tamajón con abundante agua, a pesar de la sequedad del invierno.

Movido por la curiosidad se apea del coche y encuentra un entorno muy agradable con fuente, merendero, bancos y pájaros. Puro contraste con los pastos secos de los alrededores.

Pasea alrededor de la laguna, tratando de descifrar el misterio. Tras contemplar el fluir continuo de la fuente y probar su agua, sube al coche. Se va con la satisfacción de haber descubierto un rincón mágico.

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Fiesta del Olivo Milenario 2.012

Este año Puebla de Valles festejará al Olivo Milenario el próximo sábado 24 de marzo. Como siempre con misa  a las 12 por los que nos dejaron y comida popular en la plaza de la iglesia. Por la tarde tertulia, paseos y contarnos como ha ido el año.

El origen de la fiesta data de 1.994, cuando se sustituyó el olivo de la plaza (siempre lo hubo) por uno milenario que se trajo de la Ribera del Jarama. Una forma de reivindicar este árbol como motor de nuestra economía durante generaciones (Catastro del Marques de la Ensenada)

También la oportunidad para el reencuentro de los hijos de la tierra que se fueron y para cuantos quieran acercarse a esta tierra.

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Mañana y tarde de Puebla de Valles

Puede que a ti, que aun no conoces Puebla de Valles, estas fotos no te digan nada. Pero a los que sentimos esta tierra la imagen del pueblo a la caída de la tarde, con el sol iluminando y sombreando las Pequeñas Médulas, nos reconcilia con ella y con nosotros mismos.

Al igual que nos ocurre con esta imagen inédita de Puebla, surgiendo entre las brumas matinales de este seco y frío invierno. ¡Que las disfruten!

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A caza de botargas: viaje preparatorio

Julio Caro Baroja comienza su artículo “A caza de botargas”  con el viaje del 13 de enero de 1.965 por Guadalajara. De Beleña de Sorbe  comenta: “Se halla en estado ruinoso, en trance de desaparecer rápidamente. De la iglesia resalta la portada y que el atrio esta cayéndose.  En las calles constituidas por 20 casas o más por bandas, hay habitadas 2 ó 3 casas por banda. A la escuela asisten 6 niños. Los campos y casas se han ido abandonando.

El Secretario del Ayuntamiento, ya mayor, dice que ha comprado un televisor para colocarlo para entretener algo a la juventud,  en una sala algo destartalada donde queda un organillo estropeado. Realizando el ultimo esfuerzo, el botarga saldrá este año recordando los viejos tiempos cuando el traje guardado por los mayordomos de la cofradía se daba en secreto al que había de vestirlo”.

Y continua: “El ramal que lleva a Retiendas lleno de barro arcilloso hasta este pueblo metido en una hoya. No ofrece el aire de abandono de Beleña. Jóvenes y viejos esperan aun con alegría e ilusión la aparición de la botarga. Muestran alborozo ante la idea de que los van a sacar en el cine”.

Sigue un breve análisis sobre los orígenes de la botarga y luego narra el rodaje en cada lugar. Nos sobrecoge estas impresiones de D. Julio sobre el estado de nuestros pueblos en 1.965.

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Julio Caro Baroja en La Ribera

Con la despoblación de los años sesenta, las viejas fiestas y tradiciones españolas comenzaron a desaparecer de los pueblos. El etnólogo D. Julio Caro Baroja y su hermano Carlos, recogieron las más representativas en documentales de diez minutos. Influidos por D. Sinforiano incluyeron las botargas de Guadalajara.

Así el 13 de enero 1965, Pio y Julio salen en coche desde Madrid hacia Guadalajara para ejercitarse en el “extraño deporte de caza de botargas”  y recorren Robledillo de Mohernando, Montarrón, Cogolludo, y dos pueblos de La Ribera, Beleña de Sorbe y Retiendas. Fijan fechas de la botarga y del rodaje en los pueblos.

A lo largo de enero y febrero vuelven al pueblo a rodar (en la fecha que toca) y el resultado es un documental “a caza de botargas”  que es parte del Archivo Histórico del NO-DO. Una copia está visible  en el Centro de Fotografía Histórica de Guadalajara (CEFIHGU).

Un delicioso artículo, con el mismo nombre y firmado por Julio Caro Baroja, apareció ese año en la Revista de Dialectología y Tradiciones Populares. Aporta información muy valiosa que iremos contando.

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La hiedra silvestre

En pleno invierno, cuando el frío de la noche hiela hasta el aliento y la humedad se ausenta, el verde sigue reinando en La Ribera. Los bosques de hoja perenne (de olivos y encinas, autóctonos; pinares de repoblación) y las jaras pringosas lo consiguen.

Pero en las orillas de ríos y arroyos, donde los árboles muestran su esqueleto, el verde lo pone la hiedra silvestre. Esta planta parásita (y asesina, según dicen), se incrusta en el tronco de chopos y fresnos, quitándoles la savia (que no la vida, al menos a corto plazo).

La imagen de estas trepadoras retozando gozosas sobre los troncos secos del bosquecillo, sorprende por su belleza. Incluso se atreven con las raíces de los rebollos, dejando caer su melena sobre el acantilado.

El camino del arroyo, en Puebla de Valles, muestra ambas imágenes. En invierno es cuando mejor se aprecia, si bien esta planta se mantiene verde todo el año. Un bonito espectáculo.

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Marcas de canteros en el Monasterio de Bonaval

En el Románico, los canteros dejaban su marca en sillares y columnas, sobre todo los que trabajaban en taller, labrando arcos, capiteles y relieves. El signo identificaba la Hermandad, por ello en construcciones de la misma época se repiten marcas (iglesia Beleña de Sorbe, Monasterio Bonaval, iglesia de La Varga en Uceda).

D. José Torija, en su artículo sobre Bonaval (1.948) identifica 7 marcas, si bien no las ubica. Un trabajo posterior de D. Tomás Nieto identifica y sitúa 9 signos, de los cuales 5 son coincidentes. Hemos encontrado algunas más:

  • La sacristía  (bóveda)
  • La logia (sobre los arcos)
  • Muro exterior, abajo, a la izquierda de la arquivolta de entrada
  • Muro sur, a media altura, junto al árbol
  • Algunas, difíciles de ver, en el puente y el molino.

Existen otras marcas (calvario y cruz latina en la parte exterior del ábside, …) que son posteriores, del Barroco.

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La fuente del Sauco

Situada en el camino de la Hoz, en el cañón de Tortuero, la fuente del Sauco es tan antigua como el molino (siglo XVIII), cuyas ruinas distan  apenas doscientos metros. Con caño y pilón, su diseño resulta clásico en La Ribera y su aspecto descuidado.

Dicen que sus aguas son buenas para el estómago y contra los dolores de vientre. Y debe ser verdad porque la gente viene desde lejos a por ella. Templada en invierno y fresca en verano, aún sacia la sed de animales, pastores y caminantes.

En estos fríos días de invierno, sorprende el fluir del agua sobre una delgada capa de hielo en el pilón,  mientras la sobrante yace helada en el camino, en placas de varios centímetros.

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D. José Torija Alonso

Poco conocemos de D. Jose Torija,  a pesar de que publicó en 1.948 el primer estudio sobre el Monasterio de Bonaval, nada menos que en la revista “Archivo Español del Arte. De sus notas y fotografías, tomadas en el verano de 1.947, ya hemos hablado. Humildemente confiesa que lo hizo …

“… sin otro motivo ni aspiración que la de dar a conocer ligeramente unas ruinas completamente abandonadas y olvidadas … para evitar el que dentro de unos años, muy pocos, hayan desaparecidos por completo y sin dejar recuerdo.”

Asimismo explica que a pesar del abandono, “las bóvedas están firmes, sanas y seguras, sin grietas”. Indica que hay sillares similares a los del cenobio en el molino y en el puente sobre el río, posiblemente procedentes de las reformas del siglo XVII.

Además avisa de dos riesgos inminentes, la explotación de una mina de carbón a orilla del Jarama (lo investigaremos) y la construcción de la presa de Bonaval. Pero nos tranquiliza al explicar que el ingeniero jefe del proyecto, Domingo Díaz Ambrona,  en su memoria de 1.947 plantea que las partes más valiosas del monasterio sean desmontadas y vueltas a montar junto a la presa, como capilla. Nuestro agradecimiento por siempre.

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El claustro del Monasterio de Bonaval

Desde la cubierta (antigua celda de los monjes)

Los estudiosos de la Orden del Cister coinciden en que el Claustro constituía el centro del monasterio y por ello no debía faltar en ninguno. Según en el proyecto inicial, el claustro de Bonaval estaría al norte de la iglesia, accesible desde la sacristía.  

Pero no se construyó, probablemente por el desnivel del terreno (más de 1 metro). En el lado sur no podría estar, como confirman la portada principal y el saliente de la escalera. A los pies del templo carecería de lógica, ya que ahí se realizaron las reformas del siglo XVII. El Dr Jurado apunta la hipótesis de que el claustro pudo estar dentro de la iglesia:

  • Los restos de dos paredes paralelos al alzado norte y a los pies del templo, separados unos 3 metros de los muros del siglo XVII. Ambas se unen en esquina por una pilastra, aun visible detrás del árbol
  • En los restos de los muros a los pies de la iglesia se observan varios mechinales, por lo que allí pudo haber una galería con cubierta de madera.
  • Esta pequeña galería actuaría de claustro, suficiente para los (12) monjes y no muy amplias, acorde con el inventario de 1.510.
  • Quizás por ello, en la reforma del siglo XVII se debió construir sobre las antiguas dependencias, utilizando sillares, arcos y dovelas, visibles entre los muros de tapial.

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