El Monasterio de Bonaval pasa a manos privadas

Bonaval y sus dueños (1.890)

Con la Desamortización Liberal, el Monasterio de Bonaval fue vendido a Mateo Pérez (1.821) según el Dr Jurado. Fernando VII declaró nulos todos los contratos en 1.823 y el Monasterio volvió al Cister, pero no fue habitado (en 1.821 había tres monjes).

La reina Maria Cristina suprimió en 1.835 los monasterios con menos de 12 religiosos. Pero Bonaval no consta (aunque solo había un monje, que además vivía en Retiendas),  quizás porque ya se consideraba una granja de Montesión. El mismo año se decretó que volvieran sus dueños.

Así el coto redondo volvió a Mateo Pérez, mientras el edificio quedó en manos de los monjes, que lo cerraron. Las últimas cuentas de Bonaval son del 15 septiembre 1.835, presentadas por Fray Antonio de Espiñeira.

Retiendas

Con la Desamortización de Mendizabal, el 31 diciembre 1.844 el convento fue vendido a Doña Juana Ollero, (viuda de Pérez) por 100.100 reales de vellón. El contrato describe el edificio, con 1 puerta principal y otras 8 más, con seis ventanas y una reja de cuadradillo de poco valor, todo en estado ruinoso.  El mismo documento reconoce la propiedad de los herederos de Mateo Pérez sobre los terrenos circundantes.

Continuó en manos privadas hasta la actualidad, cuando está pidiendo a voces un proceso de consolidación, antes de que termine en el suelo lo poco que queda en pié.

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De níscalos y bellotas

Desde que cayeron las primeras lluvias de otoño, los urbanitas (300 coches en 10 kms) acuden a los pinares de La Ribera en busca de níscalos; aunque no hayan salido, el lugar no sea adecuado, o esté lloviendo a cántaros. Dicen que fruto de la crisis.  ¿Volverán los tiempos de la bellota?

Aquí no estamos de acuerdo:por el mismo razonamiento, la gente estaría cogiendo bellotas dulces (de encinas), con sabor  a castañas.  De esas hay en abundancia (Tamajón, La Mierla, Valdepeñas, Valdesotos , Puebla de Valles, … Un alimento tradicional que forma parte de nuestra cultura y tradiciones.

Han sido consumidas por el hombre desde la Prehistoria, crudas ó asadas. Durante la posguerra  en la cocina fueron el sucedáneo por excelencia (del café, de la harina, de la patata, del aceite,…).  Y hoy participa de la nueva cocina (tostada de bellotas de Abraham García) como antes lo hizo en la medicina (árabe, siglo XI).

Han sido cantadas por poetas (Larra, Federico García Lorca, …) y Don Quijote alabó sus virtudes. Aparece en las pinturas del Románico y de la escultura del arte islámico, alcanzando su mejor expresión en el mudéjar. Incluso hay monedas celtibéricas.

A pesar de que son nutritivas y muy sabrosas, no deseamos que vuelvan los tiempos de la bellota. El regreso al pasado nunca fue bueno.

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Paisajes sin figura

Quien no recuerda esta serie de TVE que mostraba los encantos de una comarca a través de la vida y obra de su personaje más representativo. Algunos anduvieron por aquí, como el Marqués de Santillana, (Señor de Beleña y Señor de Tamajón)  ó El Empecinado.

Aunque en La Ribera no costaría encontrar un personaje de la tierra con suficiente enjundia, nos parece que en la actualidad podemos presumir más de tranquilidad y de sosiego.

La despoblación de los años sesenta ha mantenido la zona en una salvaje autenticidad que los colores del otoño resaltan.

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Una de huellas

Los paseos de otoño suponen un disfrute continuo para el caminante curioso y sin prisas, que observa con detenimiento los encantos que la naturaleza ofrece. Como las huellas.

En La Ribera, tras las lluvias, las tierras arcillosas se transforman en barro, que a falta de maestro alfarero, quedan a merced animales que plasman sus huellas, como si de un paseo de la fama se tratara: corzos, jabalíes, perdices, …

En zonas boscosas son habituales montoncillos de tierra, característicos de los topillos. Alguno con agujero, como puerta de la madriguera.

Sobre los árboles desnudos se ven nidos de urracas, torcaces, … En la maleza, de pajarillos de ribera (jilgueros, verdoncillos  petirrojos, ruiseñores bastardo, pinzones, … ). Y si el día está luminoso y no muy frío, su canto amenizará el paseo. ¡Una experiencia inolvidable!

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Microclima en Puebla de Valles

Dicen que algunos exageran los encantos de su tierra con el único objetivo de atraer visitantes. No seré yo quien apruebe o critique esta práctica, pero si diré, alto y claro, que no es mi caso.

Con frecuencia, este guardián etéreo habla del microclima de Puebla de Valles. Muchos no acaban de creérselo, pero puedo demostrarlo.

¿Cómo explicar si no, estas imágenes del día 1 de noviembre, después de las heladas de finales de octubre?

La malva en flor, el membrillero cargado de frutos y el racimo de  uvas (con avispa incluida) colgando de la parra …

son solo un ejemplo. Tengo más, pero los contaré en otro momento.

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Cine de viajes del Ocejón

La Sierra Norte de Guadalajara encierra eventos y saberes que pasan desapercibidos al visitante. Cada rincón tiene su encanto, y algunos encierran un mundo cultural que sorprende. Como el valle del Ocejón (en realidad del Jaramilla), en plena Arquitectura Negra.

Los nuevos pobladores han aportado un sinfín de ideas que se traducen en una actividad envidiable para población tan reducida (apenas 150 habitantes): mercadillo del trueque, cuenta cuentos, carreras populares, concurso de fotografías de la Arquitectura Negra,… y un festival de cine que cumple su IV edición.

El certamen de cine de Viajes del Ocejón, se celebra el segundo fin de semana de Noviembre y desde 2.009,  acoge una selección de cortos de calidad, a pesar de no ofrecer premios en metálico. Por aquí pasaron Paco Nadal, Juan Luis  de Arsuaga y Javier Trueba (ganador de la II edición).

Este año comienza el dia 9 por la tarde en Majaelrayo y a la mañana siguiente continúa en Campillo de Ranas, alternándose ambas sedes durante el desarrollo del festival. Un grupo de voluntarios y entusiastas vecinos lo hacen posible.

Desde La Ribera, a una decena de kilómetros, vecinos y visitantes nos acercaremos a disfrutar de tan lúdico evento. Anímate,  lo pasaremos bien

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Ultimos años de Bonaval como Monasterio

Tras el regreso de Fernando VII, se producen vaivenes políticos que acrecientan los problemas del país. El Monasterio de Bonaval también se vio afectado, según el Dr Jurado. Los renteros se negaron a pagar el alquiler, lo que provocó un aluvión de pleitos, ganados por Bonaval, pero que no solventaron los problemas. El libro de cuentas (de 1.823 a 1.835) recoge múltiples gastos en litigios y la deuda de 3.500 reales de 24 vecinos de Valdepeñas. La actitud de los últimos priores  no ayudó:

  • Fray Blas Treceño elegido en 1823. El visitador halló en el libro de cuentas un descubierto 400 reales y varios celemines de trigo por la talla del monte Castillo.  Asimismo había arrendado (por un precio muy inferior) unas viñas a vecinos de Valdepeñas,  sin conocimiento de la Comunidad. El abad de Montesión reclamó a los renteros el precio justo y  puso demanda en la Chancilleria de  Valladolid. A fray Blas le exigieron cantidades liquidadas y costas de los pleitos. En 1.830 se le daba un mes para su abono, que no se produjo.
  • Fray Antonio Espiñeira, elegido en 1832, fue el ultimo prior hasta la exclaustración en 1.835 y cambio su residencia a Retiendas.  El 25 de Septiembre presentó y firmó las últimas cuentas del monasterio, muy superiores a las de años anteriores, según parece para asegurarse el futuro. En julio de 1.836 seguía viviendo en Retiendas y disfrutando de la asignación dada por la reina.

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Arte natural

Es fácil encontrar en los museos importantes (El Prado) gente que, al observar una obra maestra (Las Hilanderas de Velazquez), quedan extasiados ante tanta belleza.

La contemplación de algunos paisajes de La Ribera produce el mismo efecto en algunos visitantes, sobre todo en otoño.  Porque también es arte, en este caso, arte natural.

Los contrastes, los reflejos del follaje en el agua, los matices de colores en la vegetación, ese tronco tallado por los elementos, …

… suponen una explosión de belleza a la que resulta difícil sustraerse.

Y entonces, este guardián etéreo se siente perdido, cual Sthendal en Florencia.

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¿Champiñones o setas de cardos?

Cada año, cuando llega el tiempo de setas, en los bares de La Ribera surge la pregunta; ¿cual es mejor, la seta de cardo ó el champiñón? Y siempre de la boca del que nunca fue a setas.

Cruce de miradas, barriendo la barra del bar como diciendo: ¿le contestas tu? Un trago de cerveza y se oye la respuesta, con algo de  retranca: depende.  Otro trago y el neófito insiste ¿De qué depende?

Alguien se anima y explica que se crían en los mismos sitios, entre retamas y cardos. Que su aspecto es diferente y su sabor también.   Ambas son exquisitas y se cocinan de forma parecida: a la plancha, al ajillo, rebozadas, en revuelto, en tortilla, con el arroz (paella), con patatas, como guarnición, …

Y el novato vuelve a la carga. Pues me gustaría ir ¿cuándo me vais a llevar? Un silencio espeso se extiende por el bar y se habla de fútbol.  ¡Hasta ahí podíamos llegar!

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El jardín japonés

Dicen los entendidos que el jardín japonés consta de cuatro elementos básicos:

  • Rocas
  • Aguas que las rodean, como si fueran islas
  • Vegetación de hoja caduca y/o perenne que crece sobre musgos
  • Cuidados que continúan la tradición familiar

Por eso, cuando siguiendo el camino de la Huelga encontramos en medio del Jarama este rincón, le bautizamos (mérito de nuestro amigo Alejandro) como”el jardín japonés”.

Cierto que no sigue la composición típica tradicional, ni practicamos el budismo (o el sintoísmo). Además aquí no ha intervenido la mano del hombre (al menos de forma directa, aunque las diferencias de caudal debido al Vado algo han influido).

Pero también transmite paz. Y por belleza, no desentona.

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