Bajando al cañón del Jarama…

… por la carretera GU- 195 en dirección a Valdesotos, tras dejar atrás el llano de las Liendres y sus encinas, afrontamos el descenso entre pinos hasta el río Jarama (cien metros).

Cada recodo, cada curva, nos descubren un paisaje espectacular del cañón del Jarama, lleno de contrastes y de color. Sobre todo en otoño.

A la izquierda, río abajo, la carretera sigue a media altura y durante un  kilómetro el trazado del cañón, antes de girar a la izquierda buscando la ruta verde.

Río arriba, el Jarama antes de encajonarse  a su paso por el castillo, deja atrás un olivar que permite vislumbrar algunas de las cuevas de este santuario de la prehistoria.

Tras cruzar el puente nuevo, aun nos espera la sorpresa del puente medieval (el romano) y  más cuevas sobre el roquedal.

Estos son otros de los encantos de La Ribera, que este guardián etéreo trae aquí para disfrute de todos.

Lar-ami

Esos arroyos

En La Ribera tenemos infinidad de regajos, reguerillos y arroyos que son imprescindibles para entender nuestra orografía y nuestra Historia.

Si bien están secos la mayor parte del año, muchos han marcado la existencia y vida de nuestros pueblos: Puebla de Valles, Puebla de Beleña, Sacedoncillo, Canrayao,…

Durante el invierno fluyen, pero en otoño presentan su mejor imagen. Hasta se permiten formar balsas (el arroyo de la Virgen, donde vierte el aliviadero del Canal del Sorbe).  Otros, como la rambla del Valle, ofrecen chocolate en la distancia.

La mayoría se conforma con recoger el agua y conducirla a cauces mayores que llenarán pantanos y se llevaran la gloria.

Y quería contarlo para que estas bellas imágenes no pasen desapercibidas a cuantos tienen la buena ocurrencia de visitar esta hermosa comarca.

Lar-ami

Nubes de otoño

Pasear en otoño es un placer que se acaba convirtiendo en vicio. Resulta adictivo.

Después de las lluvias, en esos días cálidos y nubosos, cuando no sabes si volverá a llover ó si el sol triunfará, cada salida  al campo en La Ribera se convierte en una sinfonía de colores.

El espectáculo de las nubes que se apoderan de las montañas (Peña Cabezas, el Ocejón), o de esas otras que ascienden entre jaras por las laderas del cañón del Jarama es muy hermoso.

Mientras la gente dedica su tiempo a la búsqueda de setas y níscalos, fija la vista en el suelo sin ser consciente de que está renunciando a unas imágenes irrepetibles y mágicas.

Como si no catalogar estas. ¡Que las disfruten!

Lar-ami

Miel y colmenas

Desde tiempos prehistóricos el hombre ha usado la miel para endulzar, beber y como alimento. Los egipcios la ofrecían a los dioses (hay tarros de hace 33 siglos). La suegra romana dejaba a la puerta de la alcoba de su hija recién casada, un tarro de mil cada noche durante una luna (luna de miel).

En los pueblos de La Ribera siempre se utilizó la miel para consumo propio (el azúcar no se popularizó en tiendas hasta principios del siglo XX). Cada familia tenía sus colmenas, que producían entre 8 y 10 kilos de miel. Su excelente capacidad de conservación (hasta 2 años sin perder sabor ó textura, en tarros de vidrio y a temperatura ambiente) permitía cambiar los excedentes en los pueblos vecinos por queso, garbanzos,…

Dependiendo de la zona se obtenía miel de espliego (15% polen), de romero (15%) o multifloral. Con la despoblación y el progreso, el número de colmenas fue disminuyendo, si bien cada familia conservó alguna. La peste del nosema y la Varroa (parásitos externos) terminaron con esta tradición. Solo quedan algunos apicultores que mantienen sus colmenas, mas por vocación que por negocio.

En otoño, cuando se hace la última cata y los campos se visten de color, la visión de un grupo de colmenas nos recuerda que dependemos de la tierra.  La imagen retro del tronco de chopo con la laja de pizarra encima (de origen romano) nos devuelve al pasado.

Lar-ami

Aleas

Limítrofe con La Ribera, esta pedanía de Cogolludo es paso obligado desde la carretera  CM-1001 hacia Beleña de Sorbe (perteneció al Señorío). En su término quedan los restos del pueblo abandonado de La Romerosa y  una urbanización con el mismo nombre.

Pero en los libros de Historia aparece por ser uno de los pueblos de Guadalajara que resultó totalmente destruido en la Guerra Civil (el frente estuvo en el Sorbe).  Son visibles los signos de la catástrofe:

  • La iglesia, de fachada renacentista (siglo XVI) de la que solo quedan en pie los muros. En su interior dos arcos y restos de pintura en el ábside.
  • Los cocederos y bodegas bajo la ruinas de casas y corrales.
  • Una especie de bunker excavado en la roca, junto a la carretera de Beleña.

Tras el destrozo, la Dirección General de Regiones Devastadas rehabilitó de Aleas construyendo casas adosadas, todas iguales, de acuerdo con los cánones de la época. Al inicio de la calle mayor, la fuente con pilón y abrevadero. Quizás sea lo único que quede de su época anterior, además de la ermita de San Roque. Poco, para un pasado humilde pero lleno de encanto, como refleja el maestro Serrano Belinchón.  Si vienes a Beleña, pasa en Aleas y date un paseo. ¡Me lo agradecerás!

Lar-ami

Otra de pantanos

Decíamos ayer, cuando hablábamos de nuestros ríos, que su caudal era todavía escaso, a pesar de las lluvias. Razonables y al trantran, como conviene a esta tierra de La Ribera (por la erosión).

Lo mismo podemos decir del agua embalsada. Navajos, balsas, lagunas y chortales están recogiendo agua, pero como estaban secas, les cuesta recuperarse.

Las presillas de Valdesotos Tortuero, más pequeñas y menos cuidadas, tienen escapes que les dificulta el llenado. Igual les pasa a las presas de La Parra y Navarejos sobre el Lozoya.

El embalse El Vado está al 19,6% de su capacidad y el Pantano de Beleña al 32%, datos del 10 de noviembre.

Pero esto no empaña la belleza de su entorno, que el otoño resalta.

Lar-ami

Ríos en otoño

Estamos teniendo un otoño razonable en aguas (al menos desde el 20 de octubre); dicen que más de 120 l/m han caído en La Ribera.

Sea bienvenida la lluvia, aunque hasta ahora solo está sirviendo para apagar la sed de la tierra.

Hasta que no quede satisfecha y los charcos sean visibles en los campos, no comenzará a escurrir el agua hacia los regajos y arroyos que alimentan nuestros ríos, y que luego llenarán los pantanos. Un proceso que requiere tiempo.

Mientras tanto Jarama, Lozoya y Sorbe corren escasos de caudal entre hojas secas y colores estridentes.

Estos otros, que nosotros denominamos ríos y el resto arroyos (Tiendas, Palancares y Concha),  fluyen a ratos y por tramos, sin saber que hacer.

Y es entonces, cuando nuestros ríos presentan su imagen más hermosa. Como estas.

Lar-ami

El vuelo de los buitres

Su abundancia en los cañones del Jarama y del Sorbe,  facilita la visión de buitres en los cielos de La Ribera. Generalmente en pareja.

(La Junta de Castilla La Mancha ha aprobado la creación de muladares para alimento de buitres y rapaces, lo que es una gran noticia, ya que evitará los ataques a reses heridas y/o recién paridas).

Sorprende ver un grupo numeroso (hemos contado más de 20 ejemplares) revoloteando y girando sobre un punto concreto del cielo durante muchos minutos. La observación de su vuelo majestuoso es todo un espectáculo,  que necesitamos compartir.

Lar-ami

Obras buenas

Cada vez que nos referimos a la actuación del hombre en la naturaleza, inconscientemente pensamos en la basura y los destrozos que han convertido paisajes maravillosos en vertederos.  Ejemplos hay muchos.

El abandono de los campos nos ha hecho olvidar las actividades cotidianas de hombres y ganado sobre el terreno. Gracias a ellas, hoy conservamos un rico patrimonio prehistórico (las cuevas fueron usadas como aprisco durante siglos).

Hoy son cazadores y pescadores los que mantienen abiertas veredas y senderos. Incluso remansan las aguas (para la pesca) ó construyen bebederos para los animales, como este.

Las carreteras y pantanos, construidos a toda prisa y tan necesarios, no tienen por qué ser un pegote. Pueden estar integradas en la naturaleza e incluso crean paisajes nuevos, algunos muy hermosos. Como estas de La Ribera. Son las «obras buenas».

Lar-ami

¿Que imagen define mejor el otoño?

A este guardián etéreo le resulta difícil elegir aquella imagen que mejor representa el otoño en La Ribera.

¿Una madreselva creciendo sobre las hojas caídas de chopos a orillas del río?

¿El cañón del Jarama, río abajo, con montañas, olivos, pinos, tierras de labor, sifón, chopos, fresnos, … y  mucho color?

¿O esta otra del cañón, con olivos, rocas, cuevas, robles, encinas y el pico del Ocejón al fondo?

A mi me emocionan las tres. Claro que también las disfruto (y me gustan) en cualquier otra estación. Privilegios de vivir en Puebla de Valles.

Lar-ami