Pasear en otoño es un placer que se acaba convirtiendo en vicio. Resulta adictivo.
Después de las lluvias, en esos días cálidos y nubosos, cuando no sabes si volverá a llover ó si el sol triunfará, cada salida al campo en La Ribera se convierte en una sinfonía de colores.
El espectáculo de las nubes que se apoderan de las montañas (Peña Cabezas, el Ocejón), o de esas otras que ascienden entre jaras por las laderas del cañón del Jarama es muy hermoso.
Mientras la gente dedica su tiempo a la búsqueda de setas y níscalos, fija la vista en el suelo sin ser consciente de que está renunciando a unas imágenes irrepetibles y mágicas.
Como si no catalogar estas. ¡Que las disfruten!
Lar-ami
2 respuestas a “Nubes de otoño”
Veo que alguno tiene tiempo para todo, capturar imágenes y comer alguna seta!
Hay tiempo para todos