Umbralejo y su molino

Desde lo alto de la carretera GU-211, que viene de Valverde de los Arroyos hacia Umbralejo (hay mucho que contar de este singular pueblo), se intuye el molino a orillas del río Sorbe. El Diccionario Madoz (año 1.846) recoge su existencia, aunque sospechamos que su origen es anterior.

Molino de balsa, la caz toma el agua del río Sorbe a 100 metros y la suelta 50 metros después; es lo único que se conserva en un estado razonable, además del enclave. El resto está comido por la maleza, en estado ruinoso y su visita resulta peligrosa (convendría poner un letrero bien grande para evitar desgracias).

De pequeño tamaño, construido en caliza y tejado de pizarra a dos aguas, aún conserva en su interior la muela (protegida por un caparazón a medida) y la tamizadora, en aparente buen estado. Viga verticales sujetan la viga del caballete que aún se mantiene. Escombros, restos de madera y basura de visitantes desaprensivos completan la imagen.

Una tapia rodea el molino y la pequeña parcela que servía de huerta. A pocos metros un refugio de montaña, sucio y abandonado, que dudamos cumpla con su cometido. El río Sorbe a la altura del molino crea una balsa, que permite refrescarse y es muy visitada por los pescadores.

Un bonito lugar de la Sierra Norte de Guadalajara, que podría ser aún mejor si se se limpiara de maleza, se descombrara el molino y se consolidara lo que queda. Sitio y arboleda tiene; las vistas vienen de serie.

Lar-ami

Los clientes preferidos en la Sierra Norte

El turismo rural en la Sierra Norte de Guadalajara tiene que hacer compatible el disfrute de la naturaleza con el respeto al medio ambiente, en un equilibrio tal que turistas y vecinos puedan convivir en armonía. Es lo que se ha dado en llamar Ecoturismo y/o Turismo sostenible.

El objetivo común de vecinos y turistas es preservar el Patrimonio natural, cultural y etnológico de la comarca para futuras generaciones. La motivación fundamental del ecoturista (nuestro cliente preferido) es la contemplación, disfrute y conocimiento del medio.

Recordemos que medio es la suma de geología, paisajes, flora, fauna, monumentos, cultura, tradiciones y costumbres, mitos y leyendas, gastronomía, fiestas tradicionales, … que los vecinos han conservado para disfrute de todos.

Las actividades deben ser de bajo impacto natural y social, que no degraden los recursos y que contribuyan a conservarlos. Rutas a caballo, senderismo, piragüismo, observación de aves, montañismo, observación de las estrellas, rutas culturales, guiadas y/o interpretadas, baño en playas de agua dulce, … son algunos ejemplos.

El ecoturista, ya sea en pareja, con amigos o en familia, busca establecimientos que ayuden a conservar la naturaleza y el entorno social que visita. Por ello los profesionales del turismo rural en la Sierra Norte de Guadalajara debemos conocer el entorno y mantener un fuerte compromiso de sostenibilidad.

Solo así conseguiremos que estos visitantes tan deseados (unos 2,5 millones, solo en España), una vez conozcan la Sierra Norte y sus encantos, sean la mayoría de nuestros clientes y sus mejores promotores. ¡Dicho queda!

Lar-ami

La quema del Boto en Palazuelos

La advocación de San Roque como protector ante la peste está muy extendida en la Sierra Norte de Guadalajara, quizás porque la epidemia asoló estas tierras en los siglos XIV, XV y XVI.

En unos lugares fue investido patrón y le sacan en procesión (La Mierla), en algunos le construyeron ermita (Pálmaces de Jadraque) y en otros celebran su fiesta (15 de agosto) encendiendo una hoguera por la noche en su honor (la hoguera de San Roque), pidiéndole protección. En Palazuelos se le nombró patrón, se enciende hoguera y se produce la “La Quema del Boto” .

(El boto es una tinaja de cuero, flexible y de gran tamaño, donde antaño se guardaba el vino. Hecho con piel de cabra y con el interior impregnado de pez, ahora es un recuerdo. Hoy se imita con cartón fallero)

El boto se colgaba en el arco de la Puerta de la villa ante la hornacina del santo, insertada en una ventana de la muralla, y se le prendía fuego, quedando expuesto a los ojos de todos. La quema es un acto simbólico que recuerda la renovación de la promesa al santo por su intercesión ante la peste. El origen de esta tradición se remonta al siglo XV; con el paso del tiempo y para evitar su pérdida, la renovación del voto y la hoguera se sintetizaron en la quema del boto.

La tradición se mantuvo hasta los años sesenta cuando la despoblación acabó con ella. Afortunadamente fue recuperada en 1.984 por un grupo entusiasta de vecinos, que añadió al acto un recital de poesía. Doce años después, ya como A.C. La Quema del Boto, también recuperaron la tanguilla, un juego popular del siglo XII que se perdió en esos lúgubres años.

Lar-ami

Sobre el oro de la Sierra Norte de Guadalajara

Ya contamos las expectativas que se crearon con el hallazgo de oro y los fantasiosos resultados de los análisis realizados en 1.879. Según el artículo de Pedro Orea & All publicado en 2.010 Las antiguas labores mineras para oro en La Nava de Jadraque” , pocos meses después se creó La Guadalajara Gold and Silver Mining Company of Spain Limited.

En 1.895 se creó la Sociedad Francesa de Minas de Oro de La Nava de Jadraque que puso en explotación las minas Paquita, Colón y Juana, construyendo una planta de tratamiento por cianuro en una presa junto al Sorbe. El mineral llegaba a la mina Colón a través de un tendido aéreo de madera, del que no queda nada. Se ven algunos vestigios de la planta de tratamiento, al lado del viejo molino de grano, hoy abandonado.

Simultáneamente algunos mineros registraron otras minas que no llegaron a explotarse. La sociedad inglesa desaparece en 1.898, según decían por mala gestión, aunque sigue apareciendo en la gazeta minera del Reino Unido en 1.905. También desapareció en el mismo año la empresa francesa, aunque sus minas sobrevivieron hasta 1.913, año en que fueron abandonadas.

Mina Juanita
Mina San José

Posteriormente el Estado realizó trabajos de prospección en 1.970, según cuentan los vecinos. Además de las citadas, se han inspeccionado recientemente las minas California, San José, Candelaria, Sol y Juanita. Esta última es la más grande de todas (con unos 20 mts de profundidad); conserva ruinas del emboque del pozo principal y las escombreras.

Aunque el acceso ofrece dificultades por la maleza y los matorrales (jaras y zarzas), este conjunto minero es un valor de la Sierra Norte de Guadalajara, que merece ser conservado por su historia y como foco para atraer visitantes la zona.

Lar-ami

Descubre Semillas y la Sierra Norte de Guadalajara

  • ¿Un pueblo que se llama Semillas? ¡No tenía ni idea! ¿Donde está?
  • En la Sierra Norte de Guadalajara, tras la sierra Gorda. Por su término pasa el río Sorbe con un precioso cañón. … ¿Te sitúas? … Mira el mapa.
  • Ya. ¿Y que hay que ver en Semillas?

    Cortesía D. José Serrano Belinchón
  • Ufff … por donde empiezo. Es pequeño, con poca gente y con dos aldeas abandonadas en su término: Robredarcas y Las Cabezadas (tienes que darte una vuelta por ellos). ¡Imagínate como le afectó la despoblación! Hasta le quisieron cambiar el nombre cuando se unieron los 3 pueblos: Secarro. Los vecinos de Semilla (el único habitado) se opusieron y conservaron el nombre. 
  • El lugar tiene el encanto de lo auténtico: casas de sillarejo con tejados de pizarra, muy vistosas las de la calle Mayor, donde están la fuente, la iglesia de San Miguel y el lavadero. Y si te apetece date una vuelta hasta el Sorbe. Alucinarás con el paisaje. Desde luego no se te olvidará Semillas.
  • Tiene buena pinta. ¡Tendré que ir!
  • Y no te lo he contado todo: por la zona hubo minas de plomo y oro, algunas en explotación hasta principios del siglo pasado. Aquí se trabajaba la gayuba (una planta de la que se extrae aceite medicinal para las enfermedades del riñón).
  • Tendré que ir. ¿Tu como sabes tanto?
  • ¡Listo que es uno!… La verdad es que me descargado la App Descubre la Sierra Norte de Guadalajara, que te cuenta casi todo de la comarca. Anda, apunta este enlace.
  • No me sirve, mi móvil es iphone.
  • Entonces apunta este otro. Y el próximo día me sorprendes.

Lar-ami

Fiestas y eventos de Agosto en la Sierra Norte

La despoblación revolvió el calendario de fiestas de los pueblos de la Sierra Norte de Guadalajara. En su mayoría fueron trasladas a fines de semana de agosto, para que los hijos de la tierra se encontraran. Se hizo con delicadeza para que no coincidiesen con las del pueblo vecino. Agosto es el mes festivo por excelencia.

Imposible detallar todos los eventos y fiestas; puedes encontrarlos en la App “Descubre la Sierra Norte de Guadalajara”Señalamos las más significativas:

¿Y aún dudas en venir? ¡La Sierra Norte es un paraíso al alcance de todos!

Lar-ami

Los bosques de la Sierra Norte de Guadalajara

El mapa forestal de la Sierra Norte de Guadalajara es un bello y complejo mosaico donde se reparten, casi por igual, bosques y tierras de cultivo (amarillo) con matorrales y pastos (verde amarillento). Dado que la superficie de nuestra comarca es 3.200 Kms, tenemos alrededor de 1.000 kms de bosques.

Cortesía Adel Sierra Norte

La parte más agreste es la occidental; aquí predominan, además de los bosques, pastos, matorrales y suelos desnudos. Por contrario, en la parte oriental lo hacen las tierras de cultivo y reinan los encinares.

Además de los pinares de repoblación, nuestra sierra está salpicada de robledales y encinas, que conviven con pastos y pinos. Sin contar con los bosques de ribera en nuestros ríos (espectacular en el río Dulce y en el Pelagallinas) y los olivares (antes de la filoxera, viñas) en la parte más meridional. El Hayedo de Tejera Negra (Patrimonio de la Humanidad) y el Sabinar de Almiruete completan el mapa forestal.

Dicho así no impresiona, pero circulando por las carreteras comarcales que cruzan la sierra se obtienen imágenes tan impactantes como estas.

Lar-ami

El castillo de Ynesque

Situado en un cerro junto al vallejo que baja desde Angón hasta el río Cañamares, Ynesque es un pequeño castillo de origen musulmán (de los llamados castillo de cerro) y su función era defender el paso entre los valles del Salado y del Cañamares.

Según el maestro Herrera Casado, el castillo de Ynesques era un castillo de apoyo de “La Marca Media del Al-Andalus”, linea de frontera con el reino de Castilla, con varios castillos importantes (Jadraque, Hita, Sigüenza) apoyados por otras fortalezas menores (como las de Pálmaces y Torrubia de Miedes).

El maestro lo describe así: un núcleo central, estrecho y alargado con muros casi intactos y cuatro torreones de planta circular en sus esquinas…por fuera se aprecia un nivel de murallón … que vendría a ser el muro exterior de la fortaleza… más afuera se aprecia una tercera línea defensiva, mucho más erosionada” … que bien pudiera proteger una pequeña población.

El historiador Pavón Maldonado afirma que el sillar del recinto central es árabe, si bien con la reconquista fue reforzado; con la repoblación posterior, lo fue una vez más para proteger al pequeño poblado. Perteneció siempre al Común de las tierras y villa de Atienza, incluso después de la segregación del común de Jadraque en 1.434, a pesar de la distancia.

Es mencionado en el Libro de la Montería de Alfonso XI (año 1.352), y en las Relaciones Topográficas de Felipe II referentes de Pálmaces se dice “a ¼ de legua está el castillo de Ynesque, que dicen fue de moros” El castillo de Inesque fue destruido a mediados del siglo XV por el rey Juan de Aragón, en uno de sus enfrentamientos con el rey Juan II de Castilla.

Desde entonces está en ruinas, pero bien merece un vistazo y un paseo. Se accede desde Pálmaces, en una agradable ruta.

Lar-ami

Rebelión en la Sierra Norte de Guadalajara

En la época de Franco la rebelión era imposible, so pena de ser castigado duramente. Por eso resulta impactante la historia de Las Navas de Jadraque, un pueblo de la Sierra Norte de Guadalajara que osó rebelarse contra el sistema.

El decreto 2168/1961 del Ministerio de Agricultura aprobaba la repoblación forestal con pinos de la cuenca del pantano de Alcorlo, que afectaba a varios pueblos, entre ellos Las Navas de Jadraque. El 31 octubre de 1.962 se firmaba el Consorcio GU-3118 , “Taina Vieja y otros”, entre el Patronato Forestal del Estado y el Ayuntamiento, que delimitaba la zona a repoblar (119,98 Has, propiedad del ayuntamiento).

Cuando tiempo después la máquina fue a hacer su trabajo en el término de Las Navas, los vecinos se rebelaron. El ayuntamiento envió con presteza a 2 vecinos (entre ellos Emilio, el futuro alcalde) y consiguieron pararla. El Concejo y los vecinos acordaron impedir la repoblación con un solo argumento: Si a 900 Has del término, le quitaban 120 Has para pinos ¿de que iban a comer?

Los vecinos se enfrentaron a las máquinas y las pararon tantas veces como hizo falta. Tras múltiples gestiones en Madrid con el ICONA, donde acudieron alcalde, concejales y el cura D. Julián, en 1.969 lo consiguieron. A partir de ese año ICONA no insistió más y dejó aparcado el tema (creemos que alguien sensato, y con poder, decidió dejarlo en el cajón sine die). A efectos prácticos, la repoblación se paró para siempre.

Recientemente se ha firmado la anulación definitiva del Convenio con la Junta de Castilla La Mancha, (que asumió las competencias de ICONA), volviendo las tierras a su legítimo dueño … ¡ y sin repoblar! Sea este nuestro pequeño homenaje.

Lar-ami

Minas de oro en la Sierra Norte de Guadalajara

Siempre se habla de La Nava de Jadraque, aunque en realidad las minas de oro (algunas simples catas y otras fallidas que nunca entraron en producción) están dispersas en una zona entre Palancares, Semillas, Arroyo de Fraguas y La Nava. Hay quien afirma que los romanos ya explotaban estas minas, si bien no se han encontrado indicios.

Algunos más atrevidos sitúan un ramal de la Via romana de Mérida a Zaragoza que, saliendo de Jadraque, pasaría por Membrillera y San Andrés del Congosto en busca del oro de Las Navas. No hay documentación ni restos históricos que puedan confirmar su existencia antes de 1.876. De hecho no aparecen en la relación general de las minas de la Corona de Castilla, de Tomás González (año 1832).

El ingeniero de minas José Soler escribió en 1.876 que fueron trabajadores de las minas de plata de Hiendelaencina, los que iniciaron la solicitud de concesiones mineras en la zona referida. Asimismo detalla que el obrero Salas y el técnico Soler, tras examinar unos bloques de una casa de La Nava, registraron la primera mina, la “San José”.

Según Soler, las expectativas en base a los primeros ensayos, dieron unas cifras que superaban a las más rentables del mundo: 13,73 kgs de oro y 7,73 kgs de plata por tonelada. El inspector minero Manuel Albeleira publica en 1.879 que, según análisis realizados en La Constante, estas cifras se superan en un 10%. Los ensayos de la Escuela de Minas, dieron de 3,1 kilos de oro por tonelada, que seguían siendo espectaculares.

En poco tiempo había más de 100 concesiones mineras en La Nava. La realidad fue menos glamourosa. Los resultados de explotación quedaron muy lejos de esas fantasías, aunque fueron suficientes para afrontar la explotación. Pero esto lo contaremos otro día. La Sierra Norte tiene muchos secretos por descubrir.

Lar-ami