Las lágrimas del Jarama

Una vieja leyenda cuenta que el río llora por las noches, pero no explica por qué. Dicen que sus lágrimas quedan suspendidas en el aire, como testigos de su pena, visibles solo para espíritus sensibles.

Los racionalistas explican que es un fenómeno natural: una gota de agua salpica una ramilla de aliso que cuelga sobre el río; con el frío de la noche, la gota se hiela y queda suspendida de la rama. Otras gotas se van sumando y forman una lágrima transparente que el frío mantiene viva.

Pero yo quiero pensar que el Jarama llora de pena, porque (desde la construcción del Vado) no es dueño de su destino.

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Empieza la Cuaresma

Hoy, Miércoles de Ceniza,  comienza la Cuaresma. En La Ribera señalaba el inicio de las tareas en el campo (preparando la tierra) y el ganado, repasando corrales y parideras.  Para los jóvenes suponía  la suspensión de bailes y rondas, así como la obligación de ser comedidos (en la bebida y en el lenguaje).

Los domingos después de misa, las mozas salían en Puebla de Valles cantando coplillas y pidiendo limosna para el Monumento del Jueves Santo. Perseguían a los forasteros con sus canciones hasta que conseguían el donativo. También iban casa por casa recogiendo garbanzos, huevos, trigo, … Lo recaudado se subastaba y se convertía en dinero que se entregaba al cura.

Las coplillas eran pasajes de la pasión,  cantados en salmodia, con inclusión de estrofas petitorias como estas:

  • Somos unas abejitas
  • que vamos de flor en flor,
  • recogiendo una limosna
  • para alumbrar al Señor.
  • Dadnos lo que podais dar
  • con algo de vuestra hacienda,
  • os dará ciento por uno
  • además de la gloria eterna

La costumbre se perdió en los años cuarenta. Estuvo muy extendida por Guadalajara y ahora se intenta recuperar.

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Agua potable

Los pueblos de La Ribera tenían (y tienen) fuentes en el casco urbano, como atestigua el Diccionario de Pascual Madoz (año 1.850). El agua llegaba procedente de un venero próximo a esta estructura clásica de caño, pila y abrevadero,  como corresponde a núcleos ganaderos.

A las casas el agua llegó a finales de los setenta  con muchas dificultades en las canalizaciones, ya que el casco urbano está cruzado por cuevas que actuaban de bodegas. Se incremento espectacularmente el consumo y hubo que buscar veneros adicionales. Las fuentes siguieron manando, en muchos casos abastecidas por el venero original.

 El Canal del Jarama solucionó el problema de Retiendas, Valdesotos, Tortuero y Valdepeñas, por cuyos términos cruza. Otros pueblos construyeron  un depósito en alto, al que llevan agua desde diferentes veneros (Almiruete, Alpedrete, Puebla de Beleña, Tamajón, La Mierla) ó desde el río (el Sorbe en Beleña y Muriel; el Jarama en Puebla de Valles).  

La fuente de Puebla se abastece del manantial de Valdelacasa,  barranco arcillos donde los haya. Por eso  en temporada de lluvias, da chocolate. Como antes.

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El oficio de sacristán

Tamajón

Cuidador de la iglesia y su contenido, el empleo de sacristán es muy antiguo, pero no fue reconocido hasta el siglo XIII. El papa Gregorio IX en su escrito “De officio sacristæ lo llama oficio honroso y remunerado;  más tarde definió sus funciones en las catedrales y prescribió que fuera un sacerdote.

En los pueblos pequeños el sacristán era laico y entre sus funciones estaba tocar las campanas a oficios (a diario toque de angelus a las 12 y las ánimas al caer la tarde), fiesta, reunión, fuego, desastres, … Incluso en verano intentaba romper las nubes y evitar el granizo con fuertes repiques. Asistía al cura en las misas cantadas y tocaba el órgano,  si lo había (Puebla de Valles, La Mierla).

Sacristia Tamajon

También actuaba como maestro, secretario del Concejo, escribano ó maestro, ya que sabían leer y escribir. En unos pueblos su salario lo pagaba el Concejo, en otros una iguala de los vecinos y la mayoría de las veces se conformaba con los donativos de los fieles.

Según el Diccionario de Madoz, hacia 1.850  había sacristán en  Tamajón, Tortuero, Valdepeñas y Valdesotos. En La Ribera, el oficio se perdió con la guerra.

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Muriel en el Madoz

El Diccionario Geográfico e Histórico de Pascual Madoz (1.850) recoge estos datos de Muriel:

  • Situado entre dos cerros en la margen derecha del rio Sorbe, goza de un clima templado. Tiene 30 casas, entre ellas la consistorial y la iglesia parroquial dedicada a la Asunción de Nuestra Señora, aneja a La Mierla, que es servida por un teniente cura.
  • Terreno fertilizado por el río Sorbe, cuyo paso facilita un puente de piedra de buena calidad. Los caminos se dirigen a pueblos vecinos y el correo se recibe y despacha en la estafeta de Cogolludo.
  • Produce cereales, legumbres, algo de aceite, leña y buenos pastos. Ganado lanar, cabrio y mular. Caza mayor y menor abundante. Pesca de truchas, barbos y anguilas en el Sorbe.
  • Población: 22 vecinos, 88 almas.  Capital 405,745; impuestos 28,4 reales. Contribución 4,7 reales

Una referencia histórica más de este bello pueblo de La Ribera. Si no lo conoces, ven. No te defraudará.

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El censo del Marqués de Campoflorido

Puebla de Valles desde el Mirador del Mego

La Guerra de Sucesión terminó en 1.712 con las arcas del Estado exhaustas; la primera preocupación del  nuevo rey, Felipe V, fue llenarlas. A ello puso al ministro de Hacienda, el obispo de Gironda, que ideó un censo de vecinos para recaudar impuestos, enviando a cada municipio un cuestionario. Excluiría militares, clérigos y pobres de solemnidad, pero incluiría nobles; las viudas  contarían como ½ vecino. 

Cuando el Marqués de Campoflorido ocupó el puesto en 1.717,  retomó el censo y lo completó. Por su concepción (pago de impuestos, exclusiones) y las transcripciones manuales (4), el censo está plagado de errores y no refleja de la población de la época.  Los pueblos de La Ribera figuran con estos vecinos:

 Almiruete (15), Alpedrete de Uzeda (9), Baldepenas (36), Baldesotos (9 ½),  Beleña (11), La Mierla (8), La Puebla de los Valles (15), La Puebla de Velena (7),  Muriel (4), Tamaxon (22), Tortuero (8).

Su importancia estriba en que la Administración tomó estas cifras durante muchos años para fijar el reparto de impuestos que correspondía a cada pueblo. ¡Cosas de la Historia!

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El barranco del Hocino

Los barrancos arcillosos de La Ribera son angostos y muy bellos. De difícil acceso (imposible) están poco transitados y permiten disfrutarlos en soledad. Es su mayor encanto, al menos para este espíritu guardián.

El barranco del Hocino es uno de los más espectaculares y permite recorrerlo desde el final (en la vega del Jarama) hasta el nacimiento (en la planicie de Porcivera). Situado entre los arroyos Valdelacasa y Muradiel, algunos tramos necesitan un cierto cuidado, por lo que se recomienda ir acompañado. Al menos de un buen mapa (IGN 485 II y IV).

Saliendo de Puebla de Valles por el arroyo, se sigue  por el camino de las viñas y se toma el cruce del Muradiel hasta las cercanías del acueducto. Aquí, a la izquierda,  sale la senda del Hocino. Al final del barranco, la vereda sube hasta una valla de alambre; si la seguimos ala izquierda,  en doscientos metros estamos en el camino de Porcivera que nos devuelve al pueblo.

¡Tres horas increíbles!  No olvides la cámara.

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Botargas y Mascaritas de Almiruete

Tradicionalmente botargas y mascaritas debían ser solteros y salían el martes de carnaval. Tras la recuperación en 1.984, pasó al sábado; este año será el 13 de febrero, a las 4 de la tarde.

Las botargas (hombres) van vestidos de blanco, con una faja negra a juego con las polainas cruzando el pecho; en la cabeza un gorro con flores y máscara con motivos vegetales o animales, En la mano una cachiporra y colgando de la cintura grandes cencerros.

Las mascaritas (mozas) usan zapatillas de esparto con medias caladas. Visten de blanco, con camisa y falda larga rematada con puntillas, que cubre los pololos; encima delantal y  mantón negro con flores de vivos colores.  Máscara de tela blanca con caras de animales, sombrero con flor  y guantes completan el  traje.

Tras el toque de cuerna aparecen las botargas en el pueblo, formando un ruido atronador. Recorren las calles y van en busca de las mascaritas;  juntos persiguen a las mozas para arrojarles pelusa de espadaña como signo de fertilidad. Luego  se quitan las caretas, que ya no volverán a utilizarse, y continuan la fiesta con baile y comida popular en la plaza.

Aprovechen para visitar el museo de Almiruete que recoge lo mejor de esta tradición. Único en su género.

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Carnavales en La Ribera

Botargas Almiruete

Aunque su origen es romano (las Saturnales), su auge se produce en la Edad Media. Valga como muestra la “Batalla entre Don Carnal y Doña Cuaresma”  incluida en  Libro del Buen Amor, obra del Arcipreste de Hita (pueblo cercano a La Ribera). En los años de la posguerra, a pesar de las prohibiciones, los jóvenes de La Ribera se disfrazaban y recorrían las calles de su pueblo.

Las mozas de Beleña de Sorbe hacían  un pelele de paja con ropa vieja y cuatro palos cruzados, y le ponían una pelota de paja en lo alto.  Los mozos de Puebla de Valles salían de ronda con sus instrumentos y pedían el huevo. En el baile repartían los huevos cocidos y vino, que pagaban los aspirantes a mozos.

Mascaritas

En Valdesotos salían: la vaquilla (hecha con piel de cabra que perseguía a las mozas para levantarles la falda con los cuernos), el oso amaestrado (con cadena al cuello de la que tiraba un zíngaro y le hacia bailar al son de la pandereta), el entierro (unas parihuelas con manto negro llevada por dos mozos simulaban el muerto, otros jóvenes le acompañaban con velas y un cura rezaba el responso en mitad de la plaza).

La despoblación acabó con el carnaval. ¡Pero nos queda  las Botargas y Mascaritas de Almiruete!

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El jueves lardero…

… es el anterior (11 de febrero)  al miércoles de ceniza (17 de febrero), que marca el comienzo del carnaval, si bien en La Ribera no empezaba  hasta el domingo. Valdepeñas de la Sierra celebraba en este día la Fiesta de Grandes y de Chicos (correr la tortilla), que se perdió con la despoblación.

Los niños iban al campo en pandilla a pasar el día y comerse la merienda (tortilla o chorizo, con nueces y naranja de postre). Los sitios elegidos eran el pinar junto a la ermita de San Sebastián, la Olmeda y la fuente del Cubillo. Al atardecer recorrían las casas de las mozas que les daban caracolas, rosquillas, arrepápalos y golosinas. (De chicos)

(De grandes)Los mozos celebraban una comida en una casa del pueblo: cordero ó cabrito con vino de la tierra; de postre aguamiel, caracolas y arrepápalos. A la tarde rondaban a las mozas, que les obsequiaban con un licor para la ocasión (aguamiel mezclado con anís) y dulces.

¿Aguamiel? ¿Arrepápalos?   Lo contaremos

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