Una vieja leyenda cuenta que el río llora por las noches, pero no explica por qué. Dicen que sus lágrimas quedan suspendidas en el aire, como testigos de su pena, visibles solo para espíritus sensibles.
Los racionalistas explican que es un fenómeno natural: una gota de agua salpica una ramilla de aliso que cuelga sobre el río; con el frío de la noche, la gota se hiela y queda suspendida de la rama. Otras gotas se van sumando y forman una lágrima transparente que el frío mantiene viva.
Pero yo quiero pensar que el Jarama llora de pena, porque (desde la construcción del Vado) no es dueño de su destino.
Lar-ami


A las casas el agua llegó a finales de los setenta con muchas dificultades en las canalizaciones, ya que el casco urbano está cruzado por cuevas que actuaban de bodegas. Se incremento espectacularmente el consumo y hubo que buscar veneros adicionales. Las fuentes siguieron manando, en muchos casos abastecidas por el venero original.











