El camino del arroyo

La Ribera está llena de rutas desconocidas que brindan al caminante sorpresas y rincones muy hermosos. Como el camino del arroyo en Puebla de Valles.

La primera parte de la ruta, a media ladera y paralela al Arroyo del Lugar está ya documentada. Justo en el primer cruce, cuando el la pista deja los olivos y baja al cauce giramos a la izquierda. El camino vuelve al pueblo siguiendo el regajo, junto a las cárcavas,  entre chopos, huertos, fresnos y rocas.

Estos son los alicientes de este corto paseo de apenas 2 kms, además del contraste de paisajes y color,  bosquecillos impenetrables, una nueva perspectiva de las Pequeñas Médulas, frutales diseminados junto a las orillas, represas sobre  cárcavas imposibles, …  ¡Que lo disfruten!

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Monasterio de Bonaval, los orígenes

La elección de este lugar junto al Jarama respondía a los criterios básicos del Cister: lejos de pueblos y vías importantes, terreno llano para construir,  abundancia de agua, tierra fértil, piedra y madera,… Gracias al trabajo del Dr. Jurado conocemos algo más.

De la carta de fundación del Monasterio de Bonaval (1.164) se deduce que los terrenos eran propiedad de la corona de Castilla y que la zona estaba poco poblada, pero no si fueron ofrecidos por el rey ó solicitados por la orden. El Cister tomó posesión del terreno “en precario” (de prestado) y del Monasterio de Valbuena envió 12 monjes + el abad (según la regla).

Comenzaron por darle nombre, Bona vallis (valle precioso, bueno, feliz), quizás por su lugar procedencia  (Vallis bona, Valbuena). Los primeros trabajos fueron desbrozar el monte y talar el bosque caducifolio (robles, quejigos, melojos) para obtener tierras de cultivo y pastos, así como planificar el regadío y la ubicación del huerto. Delimitado el solar para el Monasterio (sin mucho acierto), lo protegieron con una valla y unas cabañas hechas de ramas les daban cobijo mientras duró la construcción.

Once años después de su llegada asumieron la propiedad (era habitual, ya que ambas partes querían comprobar que el lugar se adaptaba al objetivo de la orden) según carta de confirmación de Fitero (1.175), rubricada por el obispo Zenebruno, primado de Castilla, como era preceptivo.

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¡Bienvenido Dante!

Una vez más la diosa Fortuna se muestra generosa con esta casa que protejo y guardo. Hace meses que anunció su llegada, y aunque sabemos que será bien recibido, los abuelos (los propietarios) no han podido esperar más y han ido a USA a su encuentro. ¡Ellos son así!

Un hermoso bebé, de glorioso nombre, se incorpora a esta familia: Dante. ¿Quién no ha oído hablar del gran escritor italiano del Quatroccento  y su Divina Comedia? Un nombre que se pronuncia igual en cualquier idioma. ¡Más universal, imposible!

Aún no le conozco y ya se me cae la baba. Me ilusiono con la idea de verle crecer día a día,  gracias a la tecnología (¡bendito Skipe!), como ya hice con su hermano Víctor; el disfrute será doble ahora que tenemos experiencia.

Me emociona la ternura y cariño con que esta pareja singular habla/disfruta de sus nietos. Dicen que es contagioso, aunque a los etéreos no nos afecta.

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Esos pueblos negros

El Espinar

Muchos son los que se dicen pueblos negros (atrae visitantes) y pocos los que trabajan por merecerlo. Las guías y los reportajes están llenas de imprecisiones, los políticos retuercen la realidad de acuerdo con sus intereses, y los pueblos de la Arquitectura Negra languidecen con sus escasos recursos.

Algunos ayuntamientos del Valle del Ocejón llevan años haciendo esfuerzos por conservar las construcciones tradicionales de pizarra: Campillo de Ranas fue el pionero. En el 2.009 se le unieron Majaelrayo y Valverde de los Arroyos para acordar una normativa conjunta de urbanismo que obliga a construir con pizarra y mantener la morfología de las viviendas antiguas.

Valverde de los Arroyos

Así se mantiene la fisonomía de los pueblos, sin renunciar a su personalidad. A modo de ejemplo, Valverde mantendrá (y potenciará) sus balcones de madera en fachadas, pero no en los demás núcleos de población.  Materiales hay (canteras en Majaelrayo y Campillo, además del reciclaje de lajas).

Algunos creen que el incremento de costes no compensa (aunque hay algunas subvenciones), otros se lamentan del papeleo y/o el esfuerzo adicional que exige. Pero los más están por mantener la esencia de su pueblo, que al fin y al cabo es su signo de identidad. Desde aquí nuestro aplauso y apoyo (con cierta envidia, por que negarlo).

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Vida para las lagunas de Tamajón

Con las obras de ampliación de la GU- 143 de Tamajón a Muriel, la fuente situada junto a la carretera (del siglo XIX a dos caras y con 10 pilones como abrevaderos) quedó inaccesible. Por ello se desmontó y sus piezas se llevaron a las lagunas de Tamajón, donde permanecieron unos meses. Algunos creímos que (otra vez) nuestro patrimonio cultural se destruía.

Pero hace unas semanas la fuente fue instalada, perdiendo en el camino 6 pilones pero vertiendo el agua sobrante a las lagunas (procedente del suministro del pueblo, que la trae desde el Vado y sin clorar).  Esto ha supuesto que se conviertan en un humedal permanente, que atrae a muchas aves.

En las lagunas de Tamajón se han observado desde entonces una garza real, ánades, mosquiteros, pinzones,… y abejarrucos procedentes de la vieja gravera. Las ranas ya no desaparecen en verano y los corzos acuden a beber a sus orillas; dicen que  hasta han visto  un zorro.

Unas mesas y asientos de caliza (pero sin desmontar y/o acondicionar los viejos bancos de madera) y un feo edificio de pizarra (sin función visible) completan este espacio que se ha convertido en lugar preferido para vecinos y turistas. Vuelve la vida a las lagunas (aqui hubo un tejar).

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Los meandros del Jarama

Desde que abandona la presa del Vado hasta que llega al Monasterio de Bonaval, el río Jaramatranscurre por una angosta garganta que serpentea a izquierda y derecha para sortear las dificultades del terreno, dibujando curvas perfectas que el arbolado de sus orillas resalta. Son los «Meandros del Jarama«.

Ahora el verde de pinos y chopos destaca entre el ocre del monte bajo y los rastrojos;  en unos días se tornarán rojos y amarillos,  marcando aún más el contorno de los meandros. La ruta verde y la carretera que une Retiendas con la presa tienen excelentes miradores para observarlos desde lo alto.

Una vez más La Ribera demuestra que lo suyo son los contrastes, de paisaje y color.

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Piedras y calizas de colores

En el arroyo de las Damas y en el río Sorbe es fácil encontrar piedras de colorines en el agua (lágrimas de Doña Urraca) que cuando les da el aire cambian de color a medida que se van secando. El fenómeno se debe a la muerte de las bacterias adheridas a la piedra y el proceso dura semanas.

Pero en algunos rincones de La Ribera, la caliza, la arcilla y la arenisca se combinan formando bellos conjuntos de colores con figuras amorfas de rocas y arboles.

Como este que encontramos cerca de Bonaval, por encima de las eras,  al que se accede desde el camino que va al monasterio desde la carretera de Retiendas al Vado en unos cinco minutos. Las vistas sobre la vega y la perspectiva sobre el conjunto bien merecen el paseo.

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El Cister en el reino de Castilla y el Monasterio de Bonaval

La decadencia espiritual y la relajación de las costumbres a finales del siglo XI, provocaron un movimiento reformador de la vida monástica. Unos buscaban la pobreza en soledad (Cartujos) y otros aplicar estrictamente la regla de San Benito,  “ora et labora”(El Cister).

La vida ejemplar de los monjes del Cister y la personalidad de San Bernardo de Claraval consiguieron la rápida adhesión de muchos frailes benedictinos.  Atrajeron vocaciones y ganaron la voluntad de reyes que apoyaron la fundación de monasterios cistercienses en sus territorios (más de 450 en Europa en cien años).

Una legislación que normalizaba la vida monástica pero permitía al abad gobernar libremente (Carta de Caridad),  los usos democráticos para elegir abad y regir los destinos de la Orden (Capítulo General, formado por los abades) fueron  las claves de su éxito.

En el reino de Castilla se fundaron Fitero (año 1.140), Sacramenia (Segovia, año 1.141), Valbuena (Rioja, 1.143), Huerta (Soria, 1.144), La Espina (Valladolid, 1.148)  y Rioseco (Burgos, 1.148). Un hecho de armas reforzó la posición del Cister: el rey Sancho III encargó al abad de Fitero en 1.158 la defensa del castillo de Calatrava frente a los almohades, lo que hizo con éxito.

El resultado fue el nacimiento de la Orden Militar de Calatrava y el apoyo incondicional al Cister. En pocos años se fundaron los Monasterios de Bonaval (año 1.164), Herrera, Palazuelos, Bujedo, Matallana y Ovila.

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Privatizacion del Canal de Isabel II

La presidenta de la Comunidad de Madrid decidió en el año 2.000 “impulsar la privatización progresiva del Canal de Isabel II hasta alcanzar el 49% mediante salida a Bolsa”, según dice para “captar inversión privada que alivie las arcas públicas”. De una empresa rentable (98, millones de beneficio en 2.009) considerada un modelo en la gestión del agua en Europa.

Desde su puesta en marcha en 1.954, el pantano del Vado (gestionado por el Canal de Isabel II desde siempre) envía a Madrid más 100 Hms/año a través del canal del Jarama; desde el Pozo de los Ramos recibe agua del Sorbe, sin que se conozcan condiciones, caudal, periodicidad, …  Sin más obligación que el mantenimiento de instalaciones (que se hace poco y mal):  el estado de la carretera de servicio (la ruta verde) y de los poblados sirven de ejemplo.

Desde la Asociación Cultural Serranía de Guadalajara se reivindica una compensación para los municipios que aportan el agua a Madrid, ya que una cosa es “ser solidario y otra muy distinta que algunos hagan negocio a costa de nuestros recursos”.  Además, la gestión privada de un recurso público como el agua no parece que aporte ventajas y si un incremento de precios (como en Guadalajara).

Con la crisis económica, los vaivenes de las Bolsas y en vísperas de elecciones, el tema se paró. Nos tememos que se relance después del 20 de noviembre. Los bancos y fondos de inversiones afilan sus garras ante un negocio superior a los 2.500 millones de euros.

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Los molinos de La Ribera en la Historia

El molino llegó a La Ribera con la repoblación posterior a la Reconquista. En 1.582 (Relaciones Topográficas de Felipe II)  ya había molinos a orillas del Jarama y del Sorbe, que a nuestro entender debían ser “al hilo”. El doctor Jurado Serrano presenta documentos históricos que evidencian la presencia de molinos en fechas anteriores.

Molino de Fidel, hoy derruido

En la carta de fundación del Monasterio de Bonaval, otorgada por el rey Alfonso VIII en Fitero el 25 noviembre de 1.175 , donde se fijaban los límites dice: “… Desde la Iglesia de Arretiendas directamente asta el Molino del lugar de Tamajón situado en la Sierra…”.  Es imposible fijar su ubicación, si bien existen unas ruinas entre Castillejo y el molino de Fidel, que pudieran ser de la época.

En 1.510 el Monasterio de Bonaval pasó a depender del Monasterio de Montesión (lo contaremos otro día). Se conservan dos documentos:

  • 8 agosto: Fray Jerónimo del Monasterio de Montesión tomo posesión de Bonaval y sus heredades. En Valdepeñas unas tierras de pan llevar en Valde/uqillas“… e un molino de dos rruedas, de tres partes las dos …” Testigos Juan Ruvio e Miguel Diaz, vecinos de Puebla de Valles.
  • 27 agosto: estando Fray Jeronimo en una heredad de Valdpeñas que se llama Valde/uquillas “… e asi entro en un molino e en una casa que en dicha heredad estava y cerro las puertas sobre si e echo fuera los que ende estavan…”  Testigo Pero Molinero, de Almiruete.

Pudiera ser uno de los molinos que se cita en las Relaciones a “orillas del Xarama”. Del molino de Bonaval, de balsa y cubo, hay un contrato de alquiler del 6 de octubre de 1.613 en el que  Felipe González lo toma por un año.

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