Dicen que este año no hay setas

Pero eso no es del todo cierto. El microclima que disfrutamos en La Ribera y la diversidad de entornos (pinares, dehesa, encinares, monte bajo, ribera,…)  garantizan que cada año haya gran variedad de setas,  si bien su número depende  de que las lluvias vengan en tiempo y forma. Y a las pruebas me remito.

Hemos de reconocer que este no es un buen año de setas comestibles. De  los níscalos, ni noticias (dicen que necesitan lluvia en la última semana de septiembre y temperatura templada).

Pocas setas de cardo (llovió tarde)  y agusanadas.  De chopo algunas pero aquí son poco apreciadas.

Nuestras esperanzas están puestas en la primavera.

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Invierno de colores

La Ribera es una sinfonía de colores. Se me dirá que estas imágenes no están tomadas en invierno y es verdad: son del 9 de diciembre.  Cierto que las heladas aún no han hecho su trabajo ni ha llovido en el otoño. Pero esto de por si no justifica el contraste de color.

Jaras, encinas, robles, olivos, pinos, chopos, alisos,  monte bajo, tierras de cultivo, barbechos, y rocas forman un mosaico que enamora al visitante. La vega del Jarama nos sirve de ejemplo.  ¡La  Ribera es color!

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Espacios y bienes protegidos en La Ribera

Algunos dicen que la pasión ciega a este espíritu etéreo, que exagera la belleza de La Ribera. Organismos Públicos que velan por la riqueza cultural y mediambiental de España no comparten esta opinión,

Bienes de Interés Cultural, según el registro del Patrimonio Histórico Español:

Espacios Naturales Protegidos

Geosites:   Lugares de interés geológico de relevancia internacional Jarama VI en Valdesotos

Pero sois vosotros los que debéis juzgar si exagero en base a lo visto en este blog. ¡Y aún queda mucho que mostrar!

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Curiosidades de Muriel

En ese paseo por el casco urbano de Muriel,  al que le vas a dedicar más de la media hora encontrarás detalles sorprendentes. Por ejemplo, en la misma calle (no te diré cual) encontrarás:

  • Una pared que ha dejado hueco para que el árbol siga creciendo a su libre albedrío.
  • Un buzón de diseño y un cuadro en relieve en la fachada de la casa
  • Una cancela de madera en la que hay clavadas más de un centenar de herraduras, desgastadas por el uso.
  • Olivos y huerto en el centro del pueblo.

Cierto que son actuaciones recientes y su valor puede ser discutible; pero será difícil que encuentres algo similar en menos de 50 metros. Seguro que tú has encontrado (encontrarás) algunas curiosidades más y te agradeceríamos que las compartieras.

Hay otras muchas referidas a Murie, por ejemplo el nombre  compartido por 6 pueblos, mujeres irlandesas, 2 personajes de ficción y hasta una película. Esto lo explicaremos otro dia.

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Rincones de Muriel

A este guardián etéreo le fascina este pequeño pueblo, lleno de encantos. Un paseo por el casco urbano de Muriel es un regalo para los sentidos:

  • la casa que aglutina  los materiales de la zona (caliza, pizarra, conglomerado, arenisca y adobe),
  • las ruinas de la almazara con la maquinaria en su interior,
  • los cercos rojizos de las ventanas,
  • el mirador sobre el Sorbe,
  • los cerros del Morro y el Castro, uno a cada lado del pueblo  donde se hallaron restos pre-romanos,
  • la casa emparrada,
  • la fuente, con pilón y abrevadero.

Pero tienes que dedicarle más de los 30 minutos que se tarda en recorrer sus calles. Y llevar los ojos muy abiertos. O te perderás algunas curiosidades (estas te las contaré mañana).

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Los túneles de La Ribera

Resulta curioso que los dos túneles de la comarca provengan de la construcción del embalse del Vado y por ende, de la misma fecha.

Así, la carretera de servicio que comunica los dos aliviaderos de la presa lo hace a través de un túnel en L bajo una roca sobre la que está la estructura de la estación del teleférico por el que llegaba la piedra al muro. De apenas 30 metros de longitud y tan estrecho que hace complicado el cruce de coches.

El otro túnel corresponde al tendido férreo por el que circulaban las vagonetas con la piedra de la cantera del Vado. Este es recto, estrecho y bajo, pero suficiente. A la entrada se conservan las ruinas de dos estanques donde se limpiaban las máquinas y se refrigeraban los martillos que partían la piedra. Al otro lado, una caseta donde se guardaban herramientas.

¡Una curiosidad más!

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El arroyo Sacedoncillo

Este riachuelo podría ser uno más del centenar de arroyos que surcan La Ribera, si no fuera por algunos argumentos que se nos antojan interesantes:

  • Aunque nace en el término de La Mierla, toma cierta prestancia en el pueblo abandonado de Sacedoncillo,  donde gozaba de puente de pizarra y venero (la fuente de la Teta) que le daba agua suficiente para abrevar el ganado todo el año y regar los huertos de sus orillas.
  • Luego recorre un estrecho barranco, al principio calizo (a ratos de arenisca) y después de traspasar el collado, arcilloso. Así hasta llegar al río Sorbe, en confluencia con la caz del molino de Muriel.
  • El tramo del GR-10 (de Tamajón a Muriel), va paralelo al arroyo por la margen derecha desde Sacedoncillo. Un paseo con vistas maravillosas.
  •  El pinar de repoblación que cubre las laderas oculta en las zonas altas trincheras y otros vestigios de la Guerra Civil. El frente estuvo aquí hasta marzo del 39, pocos días antes de terminar la contienda.

Aún hoy, con la fuente  aterrada,  el arroyo corre la mayor parte del año.

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¿En blanco y negro? ¿En color?

Esta imágen de finales del siglo XIX, facilitada por los herederos de D. Mateo Pérez y Doña Juana Ollero, compradores de Bonaval en la desamortización, quizás sea la foto más antigua que se conserva (del Monasterio y de La Ribera). El Dr Jurado la incluyó en su tesis.

Esta otra en color es de este verano. Comparando ambas, se ve el deterioro de este monasterio del Cister,  atípico y único en su género. ¡Disfruten!

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Areniscas y conglomerados

Aunque en los terrenos baldíos de La Ribera predominan  la caliza y la arcilla, en algunos pueblos se hacen presente con fuerza areniscas y conglomerados. Tanto que forman parte de su arquitectura popular, como en el  castillo de Doña Urraca (Beleña de Sorbe),  lo que explica (en parte) su deterioro.

En Sacedoncillo y Muriel, los cercos de las ventanas tradicionales son de estos materiales que le dan un aspecto característico.  Aquí se encuentran en muchos rincones y, aunque no se trata de hacer un inventario, si mencionaremos alguno relevante. Como el situado a ambos lados de la carretera de Tamajón a Muriel, bajando  la cuesta sinuosa que busca al Sorbe, en las cercanías del arroyo Sacedoncillo.

Arenisca y conglomerados, aunque duros son muy erosionable. Los elementos (agua, nieve, hielo, viento …) y los pinos de repoblación han creado hermosas paisajes y formas singulares, visibles en este paraje que mencionamos pero también en otros no muy lejanos (camino de Sacedoncillo, Pozoredondo, …)

¡Otra curiosidad más de nuestra comarca, a la que no faltan encantos!

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Lluvias de otoño

Navajo de la Alcantarilla

Hasta mediados de Noviembre las lluvias han sido tan escasas que no han aparecido los níscalos ni han corrido los arroyos. Charcos, lagunillas y chortales brillan por su ausencia; la tierra se ha quedado todo el agua. Solo la caliza (y porque le resbala todo),  ha permitido que surque algunos de sus barrancos. Los típicos navajos de La Ribera también han cogido agua.

Junto a la carretera CM 1001 hay dos, la Alcantarilla (a la izquierda en dirección a Tamajón)  y la Rueda (a la derecha, pasado el cruce de La Mierla). Al profano le sorprende que el primero esté casi lleno y el segundo apenas tenga agua; que las orillas de uno estén impolutas y las del otro pateadas por los animales.

Navajo de la Rueda

Quizás se deba a que en la margen izquierda existen varios bebederos (como el navajo de las Casas) y las lagunas de Beleña mientras en la derecha, el más próximo es la fuente de La Mierla.  Aunque los animales cruzan la carretera (tiene poco tráfico de noche), no deja de ser una barrera.

Sin bajarte del coche, tú también podrás observarlos.

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