En la pasada Guerra (in)Civil, el frente estuvo situado más de 2 años en la Sierra Norte de Guadalajara. En la zona republicana, los pueblos más próximos a la línea de fuego fueron evacuados: Beleña de Sorbe, La Mierla, Muriel, Tamajón,…. Algunos para siempre, como Sacedoncillo.
Los pueblos de la retaguardia (Valdepeñas de la Sierra, Puebla de Valles, …) fueron centro de descanso de los combatientes, floreciendo el comercio. Se ganó mucho dinero con los productos de la tierra: caza, huevos, gallinas, tocino, embutidos,… Pero también con otros que traían de Toledo en carro tirado por mulas, en un viaje de 2 semanas: bacalao, mistela, vino,…
Al finalizar la guerra este dinero republicano no solo perdió su valor sino que comprometía a su dueño. Por eso y por lo incierto del futuro, los billetes grandes (de cincuenta y cien pesetas), enrollados y dentro de recipientes de metal y/o vidrio se pusieron a buen recaudo. Ningún sitio mejor que entre la retama del tejado de la casa, donde permanecieron décadas.
De algunos escondites se olvidaron los dueños; de otros nunca más se supo, ya que su propietario se llevó el secreto a la tumba. Algunos dineros aparecieron al derribar las casas para construir una nueva; hasta la llegada de la democracia no fueron comentados en público. Del último que tenemos noticias fue en Puebla de Valles, hace apenas 5 años, pero seguro que aún quedan muchos por descubrir.
Son tesoros perdidos de la Sierra Norte. Hay otros muchos, que ya iremos contando.
Lar-ami



Pero hay otro factor importante a tener en cuenta:
Esto no impide que seamos prudentes y elijamos rutas asequibles a la temperatura, a nuestras ganas y a nuestra forma física (la 
Así en apenas mil metros el cauce del arroyo sufre una metamorfosis que ya quisieran para sí los insectos. Me refiero al
En las cercanías del pueblo, aguas arriba, el arroyo va encañonado 300 mts; en el tramo más bajo la vegetación cubre el cauce y en el anterior, aparece limpio. Se debe a la impermeabilidad de la arcilla, que en un caso mantiene la humedad y en el otro la filtra.


Caminando por el cauce pedregoso del Arroyo del Lugar en Puebla de Valles, en pleno mes de agosto encontramos una preciosa pradera arbolada, que invita a extender la manta y sacar la merienda.
Pero mirando el pedregal aguas arriba, resulta cuando menos dudoso. Aguas abajo tampoco hemos visto agua. Sin embargo, una ojeada rápida nos descubre una represa sobre el arroyo, oculta por la maleza. Es la culpable de retener el agua en época de bonanza y hacer que se filtre al subsuelo.
“Hermano, ve a la encina Z de la besana X y en el tronco encontrarás una caja cerrada. Tráela a casa”
¿Nada que ver?
Y ya si te acercas a
Sigüenza la pidió en 1.776 y fue aprobada rápidamente. Arbancón lo hizo 7 años después y la obtuvo en 1.793. Un prohombre de la villa,