La leyenda de La Mierla (II)

Estos son hechos y datos comprobables: leyenda Mierla II 1

  • En la Edad Media se creía que la peste infestaba casas y tierras. No resulta extraño que la refundación de un pueblo abandonado por este mal, La Mierla, se hiciese en otro lugar cercano, máxime el poco tiempo transcurrido (apenas 70 años).
  • Majano: montón de piedras resultante de limpiar la besana de guijarros, para poder labrar.
  • El área de “Los Majanos” está enclavada entre dos arroyos; uno de ellos fluye siempre, ya que recoge el agua sobrante de la fuente medieval, que entonces estaría junto al pueblo.
  • El santo patrón del pueblo es San Roque, “por cierta pestilencia que hubo en el dicho lugar” según se declara en las RT de Felipe II.leyenda Mierla II 2
  • Hasta la guerra civil hubo dos cruceros de piedra (de posible origen medieval), uno situado frente a la iglesia y el otro frente a “Los Majanos” . El lugar se llama la Cruz de San Roque y aún se ven los restos del pedestal.
  •  La procesión de San Roque, el 15 de agosto, llegaba (llega)  hasta la cruz.

Estos argumentos no son definitivos, pero ¿a qué dan que pensar?

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La leyenda de La Mierla

En las Relaciones Topográficas de Felipe II, el 16 de diciembre de 1.580, dos vecinos declaran: 

“… que oieron decir á sus maiores queste dicho lugar fue destruido por una pestilencia, y que despues fue fundado por dos Lizenciados que se llamaban el uno Juan Fernandez Merino, y Martin Merino, el otro, y que por lo que han oido decir que les parece que habrá ciento y sesenta años, poco mas ó menos, que se fundó de segunda fundacion,…”

leyenda MierlaUna leyenda, transmitida oralmente por los vecinos de La Mierla, afirma que la refundación del pueblo (hacia el año 1.420)  no se hizo en el mismo lugar que el poblado original, abandonado por la peste (hacia 1.352), sino a quinientos metros, en una besana junto a la carretera y a 200 metros de la fuente medieval, conocida como “Los Majanos”.

Algunos hechos y datos hacen creible esta leyenda:  la ubicación de Los Majanos, la fecha y causa del abandono, la fecha de la refundación, las Cruces de San Roque, las tradiciones,…. Y despejarían un enigma de La Ribera. ¿Por qué la fuente medieval está tan alejada del casco urbano?

Pero esto lo contaremos mañana.

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Ermitas de La Soledad

Ermita de Tamajón
Ermita de Tamajón

En Guadalajara hay más de 500 ermitas catalogadas, con matrícula  (EGU- xxx número del pueblo), y 182 reciben el nombre de Ermita de la Soledad. En La Ribera, sólo Muriel, Alpedrete, Retiendas y Valdesotos carecen de ella; algunas están en ruinas (Tamajón, Puebla de Beleña, Almiruete) y otra se llama de San Sebastián (Valdepeñas).

 Fueron construidas entre los siglos XVI y XVIII por fervor popular durante la Contrarreforma y  todas son parecidas: cuadradas, con sillares de caliza, tejado a cuatro aguas y un sello rural inconfundible. Su interior suele estar pintado de blanco (sin respetar medallones, arcos, …) como protección, según la costumbre de la época.

Techo ermita Puebla de Valles (siglo XVI)
Techo ermita Puebla de Valles (siglo XVI)

Ubicadas junto al cementerio, servían de velatorio de los difuntos. Una lámpara de aceite ardía todas las noches, encendida por alguna vecina que así pagaba su promesa a la Virgen de la Soledad. Aquí se guardaban  los exvotos de los fieles por las gracias recibidas (una pierna de madera, un brazo de cera,..) y en algunos sitios, los pasos de Semana Santa.

Renacentistas o Barrocas, con o sin pórtico, todas tienen una sencillez encantadora. Puebla de Valles, Beleña de Sorbe, la Mierla y Tortuero presumen de ermita, especialmente esta última, recientemente restaurada.

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Septiembre en La Ribera

090919 septiembre 1Este mes es muy especial en La Ribera, y no solo porque se acabe el verano. Los tomates y pimientos alcanzan su mejor momento en la primera quincena; en la segunda melones y sandías toman el relevo. Es hora de hacer conservas con lo que no se gasta.

Ecológicos
Ecológicos

Gracias a este microclima del que disfrutamos, los frutales típicos de la zona retrasan la cosecha un mes. Es el tiempo de higos (fruta de los filósofos), uvas, almendras y manzanas. Estamos a la espera de nueces y membrillos.

En los campos las plantas, enloquecidas, dan flores (margaritas, rosas, tomillo y enredaderas) y frutos (moras y uvas silvestres). Olivos, alcornoques y encinas nos muestran su proyecto para noviembre.

Si a esto le sumamos que nuestros pueblos siguen llenos de vida, comprenderán que septiembre sea tan especial para nosotros.

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Felipe II y La Ribera

Este rey, que gobernó de 1.556 a 1.598, es conocido por sus obsesiones. Algunas afectaron a La Ribera:

  • Sus guerras: Entre ellas con los moriscos en las Alpujarras. Tras vencerlos los dispersó por el país en 1.571 y sembró las bases para su expulsión definitiva en 1.609.

    Picota de La Mierla, imbolo de villazgo
    Picota de La Mierla, imbolo de villazgo
  • Falta de dinero:  en 1.581 se realizó el Censo de los Millones para repartir entre todos los pueblos y sus vecinos los 8 millones de ducados anuales que durante 6 años debían aportar a la corona. Es el primer censo completo ya que incluye hidalgos y clérigos; estuvo vigente siglo y medio. Venta de títulos de villa: ofreció a los pueblos la posibilidad de comprar su independencia de Señores y/o de la Iglesia.  
  • Control sobre todo: Así nacieron las Relaciones Topográficas en 1.575, un cuestionario con más de 40 preguntas sobre aspectos geográficos, económicos y demográficos que fue enviado a  los  municipios. Debía ser rellenado por un corregidor y dos personas de prestigio del pueblo.

Con Felipe II los moriscos llegaron a La Ribera, algunos pueblos se convirtieron en villas y hoy tenemos información precisa de ellos.

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El último campanero

La iglesia de Puebla de Valles tenía dos poderosas campanas de bronce y un campanil, con un sonido potente que llegaba hasta los límites del término (algunos dicen que hasta Valdepeñas de la Sierra). Se destruyeron en la guerra civil; arrojadas desde el campanario, sus trozos fueron utilizados como metralla.

090917 Ultimo campaneroSu último campanero fue  “El Gallo”,  que nació en una casa situada justo donde hoy está La Vereda de Puebla, que protejo y guardo. Dicen que cobraba un duro de plata al año y que dominaba todos los toques; al alba, de misa,  a oraciones,  a vísperas, a fiestas, a difuntos, a tormenta, de perdidos, …  

La noche de difuntos, el campanero ponía en la iglesia una mesa con un mantel negro junto al altar. Encima colocaba una calavera y huesos auténticos, alumbrada por dos candelabros de plata a los lados, mientras tocaba a clamores toda la noche. Cuentan que en cierta ocasión, cuando pasaba hacia el campanario tropezó con la mesa de difuntos, cayó encima  y se quedó a oscuras. ¿Se imaginan la escena?

Por el contrario, en Semana Santa (de jueves a domingo) las campanas no sonaban en señal de luto. En su lugar se utilizaba una carraca que se tocaba por las calles. Lamentablemente el arte de tocar las campanas se ha perdido, si bien hay interesantes esfuerzos por recuperar la tradición y documentar lo que queda.  

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Del castillo de Doña Urraca (II)

Otra leyenda: «Estando rodeado el castillo de Beleña, Doña Urraca bajaba por un pasadizo secreto al río y se bañaba desnuda para distracción de sitiados y sitiadores». La poza junto al puente árabe es llamada por algunos «de Doña Urraca».

La Historia cuenta que D. Juan de Mendoza, casado con Beatriz de Zúñiga, se amancebó con la criada Ana Villagrán, teniendo descendencia de ambas. A la muerte de la esposa se casó con la amante (dicen que el mismo día) levantando algunas sospechas. En su testamento (1.517) D. Juan deja a Ana la quinta parte del Señorío de Beleña y se la entrega como prenda en vida.

Poco después muere y su segunda esposa se refugia en el castillo.  Sus hijastros no reconocen la herencia y entablan pleito (el pleito de Beleña). Más tarde se apoderan del Señorío de Beleña y sitian al castillo. Dña Ana resiste junto a sus hermanas Urraca y Marí Pecha, que según parece, le acompañan en su viudedad (son citadas en su testamento). Poco después el rey ordena que se levante el sitio y se negocie un acuerdo.

Y quizás de estos hechos nazca esta leyenda sobre el nombre del castillo de Beleña. En realidad, su origen podría ser la mezcla de múltiples hechos históricos. Al menos eso sugiere el romance «Los baños de Doña Urraca», escrito por el sacerdote alcarreño D. Saturnino Ortega y publicado en 1.934, del que extraemos esta estrofa:

Junto al Sorbe, que arrastra
las ninfas de las sierras,
formando con las rocas de su lecho
caprichosas cascadas y revueltas,
manantial cristalino
corre de aguas muy frescas,
que fué en edad pasada hermoso baño
de Doña Urraca, la primera Reina
que ciñó la corona
de la española tierra

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¡Vamos a la escuela!

La educación siempre ha estado reservada a las clases pudientes y a la Iglesia.  La escuela existía en ciudades y monasterios, mientras que en las zonas rurales el papel de maestro lo asumía el cura (ó el sacristán) para los hijos de los poderosos. Esta situación, tan lejana, duró hasta finales del siglo XIX.

Alumnos de Puebla de Valles, hacia 1.920. Gentileza de Manuel Sanz Iruela
Alumnos de Puebla de Valles, hacia 1.915. Gentileza de Manuel Sanz Iruela

Hacia 1.870 llegó a Puebla de Valles un maestro de Hita, que compró la Casa de la Gorda y allí puso la escuela.  Acudían los niños (aunque pocos años) y cada uno pagaba lo que podía, que no era mucho (en dinero y especie). El ayuntamiento ayudaba según posibilidades (o voluntad). El refrán “pasa más hambre que un maestro de escuela”  aquí tenía sentido.

El conde de Romanones incorporó en 1901 el sueldo de los maestros al Presupuesto del Estado y estableció la escuela pública. Cada ayuntamiento debía proporcionar un local para escuela y ocuparse de su mantenimiento. Una estatua en la Plaza de Santo Domingo de Guadalajara agradece el hecho.

En Puebla la escuela estuvo en la casa de la villa. En 1.932 se construyó la nueva bajo el bar del Calicanto y allí se cambió. Con el franquismo las niñas volvieron a la casa de la villa, produciéndose la separación por sexos, que duró hasta  que la despoblación la hizo inviable. A finales de los sesenta se cerró la escuela y los niños pasaron a un internado de Guadalajara hasta acabar la educación básica.

Hoy solo hay escuela (parcial) en Valdepeñas de la Sierra; los niños de La Ribera son llevados cada dia en autobús a Cogolludo y/o Uceda.  Ahora que comienza el nuevo curso, ¡tenía que contarlo!

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Del castillo de Doña Urraca

Otras leyendas, basadas en hechos históricos, intentan explicar el origen de este nombre para el castillo de Beleña. 090907 origen Dña Urraca 1Según cuenta el cronista Layna Serrano, a mediados del siglo XV el Marqués de Santillana prometió a su hijo con la hija del señor de Beleña. La boda no tuvo lugar pero se hicieron amigos; en un momento de apuro el marques le prestó 2.000 florines pidiendo como garantía el castillo y villa de Beleña.  Aunque le ofreció la compra, prefirió el préstamo.

Como la cantidad no fue devuelta, ni Beleña entregada, el Marqués de Santillana decidió tomarla por la fuerza. El castillo solo estaba habitado por el alcaide y su familia, sin guardia que lo protegiera; el Señor de Beleña venía a cazar, de paso o en tiempos de guerra.

Una noche monteros y gentes de guerra del marqués atacaron el castillo, trepando por una escala. El alcaide, D. Fernán Páez, ayudado por su mujer y por sus hijas, lo defendió con uñas y dientes pero fueron vencidos. El alcaide resultó herido, a pesar de la bravura de su hija Urraca, que luchó como un hombre.

090914 Origen Dña Urraca 2Si bien el marques fue censurado por esta acción, el castillo de Beleña pasó a  sus manos. El viejo alcaide se retiró a Guadalajara  y  se dejó la barba en señal de rencor por el atropello.  La leyenda dice que la gente llamó al castillo “de Doña Urraca” en honor de esta gesta. 

 Otro hecho del siglo XII explica a su manera el nombre del castillo. Ruy Martinez, hijo de Martín González (primer Señor de Beleña), se casó con Doña Urraca en el último tercio del siglo XII. Dicen que  tan enamorado, que le puso el nombre de su esposa al castillo y a la fuente.

Hermosas historias que  en La Ribera devienen en leyendas, para mayor disfrute de este guardián etéreo y cuantos se emocionan con ellas. 

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El mes de las flores

Dicen que mayo es el mes de las flores. En La Ribera, gracias al microclima que nos aporta la Sierra de Ayllón, muchas plantas florecen juntas y fuera de la primavera. De golpe, buscando su momento. Como ahora, y si no,  vean estas fotos tomadas ayer en mi puebla:090913 mes flores 1090913 mes flores 2 090913 mes flores 3Debo confesar que este septiembre esta siendo excepcional para las plantas y  que las margaritas no son autóctonas 090913 mes flores 4de Puebla de Valles: fueron echadas  junto al abrevadero de abajo por una hija del pueblo, hace  más de 40 años,que las trajo de Talamanca del Jarama. Hoy son visibles en diferentes tramos del arroyo.  

Pero esto no desmerece el espectáculo de un pueblo en flor. En pleno verano.

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