Los restos del naufragio

La puesta en regadío de la ribera del Jarama en Puebla de Valles, a finales de los cincuenta (1.957), se saldó con un estrepitoso fracaso y dio el impulso definitivo a la despoblación de esta villa. Arruinó a muchos y desesperó a todos; la emigración a las ciudades se convirtió en la única salida.

La causa fundamental  fue la caótica planificación del proyecto,  impulsada por el sindicato vertical bajo el pomposo nombre “Obra Sindical de Colonización”:

elección inadecuada de cultivos,  escasa formación de los agricultores,  inexistencia de una política de comercialización, desconocimientos de los mercados,… No por repetido en otras zonas de España, el fracaso resulta menos doloroso.

Cuando en los días grises de invierno  bajamos al río y observamos los restos del naufragio, nos invade la melancolía. Pocas veces el futuro fue tan cruel con La Ribera.

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Teatro rural

Desconocemos si el interés por el teatro y las representaciones se mantuvieron en Puebla de Valles durante  la República. Volvemos a tener noticias en 1.942, otra vez una “comedia” representada por niños, dirigida por la maestra (Doña Agueda) y sugerida por el cura: Santa Casilda princesa de Toledo.

Aunque la obra original data del Barroco, el libreto fue pasado por el tamiz de la Iglesia (y de la época), ya que solo intervenían chicas. A modo de ejemplo, al final de la obra salían todas cantando a coro “Las espigadoras” con un puñado de mies en la mano.

Se utilizó la escuela (bajo el bar del Calicanto)  para los ensayos y la representación. El vestuario fue hecho por las madres con la ayuda de la sastra, Isabel, y se cobró la entrada a la comedia. Con el dinero recaudado se compraron vírgenes para la iglesia.  En la foto aparecen las actrices, algunas residentes en Puebla y que  aún recuerdan los diálogos de su personaje. 

También los chicos hacían  comedia con el cura D. Pablo. Ensayaban en la casa del cura y representaban en el salón del Calicanto. Aún se recuerda cuando, el maestro D. Eloy se puso nervioso al decir su texto y estuvo varios minutos paseándose  por el escenario, sudando y  retorciéndose las manos sin poder hablar. Parece que la costumbre se mantuvo en La Ribera hasta comienzo de los años sesenta.

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Santotis, según Madoz

Santotís fue aldea que siempre dependió de otros núcleos mayores y nunca estuvo muy poblado. Así lo indica  el Diccionario Geográfico e Histórico de Pascual Madoz (año 1.850):

  • Lugar del distrito municipal de Arroyos de las Fraguas, situado en terreno áspero de inferior calidad. Caminos locales en mal estado
  • Tiene 8 casas de pobre construcción y una iglesia aneja a Robredarcas.
  • Produce centeno, legumbres  y pastos.  Ganado lanar, cabrio
  • Población 7 vecinos, 25 almas.
  • Capital: 202,5 reales; impuestos: 8,4  reales. Contribución 0,212 reales

Contemplando su aislamiento y las montañas que lo rodean, es comprensible que fuera uno de los primeros pueblos afectados por la despoblación y luego abandonado, a principios de los setenta.

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Santotís, pueblo abandonado

Perdido en un frondoso valle de la Sierra Gorda, Santotis se ubica entre robles y pinos,  haciendo honor al apodo de sus gentes,  “de la casa”  porque al principio solo había una. Y ahora también, ya que su propietario ha convertido un pueblo abandonado en una finca particular, vallada y protegida con perros, donde tiene su vivienda.

Visto desde lejos, el pueblo presenta un aspecto pulcro, con sus calles despejadas y transitables,  si bien predominan las construcciones derruidas. Se conservan algunas casas reconstruidas con viejos y nuevos materiales. Las eras y las ruinas de la iglesia (encalada y con hiedra) son visibles; el resto resulta impenetrable.

Parece ser que la electricidad y el teléfono no llegaron al pueblo antes de que la despoblación acabara con él  en los años setenta. Hoy está comunicado con el mundo (y con Muriel) por un camino en mejor estado que antes,  por el paso de los guardias forestales. 

Pero lo que más llama la atención es la cancela y los numerosos carteles que prohíben el acceso  a esta propiedad privada, un tema discutible.  Pero Santotís (San Tirso) presenta un aspecto excelente, que ya quisieran para sí  otros pueblos abandonados (La Romerosa, El Vado, Fraguas, Jócar, Sacedoncillo, …).

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Norias y molinos

La revolución industrial del siglo XIX permitió modernizar instalaciones tradicionales del mundo rural, como norias y almazaras (molinos de aceite). Así la tecnología sustituyó a la fuerza bruta y la prensa al castillo para extraer el aceite de los capachos; en Puebla de Valles se conservan los restos de uno.

De las fundiciones de Bilbao llegaron norias de pequeño tamaño para extraer agua del pozo hasta la alberca que regaba el huerto. No se eliminaba el animal, pero si aumentaba su eficacia. Se requería menos fuerza, por lo que se utilizaban animales más pequeños (burro en vez de mula), se incrementaba el tamaño de los cangilones ó su número.

Pero su coste debió desanimar a muchos, ya que en La Ribera  escasean las instalaciones de este tipo. Solo conocemos un molino de prensa y dos norias, ambas privadas y en desuso. Una en La Mierla, en las cercanías de la fuente medieval y otra en Tamajón, junto a la fábrica de vidrio.

Reminiscencias de un pasado no tan lejano,  del que nos olvidamos con frecuencia.

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Mucho teatro

La Misión Pedagógica de febrero de 1.932 recorrió cinco pueblos de La Ribera y entre sus actividades culturales estaba el teatro. El gran escritor D. Alejandro Casona, integrante de la misión, lo explicaba así:

El Teatro de Misiones había de ser recogido y elemental, ambulante, de fácil montaje, sobrio de fondos y ropajes. Y además educador, sin intención dogmatizante, con la didáctica simple de los buenos proverbios, pues también se había escrito en el programa espiritual de Misiones: “Acaso aprendáis pocas cosas de nosotros; pero quisiéramos ante todo y sobre todo divertiros noblemente”.

Foto de Tomás Camarillo, cortesia de CEFIHGU

Pero en estas tierras ya se hacía teatro. Sabemos que en Puebla de Valles, la maestra Doña Dolores, ensayó y representó en 1.927 con los niños una obra sugerida por Don Gabino el cura (será recordado siempre por su tartana tirada por mulas, con la que iba y venía a La Mierla, a dar misa). Entonces la escuela era mixta con más de 60 alumnos; estaba ubicada en la casa de la villa donde se ensayaban y representaban las comedias, graciosas y de tipo religioso.

Y lo sabemos gracias a la memoria prodigiosa de la Tía Fé, que con diez años participó en los ensayos, pero no pudo actuar porque se rompió el brazo. Según parece no fue el primer año que hubo comedia, por lo que podemos afirmar que aquí hubo mucho teatro.

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Excavaciones prehistóricas-curiosidades

Visto con la perspectiva del siglo XXI, sorprende que enValdesotos, Puebla de Valles y Retiendas apenas se sepa de la riqueza arqueológica del cañón del Jarama. Máxime cuando las excavaciones en La Ribera han sido constantes (desde el año 82, aunque de forma discontinua y solo en verano). Pero si consideramos que:

  • Los permisos y subvenciones las concedía la Junta de Castilla La Mancha, a veces  sin contar con el Ayuntamiento.
  • El sigilo con que se llevaron las excavaciones para evitar prospecciones incontroladas, saqueos,…
  • La despoblación superó el 90% (entre los tres pueblos en 1.982 no superaban los 50 habitantes) y los hijos de la tierra aún no regresaban en fin de semana.
  • El escaso tránsito por la zona: ya no había ganado ni se necesitaban apriscos ( las cuevas fueron utilizadas para este fin y por ello han conservado su riqueza prehistórica).
  • Hubo grandes obras civiles: la carretera de Valdesotos, el canal del Jarama, la carretera del Canal (ruta verde), los sondeos para la nueva presa sobre el Jarama (por debajo de Bonaval), …
  • Los campamentos proliferaban por doquier en los ochenta.

Lo entenderíamos: la gente creyó que los campamentos eran fuerzas armadas en prácticas de supervivencia (nadie lo desmintió). Los andamiajes y movimientos de tierras se debían a las obras.   

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Amanitas y níscalos

Níscalos

Con retraso, y no pocos problemas (por el uso de rastrillos y otras malas artes), está siendo un año excelente de níscalos. Hay para todos, incluso para aquellos que hacen de la recogida de setas un oficio. Dicen que, en  años buenos, La Ribera produce más de diez toneladas.  

Amanitas muscarias

En cruces y plazas es visible el chalaneo de intermediaros, comprando níscalos que irán a los mercados Madrid y Barcelona.

Amanita

Pero con los níscalos proliferan otras setas, entre ellas las amanitas; en nuestros pinares abunda la amanita  muscaria, identificable por su sombrero que va  de color rojo vivo a rojo-anaranjado, con manchitas blancas.

No comestible

Son muy tóxicas y tomadas crudas producen alucinaciones, por lo que los hippies de Matallana la tomaban para colocarse. Hasta que alguien tomó un bocado de más y terminó en el hospital.

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Cine en la posguerra

Desde 1.932 (Misiones Pedagógicas) no hay noticias de cine en La Ribera hasta finales de los años cuarenta. En Puebla de Valles se recuerda que  el peliculero venía en un camión desvencijado, aparcaba en el Calicanto y con una trompeta anunciaba por las calles película y precio, ajustado con los mozos.

Cine en el salón de baile (bajo el bar social), con una sábana como pantalla y el público sentado en la silla que había traído de casa.  El proyector funcionaba a manivela y los descansos venían marcados por los cortes cuando se quemaba la película y había que empalmar el rollo; aprovechaban  para vender papeletas de la rifa a 10 céntimos (perra gorda), cuyo premio era una botella de coñac o de anís. Así el peliculero aumentaba los ingresos.

El cine mudo estuvo vigente hasta finales de los cincuenta: películas del oeste, de romanos, de aventuras,… Precio, entre 0,50 y 1 peseta. El peliculero contaba la acción con más voluntad que acierto: “los tártaros avanzaban hacia la capital de Moscú”  decía en una escena del Correo del Zar.

En las películas del oeste era habitual escuchar: “sa brincaban los caballos; ahora se asientan”  mientras el ruido del galope lo hacía con la boca. A veces había «cuñas publicitarias»:  el peliculero decía una frase del tipo se casan Fulano y Zutana” ó «El Tío Canas ha traido vino de Toledo»  en medio de la proyeción,  cobrando por ello.

El cine sonoro llegó con las primeras películas de Sara Montiel,  Imperio Argentina, …  Cambió el precio (3 pesetas)  y el peliculero (el Tío Mata), pero el resto continuó igual hasta que la despoblación terminó con él. Ahora en verano hay cine al aire libre en algunos pueblos (La Mierla).

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La cueva del Reno

La Ribera tiene una estimable colección de pinturas rupestres en los abrigos y cuevas de sus karsts,  que van desde el Paleolítico superior (las más antiguas de hace 18.000) hasta la Edad de Bronce (1.000 años a.c.). Una de las joyas es la Cueva del Reno, ubicada en el cañón del Jarama. Su singularidad radica en: 

  • Son las pinturas más antiguas de la meseta.
  • Contiene 19 figuras de dos épocas diferentes, una rareza en el arte rupestre.
  • Los más antiguos son animales desaparecidos de la zona, del año 16.000 a.c: bisontes, renos, rinocerontes lanudos y felinos. Solo se han hallado en las cuevas de Casares y de la Hoz.
  • Figuras de cabras, cérvidos, bóvidos y caballos del periodo Magdaleniense, de hace 15.000 años.
  • La existencia de restos arqueológicos en el entorno del cañón del Jarama de la misma época (Cueva I, la cueva del glotón, … ) y el modo de vida del hombre paleolítico (nómada) sugieren que la cueva del Reno estaba ligada a rituales de caza.

Desde su excavación en la década de los 90, la Junta de Castilla la Mancha la tomó bajo su protección.

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