La consolidación del Monasterio de Bonaval

El día 1 de diciembre de 2.017 se iniciaron las obras de reparación y consolidación de este monasterio, único en su género, y auténtica joya de la Sierra Norte de Guadalajara. El trabajo ha sido encomendado por La Junta a la empresa pública Tragsa, con un presupuesto de 400.000.-euros.

Se ha comenzado por colocar el cartel anunciador de la obra y desbrozar la maleza, respetando las ramas y raíces adosadas a los muros. Solo con este proceso de limpieza, la majestuosidad del Monasterio de Bonaval impresiona. La finura y elegancia de arcos, capiteles, columnas, … y la armonía del conjunto, a pesar de su asimetría. … o quizás por eso.

La Plataforma Salvar Bonaval (de la que este bloguero es co-fundador) está ilusionada y a la vez, preocupada. El estado actual del edificio y la opinión de los expertos plantean muchas preguntas:

  • ¿Por qué se comienzan las obras un viernes, nevando, en vísperas del Puente de la Constitución?
  • ¿No es arriesgado desbrozar la maleza junto a los muros, si a continuación no se cimentan los apoyos? Las ramas y raíces ayudan a soportar la estructura.
  • Se desconoce el director y responsable de la obra. ¿Acudirá a la obra cada día? El lamentable estado del edificio así lo aconseja.
  • ¿Hay un proyecto de consolidación (arriostramiento) permanente? ¿Cual es el plan de trabajo?
  • ¿Se va a actuar por fases, por unidades y zonas?

Quizás la más importante sea “Si se han tenido en cuenta las recomendaciones de la Dra Arquitecta Esther Valiente”, cuya tesis doctoral versó sobre la restauración de este monasterio, y que hizo llegar a la Consejería de Cultura hace unos meses. Las respuestas a estas cuestiones despejarían muchas incógnitas.

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Ujados: cuevas de Mingolarrio y del Tio Gorillos

En dirección al pueblo de Hijes y a unos 50 mts de la margen izquierda del arroyo Pajares está la Cueva de Mingolarrio, situada en un alto rocoso. Tiene dos entradas que en origen debió ser solo una; la erosión y el paso del tiempo han derruido la estrecha pared exterior. En su interior huellas de pico y huecos para colocar candiles.

Cortesia todocultura.com

En la misma pared, 3 metros más abajo, una tumba excavada en la roca. La puerta mide 80 x 100 cms; en la jamba hay unas guías (de arriba abajo, de unos 6 cms de ancho) para encajar una losa como cierre de la tumba. En el interior una fosa con la forma del cuerpo. Un bello ejemplo del habitat de un eremita en la Alta Edad Media.

A la cueva del Tío Gorillos se accede por una pequeña escalera, hoy de cemento pero en origen tallada en la roca. Situada en el camino de Albendiego, es la más próxima a Ujados y un bello ejemplo de eremitorio y espacio funerario de la Sierra Norte de Guadalajara. El interior está dividido en dos espacios; en el principal, de buen tamaño, hay tres sepulturas excavadas en la pared.

Cortesia todocultura.com

Desde aquí se accede por una puerta con arco de medio punto a otro pequeño espacio cuadrangular, sin nada reseñable. Pudo ser usado como capilla para reliquias, celda, oratorio o espacio funerario individualizado. El conjunto es una catacumba que responde a la religiosidad y liturgia hispano-visigoda, asociado a las élites locales. Se trata de un eremitorio singular, por los enterramientos laterales, de los que apenas existen en en el país. De ahí su importancia.

Cortesia JM Alonso Noguerales

El proceso de “repoblación posterior a la Reconquista” conllevó una reorganización litúrgica y de población del territorio para incorporarlo al reino de Castilla. Es probable que los monjes que habitaban estas cuevas dispersas fueran organizados en torno al monasterio agustino de Albendiego, en un proceso similar al sufrido en San Millán de la Cogolla.

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Fiestas y eventos de Diciembre en la Sierra Norte

Las fiestas por excelencia de Diciembre son Navidad y Fin de Año. Si le sumamos el frío, la cortedad de los días y la despoblación se entenderá que no haya demasiadas fiestas en la Sierra Norte de Guadalajara. Pero hay algunas muy interesantes (si faltase alguna agradecemos que lo indiquéis):

  • Del 8 al 10: Fiesta de la matanza en Tamajón
  • Día 9: Los cencerrones en Cantalojas. Una fiesta recuperada hace bien poco y que muestra el carácter ganadero del pueblo.
  • 10: Las migas de Jadraque
  • 16: Velada navideña en Robleluengo
  • 17: Subida al Pico del Ocejón desde Campillo de Ranas para poner el Belén.

Antaño alrededor de la Navidad y Fin de Año había rondas, petición de aguinaldos, botarga de San Silvestre, Belén Viviente (más moderno, de los años 80),… y el reencuentro de la familia… como ahora… solo que no se produce en el pueblo, salvo honrosas excepciones, como en Puebla de Valles. También en diciembre, la Sierra Norte de Guadalajara es un paraíso a tu alcance.

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Nonagenarios en la Sierra Norte de Guadalajara

Nuestro buen amigo el periodista Francisco Lozano Gamo nos ha hecho llegar su primer artículo sobre Puebla de Valles, publicado en Nueva Alcarria el 28 agosto 1.987.

Cortesia Nueva Alcarria

Contaba la historia del matrimonio Marcelino (90 años) y Paz (92), coloraos que siempre vivieron aquí. Tras casi 70 años juntos, presumían de nietos (4) y bisnietos (11), además de una salud razonable; Marcelino aún bajaba al huerto en borrico y Paz atendía las tareas de la casa, aunque ya no bajaba a lavar al Jarama 2 veces por semana, como antaño. Para satisfacción de todos, sus descendientes siguen viviendo en Puebla de Valles.

Este no es un caso excepcional; hemos tenido al menos 2 centenarios. Actualmente contamos con 4 mayores que superan los 90 años y con buena salud; tenemos otros tantos en vísperas. Este verano hemos celebrado las bodas de platino de una pareja que suman 198 años. Conviene recordar que el censo de Puebla de Valles no supera los 80 habitantes.

Esta realidad puede extrapolarse a todos los pueblos de la Sierra Norte. Valga como ejemplo que el abuelo serrano, un galardón que se otorga anualmente el Día de la Sierra, recae casi siempre en un centenario. ¿Y aún te preguntas por qué me vine aquí?

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La Huerce, un pueblo solidario

La despoblación de los años sesenta fue muy cruel con la Sierra Norte de Guadalajara. Algunos pueblos fueron abandonados y otros estuvieron en riesgo de desaparecer para siempre. Entre ellos La Huerce, que lo evitó gracias a la solidaridad de sus vecinos.

Hasta 1.977 (cuando se instaló el agua en las casas) durante alguno años, los jubilados se turnaban en los duros meses de invierno para que al menos hubiera una o dos familias viviendo y no estuviera el pueblo abandonado y a merced de cualquiera”.

Así lo cuenta el escritor y periodista Pedro Aguilar en un libro entrañable “La Huerce, Historia de un pueblo solidario”, que recoge magistralmente las vivencias de sus vecinos.  Como las bodas, que aquí duraban tres días: víspera, boda y bodilla. El ayuntamiento regalaba una encina comunal y todos los hombres iban un día a hacerla leña para la boda. Otro día iban a por vino a un pueblo vecino (no hay viñas). La víspera los hombres salían de caza (liebres, perdices y conejos) para obtener carne para la boda.

La mañana del evento se desayunaba aguardiente y chocolate. Tras la ceremonia, y antes de comer se bailaba “la redoma” en la que participaban todos. La comida era solo para la familia (paella o algún guiso) y después por la tarde baile (primero en casa de la novia y luego en el concejo); tras la cena más baile. Todos querían bailar con la novia y la madrina; cuando lo hacían daban dinero para los novios, que además recibían como regalo enseres para la casa. Al día siguiente, otra vez baile y se repartía la torta al pueblo.

Nos sentimos afortunados y agradecidos a Pedro por por recoger un trocito de nuestra historia en este libro, así como al Ayuntamiento de La Huerce que lo ha hecho posible. ¡Imprescindible!

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Las cuevas de Ujados

Con un guía de lujo, José María Alonso Noguerales, serrano de pro y vecino del lugar, acudimos a visitar las cuevas de Ujados, tan olvidadas como hermosas. Y todas distintas: Mingolarrio, La Puentecilla, Peñagorda, y la cueva del Tío Gorillos. De ellas hablaremos largo y tendido.

Fueron construidas por el hombre en la Alta Edad Media (desde el siglo VI hasta el siglo XI, desde el fin de los romanos hasta la Reconquista). A su valor histórico se añade la ubicación en un paisaje rojizo (de arenisca), con figuras de animales (zoomorfas) como el toro, y otras formadas por la erosión.

Su proximidad al pueblo ha hecho que fueran utilizadas para diferente usos y en distintas etapas; estos les da un aire de autenticidad, que no impide una cierta dejadez en su cuidado. Como denotan los rayones. Los pastores mataban el tiempo grabando por doquier dibujos, nombres y fechas (petroglifos). Durante siglos los vecinos arrancaban sillares de la roca para conformar las esquinas de su casa; aun se ven algunas. Esto ha creado figuras curiosas en áreas próximas a las cuevas.

Asimismo en la zona llamada El Plantío, donde según la tradición hubo un pueblo (hay que investigar, pero pudiera ser: por ubicación junto al arroyo, fuente en un extremo, limpieza del terreno, cercanía al casco urbano actual,…), hay tumbas talladas en la roca; de alguna (románica) ya hemos hablado, pero hay varias más.

Si a todo lo contado sumamos las cuevas y tumbas de Hijes, en la Sierra Norte de Guadalajara tenemos un complejo rupestre interesante que debemos poner en valor. Conviene recordar que no abundan; el más espectacular está en Palencia, a 3,5 horas de Madrid.

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Vocabulario Popular Serrano

Hace tiempo que esta Sierra Norte vio salir a la mayoría de sus hijos camino de las grandes urbes… Se nos llevan el agua, nos escriben la historia y el fuego arrasa todos los veranos algún monte…¡Pero nos quedan las palabras!” Estas poéticas palabras (recogidas en el epílogo) del etnógrafo y músico José Antonio Alonso explican por si solas el objetivo de la obra. Un diccionario que nació por iniciativa de un grupo de serranos en 2.012, y que ha recogido 2.200 palabras de boca de más de 100 informantes.

El valor inestimable de otros vocabularios de la sierra (parciales y ya publicados): Vocabulario del Alto Jarama (Tomás Sanz), Diccionario de la pastoreria (Pedro Vacas), …El trabajo de autores serranos reconocidos (Pedro Aguilar, Tomás Gismera, Jose Antonio Pinel, …) Y el esfuerzo persistente del equipo han hecho posible esta obra, imprescindible para conservar la memoria de la Sierra Norte de Guadalajara.

Fue acogido con devoción por la A.C. La Serranía que, tras su promoción y divulgación en exposiciones, web, RRSS, … lo ha publicado en su formato actual, siendo presentado en el X Dia de la Sierra en La Toba. La estructura del vocabulario es sencilla pero muy eficaz. Por cada vocablo (zolocho) se indica.

  • Significado popular: bobo, lerdo, basto
  • Significado oficial de la RAE: simple, mentecato, aturdido o poco expedito
  • Similares y otras fuentes.
  • Pueblo (Puebla de Valles) y/o texto de origen (Vocabulario del Alto Jarama)

Por todo ello y por su calidad, nos sentimos orgullosos … y afortunados. Si aún no lo tienes, no sabes lo que te estás perdiendo.

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Sequía(s) en la Sierra Norte

A pesar de que históricamente la Sierra Norte de Guadalajara siempre ha sido abundante en aguas (las cuencas de los ríos Jarama, Sorbe, Bornova, Cañamares y Salado albergan 5 embalses, con un capacidad superior a 340 Hms), en los últimos años no ha sido así y la sequía se repite.

Así lo recogimos en noviembre de 2.009, verano de 2.012 y en el invierno de 2.013. El cambio climático se hace patente en esta comarca, a pesar de lo que diga Mr Trump y Cía. No recordamos una sequía tan grave y persistente como esta. A modo de ejemplo:

  • El Vado. Agua embalsada: 8 Hms (capacidad 56)
  • Beleña. Agua embalsada 10 Hms (capacidad 53)

Dicho así no parece tan preocupante (comparando con otras regiones del país), pero mirando las imágenes, ¡dan ganas de llorar! ¿O no?

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Cuevas eremíticas de la Sierra Norte de Guadalajara


El historiador D. Enrique Daza Pardo, cataloga 16 cuevas en la Sierra Norte, situadas en: Romanillos de Atienza (4), Alcolea de las Peñas (2), Miedes de Atienza (2), Valdearenas (1), Albendiego (2), Hijes (3) y Ujados (2). A las citadas por el Dr Daza, podemos añadir algunas más. La mayoría no son visitables por la maleza y/o están colmatadas. Sean estas  las más interesantes (Hijes y Ujados merecen un tratamiento especial).

Cueva de la Merendilla, cortesia D. Enrique Daza

La cueva del Espinarejo (cerca del despoblado de Santa Maria de la Puente), es pequeña y con dos espacios. En el de entrada se aprecian huellas de la construcción; al sureste, hay una tumba excavada. El tallado original emula bóvedas y un arco en la pared sobre la sepultura. El retallado fino parece destinado al encalado, pero no queda rastro.

La Cueva de la Fuente Ybiego (Romanillos de Atienza) aprovecha una visera natural, moldeada y compartimentada mediante cerramientos aparejados. En la parte superior, se localiza una sepultura rupestre, con marcas para encajar una lápida.

Cueva de La Merendilla, cortesía D. Enrique Daza

La cueva La Merendilla (Alcolea de las Peñas) es de planta compleja, como corresponde a un espacio cultual. Su uso está constatado con la aparición de una fortificación sobre la cueva, quizá relacionado con los cambios que se dan en la zona a mediados del siglo X (incursiones cristianas y respuesta árabe).

La cueva del despoblado de Morenglos (Alcolea de las Peñas) tiene dos espacios separados por un tabique; en el oriental hay restos de una chimenea. En el otro hay una oquedad abierta cerca del techo orientada hacia poniente. Esta cueva podría ser el origen del asentamiento.

La Cueva de Santa Coloma (Albendiego) está frente a la ermita de Santa Coloma. Tiene una gran boca de acceso, debido a un derrumbe posterior a su construcción. Hay una estancia principal, desde la que se accede a 2 cuartos, de planta alargada, conectados por un acceso con arco de medio punto. Posiblemente fue habitada por los monjes antes de la construcción del monasterio agustino, del que solo queda la iglesia románica.

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Las huellas del último incendio

Aunque se inició el 18 de julio (maldita fecha) de 2.014, este pavoroso incendio fue noticia toda la semana. Por su duración, porque calcinó casi 3.000 has (de monte bajo, robledal y pinares) y afectó a varios municipios (Cogolludo, Tamajón y Arbancón).

Han pasado tres años, pero no lo hemos olvidado. Recordamos con temor la angustia vivida (quizás porque la sequía actual supone un inmenso riesgo de repetir la tragedia), con orgullo la actuación de las brigadas (que nos hicieron comprender que necesitan más efectivos y más medios) y con vergüenza el comportamiento de algunos políticos.

Las huellas de esta catástrofe son muy visibles desde los miradores naturales cercanos, como la Torrecilla de Jócar. No tengo palabras para expresar lo que siento cuando veo estas imágenes.

Cierto que la naturaleza se encargará de regenerar las zonas quemadas,… pero ¿en cuanto tiempo? Unos 100 años dicen los expertos.  ¿Que tal si las administraciones echan una mano? No basta con cortar los árboles quemados y retirar la madera… hace falta algo más… O nuestros nietos no verán la zona como la conocimos nosotros.

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