La noche del 23 de Junio, la noche San Juan, es la más corta del año y en ella se produce el paso de la primavera al verano (el Solsticio). Por ello desde muy antiguo ha sido una fecha celebrada por todas las culturas, si bien en La Ribera nunca tuvo relevancia.

En La Ribera la observación del cielo siempre ha sido un divertimento para niños y mayores, como corresponde a un pueblo de labradores y ganaderos. En las noches de verano los abuelos enseñaban a la chiquillería como orientarse por las estrellas. O les contaban historias mientras tomaban el fresco a la puerta de casa.
El cielo de Puebla de Valles, limpio de contaminación, muestra un aspecto espléndido en la noche de San Juan. En noches claras es posible localizar la estación espacial, que cada hora circunvala la tierra. Sin duda los mejores lugares para la observación nocturna son la dehesa, a la izquierda de la carretera de Valdesotos, y el Mirador de la Reina.
Aunque hay planetarios virtuales en 3D que nos muestran el cielo con todo lujo de detalles, nada mejor que tenderse boca-arriba en la yerba, con una buena guía en la mano, para disfrutar de un espectáculo único que cambia cada noche.
Los espíritus guardianes de casas rurales, libres de la servidumbre del sueño, dedicamos muchas noches a observar las estrellas, disfrutando de su belleza. Aún a riesgo de caer en el síndrome de Balzac.
Lar-ami
capacidad para más de mil personas, oficinas del Patronato Municipal de Cultura, la sala Tragaluz con capacidad 200 personas, espacio para exposiciones, un patio interior que se habilita como terraza en verano y una café pub.
Las noches de los sábados, el ofrece actuaciones musicales en directo mientras se cena y/o se toma una copa, al estilo de los cafés parisinos. Por ello, para los vecinos de Guadalajara, el Buero Vallejo es mucho más que un teatro y por eso lo llenan cada vez que abre sus puertas.







