La procesión del silencio

Tradicionalmente en La Ribera la procesión del silencio se hacía la noche del viernes santo, como en la inmensa mayoría de ciudades y pueblos españoles, en silencio y con velas. Considerando que el asfaltado y la luz no llegaron a las calles hasta bien entrado los años sesenta, estas procesiones aquí eran algo diferentes.

Tenemos constancia de Retiendas, donde se sacaba por las calles del pueblo el Cristo medieval. Y de Puebla de Valles, donde el Santo Sepulcro salía desde la ermita de la Soledad (en las afueras del pueblo), tomaba el camino del arroyo hasta el puente y luego subía por la callejuela (próxima al bar de Mateo) hasta la iglesia.

Según cuentan los mayores, a esta procesión acudían devotos de los pueblos vecinos, por lo que estaba muy concurrida. Dicen que, en silencio y a la luz de la velas, el sonido de las pisadas sobre los gorrones del arroyo, sobrecogía. ¿Se lo imaginan?

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Oficio de Tinieblas

No tenemos constancia de que este rito, tan excéntrico y hoy prácticamente desaparecido, se realizara en los pueblos de La Ribera. Salvo en  Valdepeñas de la Sierra, según describe magistralmente  D. Andrés Pérez Arribas en su libro “Valdepeñas de la Sierra, notas históricas y recuerdos del pasado”. 

El Oficio de Tinieblas consistía en la lectura a oscuras y en latín de los salmos (9), con la sola luz de las 9 velas del candelabro (Tenebrario). Al acabar cada salmo se apagaba una vela y tras la lectura del último, el sacristán tomaba la última y la llevaba a la sacristía, quedando la iglesia a oscuras (de ahí el nombre).

Entonces los niños con carracas y los hombres golpeando los bancos con las manos formaban un gran estruendo que provocaba la vuelta del sacristán con la vela encendida. Luego, todo volvía a quedar en silencio y los fieles abandonaban la iglesia.  ¿Se lo imaginan?

El rito en Valdepeñas se celebraba el jueves y viernes santos; en otros lugares se hacía el miércoles. La costumbre se perdió con la guerra civil.

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El monumento del Jueves Santo

Cortesía de www.laprovidencia-trujillo.org

La costumbre católica de adoración del Santísimo la noche del Jueves Santo data del siglo XVI y estaba muy arraigada en La Ribera.  Es lo que se ha venido en llamar el Monumento, un altar efímero que se colocaba ex-profeso para esta celebración y donde se ubicaba el sagrario que quedaba abierto toda la noche.

Las mozas de Puebla de Valles decoraban una repisa delante del altar  con el sagrario rodeado de flores (geranios, gitanillas y flores silvestres) y multitud de velas encendidas.  Unos tallos de lentejas retorcidos hacia abajo simulaban una cascada, dándole un aspecto muy vistoso. El cura nombraba dos mozos que permanecían de guardia toda la noche cuidando que todas las velas ardiesen.

Pero el monumento alcanzó su mayor esplendor en Valdepeñas de la Sierra, donde un armazón de madera hecho para la ocasión se adornaba profusamente, tal y como describe D. Andrés Pérez Arribas en su libro “Valdepeñas de la Sierra, notas históricas y recuerdos del pasado”. 

La costumbre y los decorados desaparecieron con la guerra civil.

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Domingo de Ramos

La misa del Domingo de Ramos, cantada en latín por el cura y el sacristán con órgano y monaguillos, era una excelente ocasión para que las mozas y mujeres de nuestros pueblos lucieran sus mejores galas. Después de  la bendición de las ramas de olivo (aquí no había palmeras) se organizaba una pequeña procesión por las cercanías de la iglesia.  Luego se comía en familia y se degustaban los primeros dulces.

En Valdepeñas de la Sierra, por la tarde se trasladaban los pasos de las procesiones a la iglesia desde la ermita de la Soledad en este orden: la Flagelación del Señor,  Cristo con la Cruz a cuestas y  la imagen de la Virgen de los Dolores. Las tallas eran de madera policromada y se perdieron en la Guerra civil.

Aunque en los pueblos de La Ribera se sigue celebrando la misa del domingo de Ramos (en algunos el sábado anterior por falta de sacerdote) ha perdido su encanto.

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Paseo por el pinar

La pista del Gamonoso va paralela a la carretera que une Puebla de Valles con la CM-1004 hacia Tamajón. Sale a la derecha,  quinientos metros después de dejar el empalme y sustituye al viejo camino de herradura que venía desde el pueblo pasando por las eras; hoy es un desconocido para casi todos.

El camino bordea el pinar en un paseo delicioso de 40´  lleno de sorpresas: cárcavas, lejanas y próximas de múltiples colores (desde un ocre apagado a un rojo vivo), campos de cereales al sur, una estación de recogida de lluvia, Valdepeñas de la Sierra al frente, robles y barrancos  engullidos por el pinar, …

Como colofón final vistas espectaculares de Puebla de Valles, sus cárcavas y sus valles. Se puede bajar al pueblo para reponer fuerzas y retomar el camino de vuelta por el mismo sitio. Una ruta inolvidable, sobre todo en primavera.

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Preparando la Semana Santa

El viernes de Dolores comenzaban los preparativos de Semana Santa, aunque realmente las fiestas empiezan el Domingo de Ramos. En los pueblos de La Ribera las mujeres compraban el bacalao, hacían acopio de verduras  y preparaban la harina para  hacer las rosquillas, magdalenas y orejones típicos.

Una parte importante era la preparación los pasos de las procesiones, una tradición medieval (año 1.410) muy arraigada en nuestra tierra. En Puebla de Valles las imágenes residían en la ermita de La Soledad y el viernes de Dolores se subían a la iglesia por el camino del arroyo: el Cirineo, la Virgen del Encuentro, Jesús del encuentro y la virgen de la Soledad,…

Lamentablemente estas imágenes, algunas de un valor estimable, desaparecieron con la Guerra civil. Y la costumbre lo hizo con la despoblación de los años sesenta.

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Primavera en Puebla de Valles

Este año ha tardado más de lo debido; se la esperaba a finales de febrero y acaba de llegar.  Esplendorosa, como no podía ser de otra manera,  después de ocho nevadas y sesenta días de lluvias.  

Cuando la temperatura ha subido hasta los 15 grados, los almendros han aprovechado para exteriorizar su alegría, poblándose de flores y abejas.

¡Ya estamos en primavera!  

Bajo el sol mañanero de este marzo lluvioso,  Puebla de Valles luce hermosa.  Y a este guardia etéreo le emociona.

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Beleña de Sorbe en el Madoz

Aunque la Asociación cultural Amigos de Beleña de Sorbe, en el número 6 de su revista La Urraca incluye los datos que figuran en el Diccionario de Pascual Madoz, los ponemos aquí:

  • Situado en pendiente de una colina y combatida del viento, goza de clima templado. Tiene 40 casas incluido ayuntamiento, escuela de primera educación dotada de 500 reales a la que asisten 15 niños. Iglesia parroquial dedicada a San Miguel a la que esta aneja la de Puebla de Beleña.
  • En las afueras una ermita de la Soledad. Se conocen resto de la antigua muralla que defendía la población y del castillo que la dominaba, que denotan su antigüedad y fortaleza.
  • Comprende 515 fanegas de tierras de labor y 2 montes bien poblados, el resto riscos y asperezas. El terreno es de mediana calidad. Los caminos son sendas que conducen a pueblos inmediatos.
  • Produce trigo, vino y aceite.  Se mantiene algún ganado cabrio, lanar y vacuno. Se cría mucha caza mayor y menor. Abundante pesca de truchas, anguilas, barbos y bogas. Un molino harinero. 
  • Población: 40 vecinos, 150 almas. Capital productivo: 1.652,2 reales       Impuesto: 58,7 reales. Contribución: 2,674 reales.  Presupuesto municipal: 2.000 reales, de los que se pagan 400 al secretario por su dotación.

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Hablemos del Monasterio de Bonaval

Bonaval tiene una larga historia (desde 1.161) y a veces bien documentada, si bien no fue de los monasterios mas prósperos; de hecho era de los que menos aportaban al Capitulo General del Cister. Se conserva un inventario de 1.510, que recoge datos curiosos sobre la iglesia:

  • Altar mayor cubierto con un lienzo blanco, ribeteado con una cinta negra y decorado por un frontal. Sobre el altar un cofre dorado con el Santísimo y 2 cajitas de reliquias, una de ellas mudéjar. De espaldas al altar una virgen de alabastro (hoy está en la iglesia de Retiendas).
  • Junto al altar la capilla de San Bernardo, con su imagen en alabastro y una virgen vestida de seda.
  • Otra capilla dedicada a Santa María  (la figura vestida de seda) que  estaba en obras.
  • El altar mayor se utilizaba para misas solemnes y una capilla para los oficios diarios, lo que denota el escaso número de monjes en 1.510.
  • Existía un coro bajo con dos grandes bancos para los monjes y otros dos pequeños delante para los libros de oraciones. También se mencionan los restos de un órgano.

 Hoy la iglesia del Monasterio de Bonaval sigue en pié y bien merece un paseo.

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Cosas de Retiendas

Cuando se produjo la Desamortización del Bienio Liberal (año 1.820) el Monasterio de Bonaval pasó a manos privadas y sus bienes fueron dispersados. Desaparecieron esculturas, elementos del culto, muebles, ropajes eclesiásticos, ,… y hasta elementos constructivos que pueden verse en el pueblo (vease  la fuente).

Sin embargo, dos esculturas medievales quedaron en  la iglesia: una Virgen y un Cristo que son las joyas de Retiendas (y de La Ribera). Dos poderosas razones para acudir a este bello pueblo, además de la obligada visita al Monasterio.

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