Familiar del Santo Oficio de la Inquisición

En el interior de la iglesia de La Mierla (siglo XVI) hay cinco lápidas en el suelo; en una de ellas figura esta inscripción, según recoge el Inventario Artístico de la provincia de Guadalajara (ed. 1.983): 

“Esta sepultura es de Martín Merino, familiar del Santo Oficio de esta Inquisición,… Merino el heredero y de María Horcaños sus padres, y de Catalina Martinez su mujer; falleció a 14 días del mes de Diciembre de 1.616”.

El familiar del Santo Oficio guardaba al inquisidor, que le consideraba de la familia. Debía acreditar limpieza de sangre y  vida ejemplar, ser hijo legítimo, mayor de 25 años, no ser clérigo ni realizar trabajos de clase baja. Era admitido tras una ceremonia donde se le tomaba juramento de lealtad. Estaba presente en el juicio, vigilaba a sospechosos, detenía herejes, trasladaba presos, ….  

 Además de un estatus social, el familiar tenía el privilegio de llevar armas y estaba exento del pago de algunos gastos de guerra. Sorprende que Martín Merino fuera familiar del Santo Oficio de la Inquisición. Sobre todo porque en La Ribera apenas hubo judíos (conversos), a pesar de que algunos rincones puedan sugerirlo. El hecho de ser heredero del re-fundador de La Mierla y  el reciente titulo de villazgo podrían explicarlo. 

Las fotos son de la exposición de instrumentos de tortura, en el Mercado Medieval de Tamajón de 2.009.

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El puente de pizarra

El arroyo de la Venta delimita los términos de Tamajón y Campillo de Ranas hasta su desembocadura en el Jarama, que ejercía esta función (con el pueblo de El Vado)  hasta la construcción de la presa. Un camino seguía el arroyo por la margen derecha hasta que lo cruzaba por un puente de pizarra para continuar hacia Tamajón.

Es el “camino de los franceses”.  Por aquí pasaron los invasores en su camino hacia Guadalajara.  En los años cincuenta, para prevenir avenidas y proteger el puente, se construyó una represa sobre el cauce unos metros más arriba. Aunque el camino está perdido (apenas es vereda), el puente se conserva. De pizarra negra y un solo arco pero majestuoso, este puente de origen medieval conserva la belleza de lo sencillo.

Solo por contemplarlo merece la pena el paseo, unos quince minutos desde la carretera GU-186 que va a Campillo de Ranas. El camino sale a la izquierda, en el km 2,8 después del un puente sobre el arroyo.

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Los pleitos entre Almiruete y Tamajón (III)

Almiruete, calle

Durante el siglo XV, Don Alvaro de Luna es señor de Ayllón, y el Marqués de Santillana  lo es de Tamajón. No hay constancia de conflictos, que aparecen de nuevo en el siglo XVI. En 1.516 se producen tomas de ganado en prenda por parte de Tamajón y del Concejo de Ayllón. Hay varias comparecencias del escribano y del pesquisidor real en presencia de los procuradores en la villa de El Vado, y dos días después en Almiruete. La reina y Carlos I confirman los derechos de Tamajón y condenan a ambas partes al pago de costas al 50%.

En 1.536, nuevo conflicto ya que Tamajón no permitía el paso de ganado de Ayllón por su término. Una sentencia de julio, otorgada en Majaelrayo y ratificada en agosto por Carlos I en Valladolid reconocía “el derecho de paso del ganado, siempre que fuesen o viniesen de Extremadura o ferias“

Alrededores de Tamajón

Asimismo se reconocía el derecho de Almiruete a que su ganado pastara y abrevase en el término de Tamajón, siempre que se guardaran entre ambos las antiguas conveniencias sobre bellotas, leña, caza, … Se fijaban fechas de acotado, se establecían guardas, y los limites para levantar mojones.

Los pleitos continuaron hasta 1759, durante el reinado de Carlos III, cuando se vuelven a delimitar los términos de Almiruete y Campillo, que deben guardar los ganados de Tamajón al pastar en las tierras de Ayllón, según se marcó en los años 1.549, 1.560, 1.588, 1.612 y 1.675.
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Lomo Gordo

Visto desde el camino del arroyo en Puebla de Valles, Lomo Gordo presenta una imagen muy hermosa: media luna de tonos ocres sembrada entre el verde de las jaras y el rojo de la arcilla. El paseo panorámico lleva hasta allí y ratifica la excepcional belleza de este paraje singular. Y no solo por las vistas.

Margas calcificadas en pico, donde la erosión agrieta y rompe la roca, coronado por un melojo conforman un extremo del cuerno lunar y un picacho desnudo el otro; en medio un colladito donde crece la maleza.

No hay senda y el paso es peligroso, por la piedra suelta, la pendiente y la falta de asideros. Desde aquí las vistas emocionan; siéntate y disfruta; La Ribera es así.

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Puebla de Valles inédita

La peculiar situación de Puebla, en la confluencia de los barrancos rojizos del Lugar y el Vallejo, hace que solo sea visible desde puntos concretos y muy cercanos al pueblo: las carreteras de acceso, el camino del Gamonoso, los miradores del Mego y de la Reina, la ruta de las Pequeñas Médulas, el camino de las eras, …

La excepción es el camino que se dirige a Lomo Gordo desde la ruta verde hacia Tortuero. Desde aquí la imagen de Puebla de Valles es muy hermosa. Según cambia la perspectiva aparecen lugares reconocibles como la iglesia, la casa de los motores,  … Todo un lujo para la vista y los sentidos. Y sino vean Vdes.

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Paseo panorámico

La despoblación y el abandono de los campos han provocado que muchos caminos y veredas se estén perdiendo en la memoria de La Ribera por falta de uso; solo son transitados en temporada de caza o de pesca. La mayoría no van a ninguna parte, pero ofrecen vistas y emociones inesperadas.

Como esta pista que saliendo de la ruta verde (justo en la curva donde arranca el barranco de Valhondo que antecede al sifón), gatea entre robles hasta la cresta y la sigue hasta  Lomo Gordo (alto del Monte): 

  • Al frente Casa Uceda, las torres de la Castellana, el Pico de la Miel y el cerro de San Pedro
  • A la izquierda la Vega del Jarama en todo su esplendor. En segundo término pinares, cárcavas y Puebla de Valles, sembrada entre barrancos.
  • A la derecha la ruta verde, el sifón de Tortuero,  Valdepeñas y la Sierra Gorda. Detrás la Sierra del Ocejón

Conforme avanzamos, la perspectiva cambia y las vistas mejoran. Treinta minutos gozosos con premio.

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Los pleitos de Almiruete y Tamajón (II)

Peña del reloj-Almiruete

De nuevo surge el conflicto entre el Concejo de Ayllón y D. Iñigo López de Orozco, señor de Tamajón, según carta del rey Juan I, conservada en el archivo municipal, de 17 de marzo de 1.380.

Los vecinos de Ayllón, a pesar de la sentencia del año 1.366, negaron a su derecho a D. Iñigo, tomando “500 o 600 cabezas de ganado menor y otras cosas” en prenda. Asimismo se acusaba a los vecinos de Almiruete de “llevar varios años roturando los montes para sembrar trigo y hacer dehesas, en perjuicio de los ganados de Tamajón”.

En este manuscrito, el Concejo de Ayllón dice que Tamajón  ha sido comprado a la villa de Sepúlveda por los “Omes bonos desa villa de Ayllón, por sus dineros propios segúnd se mostrará complidamente“. Al pertenecer al mismo Común podían introducir su ganado como cualquier otro vecino, siempre que  “se respetaran avellanos y otros árboles verdes”. Asimismo se reafirman en el derecho de Almiruete a roturar sus campos para cultivo, y dicen que no se ha impedido el paso de ganado.

El Coso-Tamajon

Los oidores reales confirmaron la sentencia de 1.366, sin atender la petición de propiedad de Ayllón y obligaban a devolver lo tomado en prenda. Almiruete podrían roturar sus campos, siempre y cuando no impidieran el paso de ganado hacia montes y sierras.

Una carta de Juan I, de 28 de junio de 1382, indica que Tamajón había iniciado reclamación ante la Audiencia Real por un hecho similar y se solicitaba la devolución del ganado con recargo del “cuarto al tanto”. El rey resuelve que se devuelva lo tomado en prenda, según carta de 24 de agosto.

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Los pleitos de Almiruete y Tamajón

Almiruete

El derecho de portazgo (paso de ganado por las ciudades sin pagar impuestos), fue otorgado a Tamajón por Sancho IV en 1289. Su pleito con La Transierra (desde 1.366 a 1.759) se inicia en Ayllón a instancias de Dª María de Portugal, madre del rey Pedro I, “por los conflictos surgidos al entrar el ganado de Tamajón en las sierras de Ranas”.

La sentencia del alcalde de Ayllón, Nicolás Pérez, establecía que: “los ganados de Tamajón podían andar, pacer y abrevar en las sierras de Ayllón, de acuerdo con la costumbre, y como lo venían haciendo hasta ese momento, respetando prados, dehesas y campos de cereal. También los pastores podían cortar la leña que necesitaran, con la condición de respetar los avellanos”

Fue ratificada por la Audiencia Real, que añadía que los vecinos del Sexmo de Transierra no debían tomar en prenda ganados de Tamajón. Sin embargo la sentencia fue difundida como prohibición. La reclamación de D. Iñigo López de Orozco, señor de Tamajón, provocó que el rey revocara la orden “por el error del escribano”, según  manuscrito de 8 abril de 1.366, firmado en Toledo y conservado en el archivo municipal.

La Historia nos ha dejado la duda de si fue un error del escribano o si la sentencia se cambió por las influencias de D. Iñigo, consejero real y hombre de pocos escrúpulos.  Máxime cuando años después desertó y se pasó a Enrique II de Trastamara, vencedor en la guerra civil con Pedro I el Cruel.

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Animales en otoño

La salida al campo en La Ribera va acompañada del avistamiento de animales: corzos, perdices, torcaces, cuervos, herrerillos, jilgueros, urracas, estorninos, mirlas, lagartos,… Según las zonas, buitres, zorros, jabalíes, conejos,… Las lluvias del otoño dejan sus huellas impresas y así podemos conocerlos mejor. 

  • ¿Sabías que los conejos tienen un lugar fijo y visible para las deyecciones?
  • ¿Qué los jabalíes aprovechan cualquier charco para revolcarse’
  • ¿Las perdices hacen un nido en la tierra donde se posan a descansar por parejas?
  • ¿La zorra defeca en caminos para marcar su territorio? ¿Qué en otoño se alimentan de higos?

Estas fotos lo cuentan, pero sería mejor que tu las decubrieras por ti mismo.

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El Sexmo de la Transierra

El Común de las tierras de Ayllón estaba formado por 7 Sexmos, siendo  La Transierra  uno de los mayores(305 kms cuadrados). Incluía, además de los pueblos de la Arquitectura Negra (Majalerayo, Campillo de Ranas y sus aldeas), Villacadima, Cantalojas (Hayedo de Tejera Negra)  y Almiruete.

Su fuero incluía la leva entre la población del Común de  “milicias propias con estandarte” , que formaban el ejército comunero bajo la autoridad del rey.  Participaron en la batalla de “Las Navas de Tolosa”  bajo el mando de D. Diego López de Haro, Alférez Mayor de Alfonso VIII. También lucharon en la guerra civil (1350-1369) entre Pedro I el Cruel y Enrique II de Trastámara por la corona de Castilla, apoyando a este último que  resultó vencedor.

El Sexmo de la Transierra, por tamaño y calidad de los pastos, se especializó en ganado ovino,  aprovechando los muchos privilegios que concedía  La Mesta (creada el siglo anterior por Alfonso X). Almiruete, situado en la frontera sur,  sufre en sus carnes  cuatro siglos de conflictos (de 1.366 a 1.759) entre la Transierra y Tamajón, que defiende sus derechos de portazgo. En próximos días lo contaremos

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