Monolitos de pizarra

Desde Peña Cabeza

Dicen que en la Sierra Norte de Guadalajara (de Ayllón) y en la Sierra Pobre de Madrid (Reserva de la Biosfera) abundaban los monolitos.  Cuentan que, en la Edad Media,  los pastores los construían en lugares estratégicos para que actuasen como faros cuando deambulaban con su ganado en busca de pastos.

En Tortuero hay tres monolitos de pizarra (solo el del centro es medieval), de tres metros de altura, que se ven desde muy lejos y permiten ubicar el pueblo antes de que sea visible. Hemos localizado dos en Valdesotos: uno en la cumbre de Peña Cabeza y otro en la pista del Espanto.

Desde la pista; al fondo Valdesotos

En ambos casos, ni por forma, ubicación ó tamaño (apenas un metro) sirven de faro. Además por la zona ya no hay ganado ni pastores. Algunos dicen que son obra de guardas y montañeros, pero nadie explica su función. Quizás no la tengan.

Lar-ami

Almazaras olvidadas

Cortesia As. Mujeres Tortuero

Los molinos de aceite, almazaras, perdieron su razón de ser con la despoblación,  el uso industrial de la electricidad y la búsqueda de rentabilidad. Así estos centros de reunión y trabajo, ejemplos de cooperación entre vecinos, desaparecieron para siempre.

En La Ribera solo un par (La Mierla y Puebla de Valles) conservan estructura y maquinaria. Alguno ha sido  reconvertido en casa de la cultura (Tortuero). Pero la mayoría de almazaras están ruinas (Valdesotos).  Retazos de nuestra historia que el tiempo se va llevando.

Lar-ami

Fiestas 2.011 en Puebla de Valles

Las fiestas patronales de San Miguel se celebraron el segundo fin de semana de agosto, tradición que se remonta a los años setenta, cuando la despoblación obligó a cambiarlas desde el 29 de Septiembre para que asistieran los hijos de Puebla de Valles que habían emigrado. Pero este año ha sido especial:

  • Un incendio en pastos próximos a los corrales movilizó al pueblo y puso al descubierto bodega, viejos utensilios y la solidaridad de los vecinos. En una hora quedó sofocado sin daños.
  • La actuación de la ronda de Lupiana (pueblo de Guadalajara famoso por su monasterio), con canciones de la tierra y del grupo Jarcha que nos emocionaron.
  • El retorno de la cruz procesional de plata, barroca del siglo XVIII, que ha sido restaurada gracias a la Junta de Castilla La Mancha.

Son las primeras fiestas presididas por la alcaldesa y se ha notado: toldo en el Centro Social (ha revitalizado el aperitivo), el recuerdo a los alcaldes democráticos (entrega de una placa),  el reconocimiento a Julito (barman singular y alma de Puebla), …

¡Y nos lo hemos pasado bien!  Como siempre.

Lar-ami

El barranco del Palancares

El arroyo (río) Palancares nace en las cercanías de Valdesotos de la unión de los arroyos de las Majadillas y de las Morenas. Poco después se encañona en un barranco calizo impresionante, en forma de Z, con paredes de más de cien metros. Tras rodear al pueblo y  5 kms después desemboca en el Jarama.

Si bien el barranco apenas tiene ½ km, es muy abrupto y espectacular, máxime con la presilla en el fondo que le da cierto empaque. Un camino a media altura lo recorre y ofrece bonitas imágenes.

Pero quizás la mejor perspectiva se consigue desde la vereda que va a la pista del Espanto, en busca de Peña Cabeza. Desde ahí se aprecia paisaje, forma, naturaleza, color, tamaño, belleza, … con la Sierra Gorda detrás.  ¡Para no perdérselo!

Lar-ami

Animales en su entorno natural

El mayor encanto de La Ribera es la autenticidad del paisaje, donde la naturaleza se muestra salvaje  y llena de vida, fruto de la despoblación.

Cualquier ruta breve (hay más de 60) y/o de senderismo (36) ofrece al caminante imágenes irrepetible y la posibilidad de observar a los animales en su entorno natural. Como este corzo y el jabalí, sorprendidos por un turista armado con una peligrosa cámara. ¡Inolvidable!

Lar-ami

Ruta de bajada de Peña Cabeza

Desde la cumbre, mirando hacia el norte, se ve una pista forestal que baja hasta el camino del Espanto. Para tomarla hay que seguir el cuchillar, dejándolo a la derecha  y bajar suavemente campo a través, siguiendo la pendiente de la cresta.

La pista baja en zigzag, con una pendiente muy suave. Transitada solo por los guardias forestales del Serprona, es fácil encontrar algunos animales huidizos y poco visibles, como jabalíes y zorros. El camino da vueltas mirando al norte (sierra de Puebla)  y al oeste (Madrid), cambiando la perspectiva según la altura.

Pronto se vislumbra la vega de Uceda, Valdepeñas y a su derecha, Alpedrete. Ahora la pista rodea la montaña en subida para luego bajar y encontrarse con el camino del Espanto, casi enfrente del monolito de pizarra. Hay que tomar a la izquierda y a poco más de quinientos metros, estamos en la ruta de subida.

Ya solo queda volver al coche,  bien por la pista hasta la ruta verde, bien por la senda a Valdesotos. En total la excursión habrá costado de 5 a 6 horas, pero habrá merecido la pena.

Lar-ami

Subida a Peña Cabeza

La dificultad de esta ruta (desnivel 300 mts, una hora) radica en el trecho que hay hasta la senda de subida, que sale de la pista del Espanto (por ella no están permitidos los vehículos a motor), junto a un pinar. Para llegar a este punto hay dos vías:

  • Por la pista, tomándola en la ruta verde hacia el Vado. Desnivel 100 mts, tiempo una hora.
  • Desde Valdesotos, por una senda que cruza el puente del Palancares, se desvía a la derecha. Al llegar a una paridera se pierde y hay que seguir campo a través en dirección a Peña Cabeza hasta la pista. Desnivel 300 mts,  una hora.

Aunque esta segunda opción es más incomoda, es más divertida, tiene fuente (del Llano) y mejores vistas. Se sube entre pinos por un camino cómodo hasta que abandona los árboles y se convierte en senda. Se sigue muy bien, aunque no está señalizada, y va sumando altura entre pizarras hasta que llega a un desfiladero desde el que se ve el vértice geodésico. De aquí hasta arriba, 10 minutos. Mapa recomendado: IGN 485-II.

Vistas increíbles de La Ribera; conviene pararse para tomar aire y disfrutar del paisaje. La bajada bien merece otro capítulo.

Lar-ami

Lavaderos de verano

Cortesia As. Mujeres Tortuero
Archivo de Tomás Camarillo

Hasta bien entrados los setenta, las mujeres de La Ribera lavaban la ropa a mano, acudiendo a lavaderos comunes, rincones de los ríos (Jarama y Sorbe) próximos al pueblo. Donde no los había, se utilizaban arroyos y/o se construyeron aprovechando una fuente cercana  (algunos muy bellos). En Retiendas se dieron ambas situaciones.

Los vecinos de Tortuero hicieron una reguera que cruzaba el pueblo, llevando agua del arroyo Concha a los huertos, donde las mujeres lavaban. En Almiruete, el arroyo que pasa por el pueblo, se desvió canalizado para servir de lavadero. ¡La necesidad estimula la imaginación!

Lar-ami

Peña Cabeza

Si bien  no es el punto más elevado de La Ribera (ese honor le corresponde al pico Almiruete), su ubicación y altura (1.437 mts) convierten a Peña Cabeza en un punto de referencia y mirador estratégico que proporciona imágenes de gran belleza:

En la cumbre, cada minuto descubres algo nuevo. Se puede pasear por la cresta y cambiar de perspectiva para conseguir fotos increíbles. Un refugio de cazadores hecho de lajas de pizarra, un monolito y el vértice geodésico completan el cuadro.

Desde aquí se comprende porque definimos La Ribera como zona de transición entre la Sierra Norte de Guadalajara y la Campiña. Solo por esto merece la pena subir; ya contaremos por donde.

Lar-ami

Las lágrimas de una reina

La fuente medieval de Doña Urraca, a orillas del Sorbe en Beleña, tiene la propiedad de colorear las piedrecillas del fondo y si se sacan del agua, poco a poco pierden color. Aunque no está documentada la presencia de Doña Urraca I en este castillo de leyenda, un cuento anónimo relaciona estos hechos.

“Cuentan que la reina acompañada de sus  doncellas, bajaba a diario a la fuente a tomar un baño. Dicen que una mañana, la triste mirada de su vieja dueña sorprendió a la soberana.  Extrañada, le preguntó la razón de su pena. Tras mucho insistir, la dueña dijo:

– Mientras os bañabais, he observado las ondas que generaba vuestro cuerpo en el agua. Mi saber me revela que os veréis envuelta en guerras fraticidas.  (La reina lanzó un grito de dolor, mientras de sus ojos resbalaron dos lágrimas, que al caer al agua, convirtieron las piedrecillas en rubíes).

– Mirad, señora -continuó la vieja, así lo dicen vuestras lágrimas.

La reina lloró amargamente, y el fondo de la fuente quedó para siempre tapizado de piedrecillas de mil colores que recuerdan este hecho.  Poco después la profecía se cumplió en el sitio de  Zamora, pero Doña Urraca ya estaba prevenida por la fuente”

As. Cultural Amigos de Beleña de Sorbe recoge en el nº 3 de su revista  “La Urraca” la historia de la reina, y en un número posterior este cuento. Considerando que Beleña celebra ahora sus fiestas, la posibilidad de baño y su rica historia, este es buen momento para conocer esta preciosa villa.

Lar-ami