Mixturas y contrastes

Para el caminante atento a los detalles, un paseo por La Ribera supone una lección constante de etnología, historia y naturaleza. De acuerdo, quizás exagere. Pero observen estas imágenes y  juzguen Vdes.

Ya hemos comentado como la despoblación provocó el abandono del campo (los peor situados y/o menos fértiles) y la optimización de los otros. Y esto es muy visible en los meses de verano.

En los campos labrados la mixtura de cultivos está calculada para aprovechar al máximo la tierra y los recursos. Como se ve en la imagen 1, donde conviven en pocos metros: huertos, manzanos, olivos, higuera y nogales. O en la 2, con  un hermoso fresno, olivos y cereales (ya cosechados); al fondo la media luna de Lomo Gordo.

Pero en los campos abandonados, el mix se debe a la agresividad de algunas plantas y a la casualidad. Como la parra que se mezcla con zarzas, robles,  cabezuelas, … y cualquier otra planta cercana.

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Un verano atípico

Flores de hinojo

Hay muchos argumentos que nos permiten asegurar esto; algunos ya han sido desvelados en este blog.

Flor de taraje

Pero hay otros que merece la pena comentar: plantas de secano como la corregüela, el hinojo, el taraje,  … están en flor, a pesar de las fuertes temperaturas.

Corregüela

La intensidad del rojo de las cabezuelas  y  los amarillos de la flor de calabaza ¡a finales de agosto!

Detalles insignificantes, a los que prestamos poca atención pero que marcan un verano que está siendo atípico en La Ribera. Y por eso los traemos aquí.

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De cómo el Monasterio de Bonaval se convirtió en residencia

A finales del siglo XVI se acometieron reformas para ofrecer cierta comodidad a los ancianos monjes y a los estudiantes que venían de vacaciones. No olvidemos que su estancia era pagada (unidad de negocio) a prorrateo entre los monasterios de la Congregación de Castilla: “40.000.- maravedíes por 3 colegiales y un lector que pasaron de vacaciones en los veranos de 1.659 y 60”, según indica el Dr Jurado.

Poco sabemos de estas obras, la documentación es escasa y apenas se ha investigado, quizás porque no aportaron valor artístico. Además el deterioro a partir del siglo XIX afectó mucho a la zona nueva y el verano de 2.011 se derrumbó. Por ello, solo podemos hacer conjeturas, empezando por la fecha de terminación (1.634), que aparece inscrita en la puerta de difuntos. Tras numerosas visitas y cientos de fotos, nos atrevemos a señalar que en el norte:

  • Se construyó un edificio anexo a la lonja ya existente (esta con sillares, arco y marcas), de superficie similar y hecha con sillarejos.
  • Se cerró el espacio entre la iglesia y la lonja con una tapia, creando una especie de patio. Son visibles los cimientos de los muros así como las marcas del adosado a la escalera (torre).
  • La ventana de la nave septentrional se convierte en puerta que comunica con la lonja

Hay indicios de que en la parte más antigua pudo estar situado el horno y una despensa para los alimentos; la nueva  pudo servir de almacén. Hoy todo el perímetro del Monasterio de Bonaval está vallado y no se aprecian estos detalles.

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Caminos de La Ribera

Contrastes. No nos cansaremos de repetirlo. La Ribera es contraste, de paisaje, de color, de vegetación, …

Hasta de caminos: un paseo circular de apenas una hora, a finales de agosto presenta aspectos tan diferentes como estos. Imaginen en otoño y en primavera

Los contrastes permiten configurar rutas a medida, según estación, temperatura, duración, objetivos, personas, … tal que hagan el paseo apacible a la par que inolvidable.

Otro de los innumerables encantos de esta comarca que enamora.

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Flores y frutos

Este verano está siendo atípico: temperaturas templadas y tormentas en julio, olas de calor insoportable en agosto, flores abundantes y diferentes,

Esto y la sequía están provocando contrastes increíbles. La escasez de comida para los animales hace que se comporten de forma inusual, con  escenas desconocidas por estas tierras.

Se hace muy patente en los huertos: cuervos que atacan las manzanas verdes,  zorras que roen las sandías,  corzos que comen  judías ¡selectivamente! A pesar del vallado, mallas protectoras,  espantapájaros, …

Sorprende la convivencia de flores y frutos maduros en plantas de la misma especie, incluso en la misma mata (zarzas, retama), sobre todo en el secano.

En los huertos se ven calabaza en flor con robustos calabacines al lado y melones de gran tamaño con florecillas amarillas haciéndole compañía. Y estos pequeños detalles son  los que hacen diferente a La Ribera y enamoran a sus visitantes.

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Priores de Bonaval

El prior sustituye al abad del monasterio y asume la mayoría de sus funciones por delegación. En cenobios menores, como Bonaval, se ocupaba de la dirección y la administración del centro, si bien las decisiones importantes las tomaba la abadía de Monte Sión.

Aunque era elegido por el Capítulo en asamblea y propuesto al abad para su nombramiento, este tenía la potestad de rechazarlo, si bien no era habitual.  La Congregación de Castilla, en su reforma del siglo XV, limitó la duración del mandato a 3 años, con posibilidad de reelección. A finales de siglo, para acotar aun más su poder, la reelección no podía ser consecutiva.

En los primeros años de Bonaval como Priorato, el número de monjes se redujo (en algunos épocas tan solo hubo 3, más el monje residente en Valdepeñas) y los priores dedicaron sus esfuerzos a la gestión de las propiedades, según indica el Dr Jurado. Entre ellos destacan:

  • Jerónimo de Zebreros: el único prior elegido tres veces, en 1.560, 64 y 71.  Pudo ser el gran artífice de la reconversión de  Bonaval en  unidad de negocio.
  • Pedro de Villanueva: elegido en 1.611 y en 1.613 (2 años). Posiblemente participó en la remodelación del monasterio para convertirlo en Residencia de Monjes.

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Nidos y guaridas

Un paseo tranquilo por el cañón del Jarama, siguiendo el GR-10 desde el puente de Valdesotos hasta Retiendas, depara bellas imágenes y detalles únicos que escapan al caminante que solo desea llegar.

Cuevas altas, figuras de piedra, sombras, enebros entre quejigos, helechos entre robles, flores en todas las épocas del año,  como cambia el canto del río según el tramo,…

Oquedades que son guaridas de zorros y tejones (marcadas por sus propietarios), nidos primorosamente tejidos entre la rocas, telarañas que llevan varios años en el mismo lugar y que son reparadas cada poco por sus dueñas, posaderos y nidos de buitres que pintan la roca de blanco,…

Y por esos detalles, aún pendientes de descubrir, este guardián curioso hace el recorrido al menos una vez por estación. ¡Cada uno tiene sus manías!

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Simbolos templarios en Bonaval

Hemos encontrado un artículo donde se afirma que “en el Monasterio de Bonaval hay huellas de origen templario, evocadoras, pero no lo suficiente para constatar su presencia”. De acuerdo con la tesis del Dr Jurado, se detectan comentarios arriesgados (sobre el origen del calvario del exterior del ábside)  y errores de bulto (confunde el molino con un lavadero), si bien  el artículo resulta interesante.

El autor menciona el origen templario de algunas marcas de cantero presentes en los muros (Alpha, cruz de San Andres, dos elementos triangulares unidos en su vértice, una especie de crismón,…). Destaca que  el solitario canecillo situado sobre la portada sugiere una cabeza «in figuram baffometi». Indica que, según el historiador Cuesta Millán, la escalera de caracol  y las tres columnas octogonales, son de origen templario (el 8 tenia un significado mágico).

Y remata que Bonaval pudo servir de «base de apoyo a mitad de camino entre Torija y Albendiego, … para que los monjes-soldados del Temple, pudieran descansar, efectuar sus reuniones capitulares y, aprovechándose de que es uno de estos lugares donde las energías potenciales de la naturaleza obran a favor del hombre, curar sus heridas tras las batallas.»

Quizás estos argumentos hayan sido suficientes para que una curiosa novela sobre El Temple tome como lugar de iniciación el Monasterio de Bonaval. Si bien conviene resaltar que no se han tenido en cuenta la remodelación del Monasterio en el siglo XVII (que contaremos) ni se explica que solo son conjeturas.  ¡Pero había que contarlo!

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Jarama enigmático

La gente de La Ribera siempre ha dicho el Jarama  está lleno de enigmas (algunos ya contados). Siendo más precisos,  que “el cañón del Jarama”  tiene algo mágico, que hay muchas preguntas sin respuesta. Como estas, recogidas en el libro de Puebla de Valles editado por AACHE:

  • La huella del diablo, una marca semicircular tallada en la caliza y en una posición singular.
  • La mesa del arriero, piedra en mitad del sendero (GR-10) donde dicen que los que andaban con caballerías paraban a almorzar. Ni es lugar adecuado ni era habitual que pasasen arrieros.
  • El ojo de la llave  oquedad en los riscos de caliza y  visible  desde lejos.

Y otras que recogemos ahora:

  • Los símbolos templarios en el Monasterio de Bonaval (lo contaremos)
  • La “Z” marcada en las cercanías del ojo de la llave(hoy cubierta por la vegetación)  que se hizo muy visible en los meses anteriores a las últimas elecciones.
  • ¿Por qué se eligió Bonaval  para rodar “La guerra de los locos”?  Seguro que no es casual.

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La granja de Valdepeñas de la Sierra

Según el inventario de 1.510 recogido por el Dr Jurado en su tesis,  el Monasterio de Bonaval poseía en Valdepeñas “una heredad en Valdeuquillas con tierras de pan llevar (para cereales), dehesas, soto y un molino de dos ruedas y otra en Torrontero, con tierras de pan llevar, encinar, varias casas y diez aranzadas de viñas”.

A estas propiedades se sumaban las obtenidas por  intercambio de las tierras de Caraquiz, las redimidas de censos poco productivos (en 1.645, el prior Fray Gabriel de Ávila, recupera casas y bodegas)  así como nuevas adquisiciones, especialmente viñas. Todas se pusieron en arrendamiento con excelentes beneficios dada la caldiad de las tierras. Desde Valdepeñas y mientras se mantuvo la propiedad, se gestionaron tierras cercanas como la finca Valdemoza (400 Has) de Galápagos. Al frente de la gestión se puso un monje de Bonaval que residía en el pueblo; así fue hasta 1.763, cuando el Capitulo General ordenó que los monjes volvieran al monasterio.

Tras la marcha del monje los problemas se agudizaron, pero la granja mantuvo su importancia. Una carta del prior de Bonaval,  Fray Froylan del Val, de  julio de 1.807, detalla las propiedades de la granja: casa y bodega, con unas 260 aranzadas de viñas y 200 fanegas de tierras de pan llevar. Está arrendado a 3 vecinos del pueblo por 5.000 reales  mas 50 fanegas de trigo y 50 de cebada”.

La granja estuvo operativa hasta 1.809 (invasión de los franceses), cuando fue vendida por el Estado a François Rivault aunque en 1.814 fue recuperada, tras no pocas vicisitudes.

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