Este río peculiar, bravo por naturaleza, presenta caras bien distintas dependiendo del tramo que se observe. Su nacimiento, el pantano de Beleña, el azul del Pozo de los Ramos, los estrechos de Peñacabra y Peñamira, la vega,… solo son algunos de las características que lo hacen diferente.
En la mayor parte de su recorrido corre encajonado, formando bellísimos cañones en Almiruete, Muriel,Beleña,… hasta uno kilómetros antes de su desembocadura en el Henares.
Pero también tiene tramos tranquilos, balsas,… muy visibles en época de lluvias abundantes.
Donde mejor se pueden observar estas caras diferentes es en Muriel, incluso sin bajarse del coche, siguiendo la carretera GU-143. Como muestran las fotos.
Que elpinar se vista de blanco resulta habitual en muchos lugares.
Que la nieve recubra los troncos y se mantenga así durante varios días, es frecuente en los pinares de laSierra Norte de Guadalajara. Pero que aparezcan pintados de blanco en un solo lateral es llamativo.
Gracias al Catastro del Marqués de la Ensenada sabemos como era la sanidad en el siglo XVIII en los pueblos de La Ribera. Una comarca que superaba los 2.500 habitantes, dispersos en 13 núcleos, de los que solo Valdepeñas y Tamajon superaban los quinientos.
La asistencia básica la prestaba el cirujano(en La Mierla se le denominaba barbero sangrador) y solía haber en cada aldea (Puebla de Beleña). En otros se desplazaba desde el pueblo vecino:Sacedoncillo y Murielse atendían desde Tamajón. Sus ingresos eran escasos: Simón Gómez recibía 650 reales de Puebla de Valles y 400 más de Valdesotos. El cirujano de Valdepeñas ingresaba 1.800 reales y su mancebo 180; quizás porque también atendían Alpedrete.
Solo había médicoen Tamajón, que atendía a pueblos en un radio de 20 kms (hasta Majaelrayo y Valverde de los Arroyos). Cuidaba de los monjes del Monasterio de Bonaval por 300 reales/año y, en una especie de iguala, de algunos vecinos de Puebla de Valles. Sus ingresos superaban los 3.200 reales.
Hospital habia en Tamajón, con 2 camas y una renta de 77 reales, y en Valdepeñas, que atendía a los pobres de paso y tenía 40 reales de renta. Losboticariosde Valdepeñas y Tamajón atendían los pueblos vecinos; su nivel de ingresos oscilaba entre los 2.500 y 3.000 reales.
Por su fácil acceso (están junto a la carretera), los navajosde La Alcantarilla y de La Cuerda son muy conocidos y destacan por el contraste en el nivel del agua. No es difícil encontrar fotos de ellos, incluso nevados.
Navajo de la Alcantarilla
Pero ya resulta más difícil obtener imágenes de estos navajos bajo la niebla y en un entorno blanco. Por eso presumimos de ellas.
La polémica sobre el calificativo aplicable al Concha (Tortuero), el Palancares (Valdesotos) y el Tiendas (Retiendas) carece de interés en estos días lluviosos de febrero.
El historiador Emilio Gamo Pazos presentó en el XIII encuentro de Historiadores del Valle del Henares un excelente trabajo sobre “La romanización del Valle medio del Sorbe”. Por su cercanía a la vía que unía Mérida con Zaragoza, este era camino obligado entre las meseta norte y sur, cruzando el Sistema Central. Abandonados lospoblados celtibéricos (El Soto y las Chancas), nacieron otros núcleos agrícolas: el Quintanar y Los Melgares.
Ceramica sigillata de Los Quintanares
Situada en la vega del Sorbe (Beleña), en una terraza próxima al río, la villa romana del Quintanar conserva algunos sillares bien encuadrados. Se han hallado fragmentos de mortero de cal, una tubería de plomo de 134 x 7cms, una reja de arado, restos de pavimento, adornos, cerámica decorada y restos de vidrio azulado, … que denotan que estuvo habitada desde mediados del siglo I al IV.
En el término de Aleas, está Los Melgares, ubicado en un llano próximo al arroyo y poblado de La Romerosa, sobre un terreno de cultivo. No conserva restos constructivos, si bien se hallaron adornos y fragmentos de cerámica del siglo II. Por proximidad y tamaño, parece ser una granja dependiente de la villa El Quintanar.
En el siglo IV se abandona Los Melgares y El Quintanar pierde importancia. Siguiendo la tendencia de la época, se reocupan antiguos poblados de corte defensivo (Irijuela y el Morro) que continúan como germen del esquema de población medieval. ¡La leyenda de Beleira cobra sentido!
En La Riberael carnaval se asocia a las Botargas y Mascaritas de Almiruete. Y pronto lo será a nivel nacional, por la divulgación que haciendo las televisiones. Una fiesta tan singular no merece menos.
Este año el sábado de carnaval es 1 de marzo y se augura buen tiempo, que tras los meses de lluvia, se agradece. La fiesta comenzará a las 4, pero sugerimos estar presentes 1 hora antes, ya que acude mucha gente y no resulta fácil aparcar.
Si sobra tiempo, puede dedicarse a pasear por el pueblo (una joya) y sus alrededores (paseo de los castaños, el chorreon,…) y visitarel museo dedicado a la fiesta, único en el mundo.
Podría contar mucho más, pero es preferible que lo descubran por si solos… Tienen una magnífica oportunidad desde la casa rural, que ha preparado una oferta muy especial.
La Irijuela está situado en un espolón de laderas escarpadas que se asoma al río y al pantano de Beleña. Sobre una meseta se han hallado restos de una muralla de sillares rectangulares y restos de cerámica con motivos geométricos. También se han hallado elementos romanos (molinos circulares, hebillas, adornos,…). El Morro está enclavado en un alto rocoso cerrando el acceso al valle del Sorbe por el norte (Muriel) mientras La Irijuela lo hace por el sur). Se conservan restos de muralla y escalones excavados en la roca, poco visibles por los pinos. Restos de cerámica hecha a mano, de factura deficiente y de pastas cargadas de impurezas (Cogotas I). Algunos fragmentos de cerámica romana hechas a torno de terra sigilata.
De corte defensivo, guardan ciertas similitudes con los castros de Guadalajara, si bien nunca alcanzaron su importancia. Resulta interesante constatar que ambos poblados fueron ocupados de nuevo durante el bajo imperio romano (siglos IV y V).
El profesorJesús Valiente Malla, en un artículo sobre la “Celtización de Atienza y su comarca” publicado en el nº 25 de la revista Wad-al-Hayara, explica que los ríos Jarama y Sorbe actuaron como vías de comunicación entre las poblaciones situadas en las laderas Norte y Sur del Sistema Central.
Desde finales de la Edad de Bronce (1.500 a.c.) los pobladores del valle del Sorbe y de las tierras de Atienza se relacionaban con los habitantes de la ladera Norte de la Sierra de Ayllón (cultura Cogotas I). Durante la II Edad de Hierro (época pre-romana) era zona de transición entre vettones y carpetanos al sur.El historiador Emilio Gamo Pazos en un artículo publicado en las ACTAS XIII encuentro de Historiadores del Valle del Henares (Nov 2.013) afirma que en este periodo existían dos tipos de poblados:
Ligados a la agricultura, ubicados en llano y cerca del agua. Como El Sotoen Beleña de Sorbe y Las Chancas en Aleas.
De tipo defensivo y ganadero, situados sobre espolones rocosos próximos al agua. Como La Irijuela y El Morro, ambos en Muriel, que se asoman al Sorbedesde lo alto.
A mediados del siglo I a.c, estos lugares fueron abandonados y nacieron otros en llano en zonas agrícolas (vega del Sorbe). Pero algunos fueron ocupados de nuevo en los siglos IV y V, bajo el imperio romano.