Este mayo está siendo de lo más peculiar, al menos en La Ribera, tierra de contrastes. Lluvias abundantes, sobre todo en fin de semana, que recibimos como agua de mayo. Nuestros pantanos (Beleña, El Vado y Pozo de los Ramos) lo agradecen y desembalsan el agua sobrante que alegra los cauce de Jarama y Sorbe.
Pero tanta agua está cambiando la fisonomía de los campos: el cantueso florido mientras el arroyo del Lugar corre desbocado, huertos sembrados de pelusa de los chopos, amapolas y nueces creciendo juntas, … Nada que ver con las imágenes habituales de primavera que en estas tierras son especialmente bellas. ¡Y si no me creen observen!
Desde Grecia, la posesión de mulas era considerada un signo de riqueza. En el siglo VII a.c. los griegos criaban mulas para competir en las carreras de carros de los Juegos Olímpicos(ápené). Y los grandes terratenientes andaluces aún presumen de coche tirado por mulillasen la feria de Sevilla.
En la ciudad se utilizaron para tirar del tranvía (el primero de Madrid se inauguró el 31 de mayo de 1.871 y enlazaba la puerta del Sol con el barrio de Salamanca). En el mundo rural su uso se limitaba al arado, como animal de carga y para tirar del carro. Mayo es tiempo de mulas: es el mes en que se echa el macho (burro) a la yegua ó el caballo a la burra (mulos burreros, más pequeños pero más resistentes). Tras 11 meses de embarazo nacían los muletos y comenzaba de nuevo el ciclo.
Mulas en la sierra de Tamajón
Los labradores de los pueblos vecinos acudían a Tamajón en mayo para comprar los mulos. Antes de la guerra venían tratantes de Maranchón y Guadalajara conduciendo una manada como si fueran reses: un jinete delante, otro detrás y en medio 40/50 mulos (de 3 años, listos para trabajar) y muletos (mulos sin domar). Un muleto costaba un 40% del precio de un mulo.
Recorrían los pueblos de La Ribera vendiendo animales, al contado y a plazos. Solían venir varias veces en el año, haciendo el mismo recorrido, pueblo a pueblo. La primera visita en mayo; en la siguiente a mitad de verano y la última en octubre; además de vender cobraban los plazos pendientes.
Una pequeña raedera (para descarnar) de cristal de roca (cuarzo cristalizado), del mismo yacimiento y fechada en el Paleolítico Medio(hace 32.000 años), está expuesta en el Museo Provincial Guadalajara.
Muchas veces me pregunto: ¿Las herramientas se tallaron aquí ó las trajeron ya hechas? ¿De donde procedía la materia prima?
Desde luego no tengo la respuesta, pero puedo decir que la cuarcita y el sílex abundan en el pedregal que está frente a la desembocadura del Palancares en el Jarama, a 300 metros del puente medieval. Cantos rodados de tamaño medio que están aquí desde siempre; algunos dicen que fueron traídos por las aguas del deshielo de la última glaciación.
En el siglo XIV se produjo un fenómeno de despoblación que afectó duramente al Reino de Castilla y que produjo el abandono de pueblos enteros, los llamados “despoblados”.La Ribera perdió 9; de algunas se conserva memoria e incluso referencia escrita.
En el Becerro de la archidiócesis de Toledo,” donde están escritos y ay memoria de todos los beneficios curados y beneficios simples y servideros, prestamos y medio prestamos de la archidiócesis toledana, de finales del siglo XV” aparece referenciado La Poblachuela en el término de Tortuero. (Los «Becerros» son libros medievales hechos de piel de becerro)
Algunos autores la ubican encima de las eras y/o en Trascasas, una besana situada a unos cientos de metros antes del pueblo. Pero los vecinos solo hablan de ruinas antiguas en Trascasas. Algunos incluso dicen que allí estaba antes el pueblo, que vino la peste y se abandonó, para construirlo en su ubicación actual (como cuenta la leyenda de La Mierla). Lo cierto es que solo se intuyen lo que pudieron ser cimientos de algunos muros.
También se menciona en El Becerro el despoblado de El Escañal (“tierra de labor, donde antes hubo arreñales de cal y canto”). Ningún vecino ha oído hablar nunca del lugar ni se conocen ruinas antiguas en el término.
En el siglo XIX nació en Guadalajara la revista semanal “Flores y abejas”,quizás como expresión de la flora y fauna de esta tierra, que se manifiestan de forma espectacular en primavera.
Especialmente si es abundante en agua, y por ende, con floración retrasada. Entonces ofrece imágenes alucinantes.
Sea este nuestro sencillo homenaje a esta revista y a su sucesora, El Decano, que ya solo se edita en internet.
El Jarama desde su nacimiento discurre por cañones de pizarra abruptos e inaccesibles, creando rincones muy bellos. Aguas bravas (y escasas) corren hacia El Vado donde se remansan; desde este punto, su devenir depende de la climatología y del Canal de Isabel II.
Las abundantes lluvias de esta primavera permitieron a un grupo de kayaks (piragua de origen esquimal y ahora de uso deportivo) bajar por el río, desde La Hiruela hasta La Matallana, en plena Arquitectura Negra. Algo novedoso para el Jarama (y en abril), ya que la navegación está prohibida (por ser agua para consumo humano).
Según cuentan los kayikstas, un tramo de 15 kilómetros, no exento de dificultad, que se inicia en el puente donde el río recibe al arroyo Berbellido y termina unos metros antes del puente del Trillo, en la cola del pantano de El Vado. Justo donde comienza la pista que se dirige a la carretera de Campillo de Ranas. Un recorrido espectacular del que disfrutaron a tope.
¡Nosotros lo hacemos al contarlo y contemplar las fotos!
En el mundo rural, y especialmente en La Ribera, mayo era el mes de las fiestas. El día 1 los jóvenes plantaban el mayo, poniendo el ramo en la ventana de su chica y rondando a las mozas (echando el mayo). La fiesta ha desaparecido, si bien el ramo se está recuperando en La Mierla. Días después llegaba la cruz de mayo, una tradición del siglo XVIII, que aún se conserva en Mohernando y Matarrubia.
¡Solo el error explica fotos de La Ribera que resultan irrepetibles! Me explico.
Buscando una senda perdida, campo a través y luchando contra las zarzas, aparecemos en una repisa del cañón del Jarama con una caída vertical de cincuenta metros. El lugar resulta un mirador espectacular sobre el puente medieval de Valdesotos con imágenes excepcionales. Como premio adicional, formaciones kársticas de gran belleza.
Las dificultades para acceder a la repisa y el canguelo en la huida hacia arriba, buscando el viejo camino de Puebla de Valles para bajar al puente, no deben contarse.
En el collado de Lomo Gordo, en medio de un sembrado hay encinas y unas ruinas de tapial, donde solo se distingue el muro que las rodeaba. El recinto tiene forma rectangular, de unos 30 metros de lado; junto a él, olivos centenarios y algún sillar suelto. Nadie sabe su origen pero todos le llaman con cierto reparo el convento.
Cuando la excavadora subió al castillo, dio una pasada por aquí y aparecieron 10/12 fosas, marcadas con lajas verticales de pizarra de unos 50 centímetros, donde se amontonaban restos humanos. La pala amontonó las piedras en medio del cercado, dándole el aspecto actual. A unos centenares de metros, en la falda del cerro de Lomo Gordo conocida como Zamarina, el arado descubrió paredes de ladrillo y algunos esqueletos en fosas similares. Por similitud con otros hallazgos en La Ribera podrían tratarse de enterramientos celtíbéricos.
El convento fue utilizado como corral y tiene algo de mágico. Cuentan que un pastor cuidaba vacas por el lugar cuando de repente, a media mañana, decidió esconder los cencerros de los animales y regresar al pueblo con el ganado. Cuando llegó a casa le comunicaron que había estallado la guerra civil y que tenía que marchar al frente. Aunque explicó donde puso los cencerros, nunca aparecieron.
…. las vistas invitan a la reflexión y al deleite. Aunque la erosión está haciendo estragos (y creando auténticas obras de arte).
Sembrado sobre la llanura, sin superar los 900 metros de altitud, desde su cumbre Lomo Gordo ofrece imágenes excepcionales del entorno: el cañón de Tortuero, las vegas del Concha y del arroyo de las Eras con Valdepeñas en lo alto, la ribera del Jarama (hacia Uceda) y con el valle de Muradiel al fondo (Puebla de Valles), …
Las fotos están tomadas el mismo día de abril y se miran en sentido contrario a las agujas del reloj.
La Ribera ofrece estas maravillas. ¡Que las disfruten!