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Corre todo el año, incluso en agosto. Posiblemente porque va recogiendo las aguas de los múltiples regajos y arroyos que bajan de la Sierra Gorda. Aunque su caudal disminuye mucho en verano, alimenta la cascada de arriba del Chorro que fluye siempre.
Desde este punto y aguas arriba alcanza su mayor belleza. Cruza varios circos de pizarra por un cauce muy agreste creando paisajes increíbles y cascadas frecuentes, cada cual más hermosa. Si no me creen, observen.
Lar-ami
Remontando este arroyo desde el Chorro, con cuidado y hasta donde sea posible, el paisaje se muestra exuberante.
A cada paso, una imagen inolvidable. Busca un día luminoso y llévate la cámara.
Lar-ami
…. en el siglo XVII para convertirlo en residencia ya hemos hablado en esta bitácora. Y como algunos sillares sirvieron para reforzar el puente, construir el molino,… 
También hemos explicado que materiales provenientes del cenobio acabaron en el pueblo: en el porche de la iglesia, adornando la fuente, incluso en algunas casas.
Pero revisando las fotos de días después del derrumbe de 2.011, hemos encontrado algunos detalles que llaman nuestra atención: el arco tapiado con sillares, sillares finamente decorados con dibujos geométricos en un muro interior de sillarejo, …
Alguno parece puesto a conciencia y podría tener cierto significado que desconocemos, pero otros hacen la función de una piedra más en el muro. 
Este es uno de los encantos del Monasterio de Bonaval: cada vez que se observa se descubren detalles nuevos y/o curiosos. Lo que emociona a este guardián etéreo.
Lar-ami
En La Ribera la propiedad de la tierra siempre estuvo muy repartida. Casi todas las familias poseían parcelas donde cultivaba para autoconsumo, vendiendo los excedentes. El Catastro de la Ensenada asi lo refleja.
El número de labradores (propietarios de tierra) en cada pueblo era muy superior al de jornaleros (trabajadores por cuenta ajena); en La Mierla y Muriel no había. Cuando se requería, su función era realizada por otros labradores y/o criados que cobraban por día trabajado, aunque con distinto sueldo: en Puebla de Beleña, un labrador ganaba 5 reales/día y un criado 4.
El sueldo de un jornalero oscilaba entre 2 (Valdesotos) y 3 reales por día trabajado (Tortuero); el número de jornadas no superaba 180. En algunos había mozos de labor (criados) contratados por todo el año; su salario estaba en torno a 1.100 reales incluido alimentos.
Los pastores (lanar y caprino) tenían dedicación completa; en Tamajón había 7. Cobraban entre 700 reales + alimentos (Valdesotos) y 1.300 reales de Tortuero (alimentos incluidos). Puebla de Valles distinguía entre mayorales (1.100 reales/año) y zagales que cobraban la mitad. En Puebla de Beleña había un pastor de vacuno que recibía 48 fanegas de trigo/año; en Valdepeñas existía un albéitar (veterinario) que cobraba 5 reales/día.
Lar-ami
Aunque permanece seca casi todo el año, cuando fluye su belleza resulta espectacular. Más de 5 metros de caída, aguas limpias y un entorno singular la hacen única. Nada que envidiar al Chorro.
Algunos experimentados fotógrafos, como Luis Monje Arenas, han tenido la ocasión de fotografiarla helada y han obtenido imágenes impresionantes.
La ruta que va al Chorro nos lleva a ella; si tomamos un desvío pocos metros antes de cruzar el arroyo, llegamos al arroyo del Carrizal desde donde cae con elegancia creando sonidos que se nos antojan muy hermosos.
Yo que tu aprovecharía estos días luminosos de abril para visitarla. ¡Te impresionará!
Lar-ami
Algunos dicen que el único mérito de este arroyo es proporcionar agua a la cascada de arriba del Chorro en los años de lluvias abundantes. Pero se olvidan de algunos detalles que lo hacen interesante.
Nace en la falda de Peña Cabeza, por encima de los 1.320 metros y confluye con el arroyo Gazachuela a unos 860 mts de altitud. En 2,5 Kms baja 460 metros, lo que supone una pendiente media del 18%. Y esto genera cascadas muy hermosas.
Este arroyo es llamado de las 9 veces y era el camino natural hacia el pueblo de La Vereda. De herradura y que utilizaban los vecinos de Valdesotos y Puebla de Valles cuando iban a echarles el berraco a las cerdas. Un día duraba el viaje de ida y vuelta. Hoy está intransitable y muy peligroso por las piedras sueltas.
Lar-ami
Los visitantes que se acercan al Chorro van tan interesados en ver esta preciosa cascada que se olvidan del paisaje que la rodea.
Y ¡pardiez! que bien merece una mirada desde las alturas.
Nada mejor que el mirador de la cascada de arriba, al que se llega siguiendo la ruta y tomando una veredita a la derecha pocos metros antes de cruzar el arroyo. Aunque luego haya que deshacer el camino.
Lar-ami
Nace en una fuente de la falda del cerro Porrejón (1.497 mts) y baja raudo hacia los peñascos de Las Celadillas, donde almacena su agua para abastecer Almiruete. Aunque solo fuera por eso, ya merecería una entrada en este blog. Pero el arroyo de las Presas es mucho más.
Uno de sus afluentes nace en el Chorreón, una preciosa cascada próxima al pueblo que mana incluso en verano, y luego cruza revoltoso el casco urbano, acariciando casas y castaños. A la salida se une con su compadre y bajan plácidamente por la vega hasta la carretera.
A partir de este punto se encauza en un cañón calizo en forma de “Z” que va paralelo a la carretera del azud. Laderas empinadas lo escoltan hasta el Pozo de los Ramos, donde desemboca bajo el puente y junto a la toma de agua del Canal de Sorbe.
Son apenas 4,5 kms de recorrido, pero muy intensos. Y quise contarlo porque en estos días de aguas abundantes está especialmente hermoso. Aunque en otoño tampoco desmerece.
Lar-ami
En el siglo XVIII, las caballerías eran el medio de transporte habitual en un entorno en el que escaseaban los carriles y predominaban los caminos de herradura. Los labradores tenían sus propios animales de carga y algunos también ejercían de arrieros (a tiempo parcial). Como en Muriel, donde había tres que ganaban 200 reales/año cada uno. 
Pero también los había que se dedicaban solo a este oficio. En Alpedrete, el pueblo tenía contratados a 2 arrieros a los que pagaba 400 y 500 reales al año por “viajes de utilidad al municipio”. En Valdepeñas el arriero obtenía, con 1 macho y 1 borrico, 1.500 resales al año.
No había pescadores en el Jarama, quizás porque el Monasterio de Bonaval lo tenía acotado y arrendado de pesca en su territorio. En el río Sorbe se criaban truchas, barbos, anguilas blancas y bogas. Había un pescador en Muriel (ganaba 600 reales/año) y dos en Beleña, que ganaban entre ambos una cantidad similar. Este pueblo declara su puente árabe, declarando que no renta nada.
El oficio de molinero tenía un cierto prestigio, además de ingresos. En Beleña sacaba 100 ducados/año, en Muriel 1.100 reales y en Tamajon un real cada día del año, una vez pagada la renta.
Lar-ami