La Sierra Norte de Guadalajara es abundante en pinos, frutos de la repoblación que se llevó a cabo en los años sesenta y setenta. Según unos para sujetar la erosión, según otros para paliar la despoblación. Aunque hay pinus níger y algunos resineros y/o piñoneros, la mayoría son silvestres. Hoy los pinares ocupan una superficie significativa de nuestra sierra
El dios egipcio Osiris personificaba en un pino para enseñar el cultivo de las vides y de los árboles frutales. En el mundo celta, el pino era un árbol sagrado y su tala estaba prohibida, siendo multada con una vaca. Los bretones lo consideraban un árbol jefe, apreciado por su nobleza y que se utilizaba para fabricar punzones.
La mitología griega lo asocia al dios Baco, que castigó al rey Penteo por burlarse de las bacantes y lo sentó en la copa de un altísimo pino. En Roma el pino estaba consagrado a Dioniso; el dios Pan aparece coronado con ramas de pino.
Pero su origen se asocia al dios frigio Atis, hijo de la ninfa Nana que fue criado por una cabra y se hizo pastor. La diosa Cibeles se enamoró de él y lo asoció a su culto. Cuando Atis quiso casarse con la ninfa Sangaritis, Cibeles se puso celosa y lo llevó a un estado de locura tal que se castró. Consciente de su perdida de hombría, Atis quiso suicidarse, pero la diosa lo convirtió en pino. Por ello sus sacerdotes debían ser eunucos y cada año realizaban un ritual de llanto en su memoria.
Quizás por todo ello, los serranos y los visitantes miran con devoción a los pinos, conscientes de que sin ellos, la Sierra Norte no sería un paraíso al alcance de todos.
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Canteros
La despoblación de los años sesenta fue muy cruel con

El corregidor detecta que el concejo, entre 1.721 y 1.744, ha vendido propiedades y ha tomado prestado del pósito 180 fanegas de trigo, según dicen, para hacer frente a gastos, entre ellos por el pleito con El Vado por los pastos. El juez ordena que se reintegre el trigo y prohíbe que se enajenen de forma permanente cualquier propiedad municipal.
Un paisano charlaba con el camarero sobre la cesta rebosante de níscalos que reposaba en la barra. Tras pedir el café se acercaron a contemplarla mientras comentaban que ellos solo habían cogido uno. Solo uno pero muy hermoso; y orgullosos lo enseñaron. El vecino lo achacó a la mala suerte y les animó a repetir la experiencia. La respuesta fue que si supieran que llenaban la cesta como él, desde luego. Y le dieron su níscalo, “porque un grano no hacía montaña”.
Este pueblo serrano es más conocido por el
La iglesia, de buen tamaño y estilo barroco (siglo XVII) contiene algunos detalles que evocan tiempos más gloriosos: la portada, el púlpito y su escalera, … La casa de las palomas (siglo XII) en unos huecos de la roca por debajo de la presa, el casco urbano, casonas con escudos de hidalguía (incluso uno de la Inquisición) y su plaza mayor, además del embalse, justifican tu visita.
Desde siempre perteneció a la
Decían ser pobres y que se dedicaban a la agricultura, la leña y la ganadería. Hoy, estas actividades apenas son un recuerdo. El
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