Ritos de boda perdidos


La boda era el momento más importante para la familia en la Sierra Norte. La mejor ocasión para reafirmar su posición social y económica, en el pueblo y en la comarca. Se ponía lo mejor de la casa, sin escatimar en gastos, … pero ajustándose a sus posibilidades. Asi se explica en el libro “Fiestas tradicionales perdidas”.

Nuestros pueblos nacieron con la colonización en los siglos XII y XIII; muchas costumbres proceden de esta época. Algunas se han generalizado: la novia debe llevar algo nuevo, algo viejo y algo prestado; tirar arroz para desear descendencia, … Pero otras se perdieron para siempre: no dormir juntos la noche de bodas, casarse en dias de luna llena, arar las calles, …

En Puebla de Valles, cortesia Felix Sanz

“Los cantares de boda”, hoy desaparecidos, los cantaba la ronda de mozos la vispera , a ritmo de jotas y seguidilla, con los instrumentos habituales: guitarra, bandurria, laúd, botella, almirez, etc. Después del banquete se celebraba el baile, amenizado por la ronda, en el que participaban los invitados. Asi era en El Cardoso de la Sierra, Bocígano, La Huerce y Colmenar de la Sierra,

Los “cantares de despedida” los cantaban durante el banquete las amigas de la novia (La Mierla), a coro, sin música y al unísono, salvo en La Huerce, que se cantaba a dos voces en grupo, alternando cada dos versos. La música se transmitía oralmente; las letras pasaban de una moza a otra escritas en cuadernos.

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